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Comuna 11

Un tesoro cultural entre Villa del Parque y La Paternal: así se vive una noche en La Casa de Memphis

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Casa Memphis

«El pasado sábado 25 de julio tuvimos la oportunidad de vivir una experiencia muy especial en La Casa de Memphis, un lugar único en el límite de Villa del Parque y La Paternal donde la historia del blues argentino convive con la gastronomía, la música en vivo y las sorpresas que suelen regalar cada noche sus invitados, ya que es habitual que reconocidos músicos y figuras del ambiente artístico se acerquen a compartir el escenario o simplemente a disfrutar del clima íntimo que ofrece este espacio tan especial.

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Esa noche disfrutamos de un excelente espectáculo de tango a cargo del Dúo Tagini Merlino, acompañado por una muy buena propuesta gastronómica, mientras recorríamos una verdadera casa museo que conserva parte del patrimonio cultural de nuestra música. Fotografías, instrumentos, credenciales, cuadros, discos y objetos personales cuentan la historia del lugar donde comenzó a gestarse Memphis La Blusera, una de las bandas más importantes del blues argentino.

Para quienes deseen vivir esta experiencia, asistir a una cena o disfrutar de alguno de los espectáculos que se realizan durante el año, pueden hacerlo siguiendo el Instagram oficial de La Casa de Memphis y enviando un mensaje directo a @lacasadememphislablusera, donde se informa la programación de cada fecha y se realizan las reservas.

Después de esa visita sentimos que conocer únicamente la historia de la casa no alcanzaba. Queríamos saber quiénes estaban detrás de este proyecto que mantiene vivo el legado de Emilio Villanueva, el recordado «Saxo de La Paternal». Así nació una extensa y cálida charla con su hija, Sabrina Villanueva, quien abrió las puertas de su historia familiar y compartió recuerdos, anécdotas y emociones que ayudan a entender por qué La Casa de Memphis es mucho más que un restaurante o un espacio para escuchar música: es un sitio donde sigue latiendo una parte fundamental de la historia del blues argentino.»

A continuación compartimos la charla muy amena que tuvimos con Sabrina.

¿Cómo llegó este espacio a las manos de la familia Villanueva y qué representa hoy para ustedes?

La historia de la actual Casa de Memphis está profundamente ligada a las raíces familiares de los Villanueva en La Paternal. Según contó Sabrina Villanueva, hija de Emilio Villanueva, uno de los fundadores de Memphis La Blusera, todo comenzó con sus abuelos, descendientes de inmigrantes que se asentaron en el barrio y desarrollaron allí toda su vida.

La familia vivió siempre en la zona, primero en las inmediaciones de Caracas y Camarones, hasta que sus abuelos se conocieron en los tradicionales bailes que se realizaban en el club Ciencia y Labor. Con el paso de los años, aquella casa familiar se transformó en mucho más que un hogar: fue el lugar donde crecieron Emilio y su hermano, donde comenzaron a reunirse amigos músicos y donde nació la primera formación de Memphis La Blusera.

Casa Memphis

“Acá se formó la primera formación de Memphis”, recuerda Sabrina, quien también creció en ese mismo espacio. Su padre la llevó a vivir allí junto a sus hermanos cuando era apenas una bebé, y desde entonces la casa se convirtió en parte inseparable de su historia personal.

La impronta familiar fue clave en aquellos años. Sus abuelos no solo acompañaron los primeros pasos de la banda, sino que también colaboraron activamente para que los músicos pudieran ensayar y compartir largas jornadas juntos. Su abuela, recordada como una gran anfitriona y excelente cocinera, preparaba comidas para los integrantes del grupo y ayudó a crear el espíritu de encuentro que todavía hoy caracteriza al lugar.

Por esas mesas pasaron figuras fundamentales de la historia del rock y el blues argentino. Entre ellas, Pappo, compañero de escuela de Emilio Villanueva, además de músicos y productores como Pajarito Zaguri y Betti Legler. Para Sabrina, toda esa energía y ese legado siguen presentes en cada rincón de la casa.

Hoy, ese espacio histórico continúa vivo convertido en un lugar de encuentros, gastronomía y música en vivo, manteniendo intacta la esencia que lo vio nacer como una de las cunas del blues nacional.

¿Cuál fue ese momento exacto en el que dijeron «acá hay que abrir La Casa de Memphis» y cómo fueron esos primeros pasos?

Sabrina Villanueva explica que la idea fue tomando forma de manera gradual, a partir de distintas pruebas y de la búsqueda de una identidad para un lugar cargado de historia.

Todo comenzó tras el fallecimiento de su abuela, en 2019. Poco después llegó la pandemia y la casa quedó cerrada durante un largo tiempo. «No queríamos alquilarla. Empezamos a preguntarnos qué podíamos hacer con este lugar tan importante para la familia», recuerda.

Casa Memphis

La primera etapa consistió en recuperar el espacio. La familia comenzó a reunirse allí para compartir comidas, ordenar los ambientes y volver a darle vida a una casa que durante décadas había sido punto de encuentro para músicos, amigos y familiares. Más adelante llegaron las primeras experiencias abiertas al público, como cenas especiales y catas de vino.

Sin embargo, todavía faltaba definir el rumbo definitivo del proyecto. «No fue a través de una charla de café ni mucho menos, sino de ir orientándonos y viendo qué nos cuadraba más», cuenta Sabrina.

En ese proceso fue clave la intervención de una amiga, Paloma Snech, vinculada además al mundo de la música por ser una gran música y saxofonista y amiga de Emilio Villanueva, quién nos llevó a ponernos en sintonía gracias al Gonzo Palacios muy amigo de mi padre y de ella.  Fue ella quien le sugirió que la casa debía reflejar en su nombre el enorme legado cultural que albergaba.

«Me dijo: ‘A esta casa le tenés que poner un nombre que represente todo lo que tenés de tu padre’. Empezó a sugerirme nombres como Casa La Blusera o La Casa de Memphis La Blusera. Ahí pensé: ¿por qué no? Si acá nació la banda», recuerda.

La propuesta hizo sentido de inmediato. Después de todo, aquellas paredes habían sido testigo de los primeros ensayos de Memphis La Blusera y de innumerables encuentros que marcaron la historia del blues argentino.

Por respeto a esa historia, Sabrina decidió consultar previamente a integrantes vinculados al legado de la banda. Habló con Julián Otero, hijo de Adrián Otero, y también con «El Ruso», para solicitar autorización y utilizar el nombre. La respuesta fue inmediata y positiva.

«Me dieron más que el sí, porque saben el valor que tuvo esta casa para la formación de Memphis», explica.

A partir de ese momento, el proyecto terminó de consolidarse, por primera vez pudimos ver una casa que nos albergó desde pequeños formada con luces y un equipo de sonido que nos prestaron en un lugar totalmente diferente donde se podían hacer conciertos y compartir música. Comenzaron a llegar músicos, amigos de Emilio Villanueva y figuras reconocidas de la escena nacional. Entre ellos, el trompetista Miguel Tallarita, integrante de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Mariel fuertes , Nina portela y también Gabriel merlino , Paloma con su saxo y hasta el ruso se puso a cantar.Esta puesta en escena fue gracias a Monshy  , mención especial espectacular trabajo y súper profesional.

Luego de lo que sucedió fue que  decidimos cerrar y pensar en una reinauguración dándole una estructura junto a mi tío y conseguir algunas cosas para poder brindar desde ya show y para eso necesitábamos ambientarla.

«Todo fue surgiendo gracias a la orientación de los que ya mencionamos y la colaboración de un gran amigo Adrián Querencio y una gran amiga Natalia Gil en el cual me ayudaron para poder armar tarimas , luces  algunos actuales sonidistas y ayudantes de Memphis armar un escenario y hacer una puesta en escena con luces, resume Sabrina, Todo gracias a guisseppe  puopolo y el el ruso beiserman .

Lo que había comenzado como una búsqueda para darle un nuevo destino a una casa familiar terminó convirtiéndose en un espacio cultural con identidad propia, donde la música, la gastronomía y la memoria de Memphis La Blusera conviven todos los días bajo el mismo techo donde nació una de las bandas más importantes del blues argentino.

Para el que entra por primera vez, encontrarse con el lugar suele ser un viaje. ¿Con qué tesoros o recuerdos de la banda se cruza la gente y cuál es la reacción cuando descubren lo que hay guardado acá?

Definir qué es exactamente La Casa de Memphis no resulta sencillo para Sabrina Villanueva. No es solamente un restaurante, ni únicamente un espacio cultural o un museo. Para ella, es una experiencia que combina historia familiar, memoria musical y encuentros alrededor de una mesa, algo que se percibe apenas se cruza la puerta.

«Es una casa museo, una casa donde vas a respirar historia, comer una buena comida y sentir algo que te recuerda a la casa de tus abuelos», resume.

Casa Memphis

Quienes la visitan se encuentran con un recorrido cargado de recuerdos vinculados a la historia de Memphis La Blusera y de Emilio Villanueva, el recordado «Saxo de La Paternal». En las paredes conviven fotografías inéditas, cuadros, entradas de recitales, credenciales, objetos personales y distintos elementos que acompañaron la trayectoria de la banda durante décadas.

Entre las piezas más especiales se encuentra un cuadro que le obsequió a Sabrina «El Ruso», integrante histórico de Memphis, y que hoy recibe a los visitantes apenas ingresan al lugar. La obra había sido regalada originalmente a Emilio Villanueva durante una presentación en el Hipódromo de La Plata.

La colección sigue creciendo y aún quedan muchos materiales por exhibir. Sabrina conserva partituras, documentos y otros recuerdos que forman parte de la historia de la banda y que espera incorporar en el futuro a medida que encuentre la mejor manera de integrarlos al recorrido.

Lo llamativo es que muchas de las piezas expuestas generan sorpresa incluso entre personas muy vinculadas a Memphis. «Hay cosas que ni siquiera recuerdan algunos de los propios músicos», cuenta.

Pero más allá de los objetos, Sabrina cree que lo que más impacta a quienes visitan la casa es la atmósfera que conserva el lugar. El aroma de la cocina casera, los muebles, las fotos familiares y cada rincón parecen contar una historia diferente.

Por eso suele invitar a los visitantes a recorrer el espacio sin apuro, observando cada detalle. Entre ellos aparece incluso un pequeño objeto cargado de simbolismo: un fragmento de tierra de Tazzani, el pueblo italiano de donde provenía su abuela. Según relata, con la venta de aquella propiedad familiar en Italia, Emilio Villanueva pudo comprar su primer saxo tenor, un instrumento que sería fundamental en su carrera musical.

«Más allá de las fotos de Memphis o de mi papá, la casa tiene muchas historias para descubrir», explica Sabrina. Y quizás allí radique uno de los mayores atractivos del lugar: cada visita permite encontrar un recuerdo distinto de una historia que sigue viva en el corazón de La Paternal.

Alrededor de un lugar así se genera una mística especial. ¿Quiénes se sientan a estas mesas hoy? ¿Predomina el fanático fundamentalista del blues, el vecino del barrio o la curiosidad de los turistas?

A poco más de un año de su apertura, La Casa de Memphis ya logró construir una comunidad propia alrededor de sus mesas. Sin embargo, según cuenta Sabrina Villanueva, el perfil de quienes llegan al lugar está muy vinculado a la identidad barrial y al legado musical que representa la casa.

«Viene mucho fundamentalista del blues y muchos vecinos del barrio», explica. La combinación parece natural: por un lado, quienes siguen la historia de Memphis La Blusera y buscan conectarse con el lugar donde nació la banda; por otro, vecinos de La Paternal y zonas cercanas que encuentran en la casa un espacio de encuentro, gastronomía y música en vivo.

Casa Memphis

Por el momento, el turismo todavía no ocupa un lugar importante entre los visitantes. Sabrina reconoce que el proyecto es relativamente reciente y que aún está transitando una etapa de crecimiento y difusión.

«Hace un año que inauguramos. Todavía no tuvimos la suficiente difusión como para recibir contingentes de turistas o visitantes de otros países que lleguen específicamente a conocer este espacio», señala.

De todos modos, considera que el potencial existe. La historia de Memphis La Blusera, la trayectoria de Emilio Villanueva y el valor cultural de la casa, junto a la comida casera que se prepara con la impronta de que tenga la esencia y el sabor del legado de mi nona doña Luisa, gracias  a mi tío Marcelo fiel heredero de sus mano para la comida ,podrían convertirla en un punto de interés para amantes de la música de distintas partes del mundo.

«Nos gustaría mucho recibir gente de otros países. Son más que bienvenidos», afirma.

Mientras tanto, las mesas siguen ocupándose principalmente por quienes conocen la historia detrás de esas paredes o por quienes llegan atraídos por la programación musical. «Los que saben que va a haber un espectáculo de blues son los que generalmente están presentes», cuenta Sabrina.

Así, cada noche en La Casa de Memphis reúne a fanáticos del género, músicos, amigos de la casa y vecinos del barrio, manteniendo vivo el espíritu de encuentro que caracterizó al lugar desde los tiempos en que Emilio Villanueva y sus compañeros comenzaban a escribir una página fundamental del blues argentino.

Cuando la música se apaga y la gente junta sus cosas para volver a casa, ¿qué sensación o recuerdo quieren que se lleven en el cuerpo de esa noche en La Casa de Memphis?

Para Sabrina, el objetivo de cada noche en La Casa de Memphis va mucho más allá de ofrecer un show o una buena cena. Lo que busca es que quienes cruzan la puerta se lleven una experiencia emocional, una sensación difícil de encontrar en otros espacios.

«Muchos nos dicen que sienten que hicieron un viaje en el tiempo», cuenta.

Uno de los testimonios que más la marcó fue el del reconocido guitarrista de blues Daniel Raffo, quien tras presentarse en la casa le confesó que la experiencia le había despertado recuerdos de su adolescencia.

Casa Memphis

«Me dijo que había sentido que volvía a esas épocas de reuniones entre amigos, de zapadas en una casa, tomando un buen vino y comiendo algo rico. Muchas personas reconocen y comentan que la identidad y la comida  cae sobre mucho sobre los buñuelos de verdura recordaban a los que hacía su abuela», literalmente muchos músicos y muchas personas me han dicho he vuelto a vivir y recordar sabores que despiertan nostalgia y recuerdo sobre mi infancia y adolescencia entre cada paso de comida y la forma de la casa recuerda Sabrina.

Ese tipo de devoluciones son justamente las que confirman que el espíritu del lugar sigue intacto. La combinación de música en vivo, cocina casera y una atmósfera cargada de historia genera una experiencia que conecta a los visitantes con recuerdos personales y emociones profundas.

«Queremos que se vayan con la sensación de haber pasado un rato entre amigos, de haber escuchado buena música y de haber comido bien», resume.

Pero el proyecto también mira hacia adelante. Aunque el blues es el corazón de la propuesta, Sabrina imagina un espacio abierto a otras expresiones de la cultura popular argentina.

«Nos interesa incorporar también ciclos de tango y folklore. Queremos que la casa siga creciendo sin perder su identidad», explica.

Al mismo tiempo, mantiene un deseo muy especial: que algún día el lugar sea reconocido formalmente por su valor cultural e histórico.

No es un anhelo menor. Después de todo, entre esas paredes y en la casa de enfrente comenzaron los primeros ensayos de una banda que terminaría convirtiéndose en una referencia ineludible del blues nacional. Allí, gracias al apoyo de sus abuelos, Emilio Villanueva y sus compañeros encontraron un espacio para desarrollar un proyecto musical que marcaría a varias generaciones.

Sabrina recuerda incluso una anécdota que forma parte del folklore de Memphis La Blusera. En una de sus canciones se menciona que la banda nació «debajo de una higuera». Sin embargo, según cuenta entre risas, el árbol que realmente había frente a la casa era un limonero.

«Un limonero no sonaba tan bien para la canción», bromea.

La conexión entre la casa y la historia de Memphis también quedó inmortalizada en uno de los momentos más importantes de la banda. La entrega del disco de oro por Nunca tuve tanto blues se realizó allí mismo, y hasta las rejas de la propiedad quedaron retratadas en la portada del álbum.

Por eso, cuando las luces se apagan y los últimos visitantes emprenden el regreso a casa, Sabrina espera que se lleven algo más que el recuerdo de una buena comida o de una gran noche de música: la sensación de haber sido parte, aunque sea por unas horas, de una historia que sigue viva en cada rincón de La Casa de Memphis.

Un proyecto que sigue creciendo

La reciente reinauguración de La Casa de Memphis fue también una oportunidad para reconocer a quienes acompañaron el proyecto desde sus inicios. Sabrina destacó que el espacio pudo reabrir sus puertas gracias al trabajo conjunto de familiares, amigos y personas cercanas que colaboraron para recuperar y poner en valor un lugar cargado de historia.

Entre los agradecimientos mencionó especialmente a los integrantes de Memphis La Blusera, a «El Ruso» Beiserman, a Puópolo Saxo, Natalia gil » la titi», Moods Personalizados, por el apoyo brindado durante esta nueva etapa, También a Paloma y monshy por mostrarme el camino.

Además, quiso destacar especialmente a Giuseppe, actual saxofonista de Memphis La Blusera, a quien considera parte de la familia de la casa y del legado musical que continúa manteniendo vivo el espíritu de la banda.

«Después de mucho trabajo y de la cooperación de familiares y amistades pudimos reinaugurar este espacio, incluso sabiendo que todavía quedan detalles por terminar. Fue una manera de volver a empezar y qué mejor que hacerlo junto a Memphis», expresó.

Mientras La Casa de Memphis continúa consolidándose como un punto de encuentro para la música, la gastronomía y la memoria cultural de La Paternal, Sabrina adelantó que ya se encuentran trabajando en nuevas propuestas y actividades para los próximos meses.

«Próximamente habrá novedades, así que invitamos a todos a estar atentos», señaló.

El deseo de la familia Villanueva es que la casa siga creciendo como un espacio abierto a la comunidad, manteniendo vivo el legado de Emilio Villanueva y de aquellos músicos que hicieron de este rincón de La Paternal una parte fundamental de la historia del blues argentino.

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