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Fecoba y el Banco Ciudad potencian la atención a pymes ante la crisis

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Fecoba y el Banco Ciudad potencian la atención a pymes ante la crisis

Los titulares de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), Fabián Castillo y del Banco Ciudad, Guillermo Laje, dispusieron potenciar la atención a las PyMEs a través de la articulación entre ambas instituciones y las distintas Cámaras, para acercar por medios digitales las herramientas financieras que dispone el Banco Ciudad para los sectores afectados por la crisis económica devenida de la pandemia del Covid-19.

En el marco de una conversación telefónica que mantuvieron durante este mediodía, el presidente de FECOBA y el titular del Banco Ciudad se comprometieron a fortalecer el convenio existente entre la entidad gremial empresaria y la entidad financiera en la necesidad de atender las urgencias del sector productivo a raíz de la fuerte caída en las ventas y la virtual paralización económica.

Guillermo Laje sostuvo que “tenemos todo el compromiso y los recursos al servicio de las empresas, para las que disponemos de una serie de líneas crediticias que apuntan fundamentalmente a los sectores más afectados, como ocurre con el comercio e industrias de la ciudad, tanto para el pago de nómina salarial como para recomponer capital de trabajo, y con préstamos para adquirir tecnología que ayude a continuar con la producción y las tareas en este difícil contexto; y es por ello que queremos potenciar nuestro alcance a través de FECOBA, con quienes venimos trabajando desde hace tiempo en una serie de iniciativas que dan respuesta directa a las necesidades que plantean las Cámaras del sector y sus asociados”.

Acerca de la situación de las empresas, Castillo transmitió la preocupación de muchos empresarios sobre las dificultades para afrontar los sueldos de marzo y abril y sobre cómo agilizar la presentación administrativa para obtener financiamiento. Al respecto, el titular de FECOBA señaló que: “Encontramos una muy buena predisposición del Banco Ciudad así como preocupación genuina para ayudar en este momento. Nuestras Pymes tienen el agua al cuello y tenemos que evitar por todos los medios que se hundan. Confiamos en que, una vez más, el trabajo conjunto nos permitirá brindarle a las PyMEs la asistencia crediticia necesaria en este momento y atender las problemáticas que en particular presenta cada sector o empresa de nuestra asociación”.

En ese sentido, Castillo manifestó que “estamos convencidos de que es un momento en el que debemos reforzar nuestra relación con el Banco y valoramos la decisión de su presidente de potenciar los vínculos que históricamente unen a ambas instituciones para atravesar esta difícil etapa”.
Las líneas crediticias del Banco Ciudad para las MiPyMEs por la emergencia sanitaria presentan una significativa reducción de las tasas de interés, estableciéndose un rango de tasas fijas de entre el 20% y el 24% (TNA), a saber:

ASISTENCIA PARA EL PAGO DE SUELDOS

CRÉDITOS PARA LOS SECTORES MÁS AFECTADOS DE CABA
Ejemplos: comercios, hotelería y gastronomía, entidades culturales y deportivas y transportes escolares.

ALIVIO POR POSTERGACIÓN DE CUOTAS
Para los vencimientos en abril, mayo y junio 2020, se ofrece una postergación de pagos sobre préstamos personales de cuentapropistas (autónomos y monotributistas) y de empleados de las empresas más afectadas por la emergencia sanitaria; de financiamientos a microemprendedores y a las MiPyMEs de los rubros más afectados.

IMPULSO AL TELETRABAJO
Nueva línea de préstamos para la adquisición de Bienes de Capital, con el objetivo de facilitar el acceso a las nuevas herramientas tecnológicas para la implementación del teletrabajo en las empresas

APOYO CON FINANCIAMIENTO EN GENERAL PARA LAS MIPYMES DE CABA
Destinado a diversos sectores productivos que abarcan los ámbitos Tecnológico, Audiovisual, Farmacéutico, Bioquímico, Diseño, Arte, Logístico, y las áreas de innovación y servicios que incluyen Industrias Creativas, Software, Servicios Empresariales y Consultoría, entre otros.

Además, los comercios nucleados en FECOBA tienen a disposición un conjunto de servicios y financiamiento que incluyen la bonificación por 30 meses del mantenimiento de la Cuenta Corriente, junto con la bonificación de la primera chequera y un acuerdo opcional de giro en cuenta de hasta un ingreso mensual. También cuentan con una terminal POSNET gratuita por 12 meses y la financiación en 3 cuotas sin interés de las ventas abonadas con tarjetas de crédito del Banco Ciudad.

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Coronavirus: suman un centro de testeo en La Rural para turistas y viajeros que vuelven a la Ciudad

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Desde este viernes, la Ciudad suma un séptimo centro de testeo de coronavirus en la Rural para los turistas y residentes que vuelven de vacaciones. Atenderá todos los días, con turno, y será exclusivamente para las personas que van en vehículo.

El nuevo centro, ubicado en el Pabellón Ocre de La Rural, abrirá este viernes a las 10 de la mañana, pero en los días subsiguientes funcionará de 8 a 20 de lunes a domingo, hasta el 28 de febrero inclusive.

El ingreso será por avenida Sarmiento 2704. En el interior se armaron siete islas de testeo, donde se realizarán la acreditación de los datos de las personas; la toma de muestras, ya sea de hisopado o de saliva; y la carga de resultados.

Al igual que en el resto de los centros, hay que llegar con turno (uno por vehículo) y una declaración jurada firmada para agilizar el proceso. Ambas gestiones se realizan online en buenosaires.gob.ar/vacacionesresponsables.

Hasta el momento se realizaron 172.377 testeos a turistas y residentes que regresaron de sus vacaciones a la Ciudad. Resultaron positivos 2.481 casos, con una tasa de positividad acumulada de 1,54.

Los resultados, on line

Los resultados del test se pueden consultar a través de Boti, el WhatsApp de la Ciudad. Entre las 12 y las 24 horas posteriores al control, hay que enviar “Resultado Test” al (+54 9 11) 50500147.

Si el resultado es positivo, erá informado por personal de Salud a través de un llamado telefónico para poder transmitir el procedimiento de aislamiento y cuidados necesarios. Para aquellas personas que no tengan donde aislarse están dispuestos alojamientos en hoteles de la Ciudad.

Cuáles son los otros centros Edificio de la ex confitería Munich (Av. de los Italianos 851, Costanera Sur). Con turno, de lunes a domingo de 8 a 20. Callao 628, con turno, de lunes a domingo de 9 a 19. Costa Salguero, con turno, todos los días de 8 a 20 y los días pico de recambio de quincena, de 7 a 21 (del 15 al 20 de enero). Exclusivo para atención en vehículos. Playa de Estacionamiento anexa a la Facultad de Derecho: ingreso por Avenida Figueroa Alcorta y Julio Víctor González. De lunes a domingo de 17 a 23, con turno. Este centro también es para vehículos. Terminal Dellepiane. Es para hacerles el test a quienes llegan en ómnibus, en el momento de su arribo. Aeropuerto de Ezeiza. Empezó a funcionar el 15 de diciembre para los turistas nacionales e internacionales y para los residentes de la Ciudad que llegan en avión. Atiende las 24 horas. Quiénes deben testearse

El testeo es obligatorio para los no residentes que permanezcan al menos un día en la Ciudad y lleguen desde más de 150 kilómetros. También, para los residentes porteños que regresen de un viaje a más de 150 kilómetros luego de más de 4 días. Deben hacérselo solamente los mayores de 12 años.

El procedimiento

Hay que completar una declaración jurada. Se puede hacer antes de salir. El plazo para hacer el testeo es de hasta 72 horas después del ingreso a la Ciudad.

Para quienes llegan en vehículos particulares u otros medios hay que sacar un turno en los centros. Conviene hacerlo antes de realizar el viaje para poder cumplir con los plazos. Es un turno por grupo conviviente.

Para los que llegan en avión o en ómnibus, el test se hace dentro de la terminal correspondiente y sin turno previo.

Los test son gratuitos para el pasajero. Serán cubiertos por las obras sociales y seguros médicos o por el Gobierno de la Ciudad. Los residentes de otros países deben pagar $ 2.500.

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Testeos de coronavirus a viajeros que entran a la Ciudad: dan turnos con una semana de retraso

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Desde el 8 de diciembre, todas las personas que ingresan a la Ciudad o que regresan de un viaje por más de cuatro días a más de 150 kilómetros de distancia, tienen que hacerse obligatoriamente un test de coronavirus dentro de las 72 horas de su llegada. La única forma de cumplir con esa obligación es ser previsor y sacar el turno mientras se está de viaje o incluso antes. Los centros donde se realizan los testeos trabajan al 100% de su capacidad y dan turnos con una semana de demora.

Hasta este jueves había seis centros para que turistas y viajeros se hicieran el control. Desde este viernes se suma uno más, en La Rural. Se puede optar entre dos tests: el de saliva o el de antígenos, que es un hisopado rápido cuyos resultados están 20 minutos después.

En casi 40 días, la Ciudad testeó a 172.377 turistas y residentes que regresaron de sus vacaciones. De este total, 2.481 casos dieron positivo, con una tasa de positividad acumulada de 1,54.

La estrategia del Gobierno porteño es detectar a las personas enfermas y aislarlas para frenar la propagación del coronavirus, más en el contexto de una nueva suba sostenida de casos. En Buenos Aires se están registrando números similares a los de agosto, cuando se dio el primer pico de contagios.

El testeo de las personas que ingresan a la Ciudad, ya sean residentes que vuelven de las vacaciones o turistas, forma parte de esa estrategia. El problema es que se están entregando turnos con demoras de hasta una semana. Y muchos turistas y vecinos se quejan de que pasan muchos días hasta que les entregan los resultados.

En el Gobierno porteña aseguran que los centros se encuentran trabajando al 100% de sus capacidades. En el operativo participan unas 265 personas, entre médicos, enfermeros, bioquímicos, coordinadores y administrativos. Para bajar el impacto de la demora, este viernes se habilita una nueva sede en la Rural, que será exclusiva para vehículos. Se suma a las ubicadas en el aeropuerto de Ezeiza, en la terminal de micros Dellepiane, en Callao al 600, en el Edificio Munich, en Costa Salguero y junto a la Facultad de Derecho de la UBA.

Según la información oficial, en Dellepiane se hacen los testeos al momento del arribo de los micros. Sin embargo, el centro allí ubicado no siempre está operativo. Una vecina contó su experiencia: “Pasé unos días en Villa Gesell y llegué a Dellepiane el domingo a las 5. En el centro de testeo no había nadie, sólo un empleado de la Ciudad que te deba una fotocopia con indicaciones para sacar el turno y testearte. Entré en la web y puse como opción la posibilidad de ir a cualquiera de los centros de testeos. El primer turno era para el domingo siguiente, relató Romina, incrédula.

El papelito que le entregaron a Romina en Dellepiane aclara: “Tenés 72 horas para realizarlo”. Esta vecina buscó turno en cualquiera de los centros, porque estaba dispuesta a ir en auto para poder testearse, ya sea en un Uber o con un amigo o amiga que pudiera llevarla. Finalmente no lo hizo. “Entendí que no tenía sentido, así que desistí”, se lamentó.

Este es uno de los muchos casos de vecinos que se encontraron con dificultades para poder llevar a cabo este control. ¿Es obligatorio? En un principio el Gobierno porteño había informado que sí, que iban a mandar mensajes a los vecinos cuyos celulares no hubieran sido captados por antenas de la Ciudad en un lapso de 72 horas. Frente a la inviabilidad de la idea, las autoridades decidieron apelar a la responsabilidad individual de las personas, “que deben ser concientes de la importancia de ir a hacerse el testeo en cuanto vuelven de sus viajes”, explicaron. Apuntan a que los vecinos entiendan que detectar el coronavirus a tiempo evitará una cadena de contagios. También esperan que la gente vea en estos testeos una oportunidad para sacarse la duda de si tiene el virus.

En las redes sociales de la Ciudad los vecinos no sólo se quejan de las demoras para encontrar un turno, sino que también reclaman por que tardan mucho en informar los resultados. Dos, tres y hasta cuatro días.

Soledad es vecina de Villa Crespo y también contó su experiencia: “Yo llegaba a Buenos Aires el domingo a la noche, así que dos días antes del regreso, me metí en la web para buscar un turno. Lo primero que encontré fue en Balvanera para el sábado siguiente, casi una semana después. El lunes a la noche empecé con síntomas, el miércoles me hisoparon desde mi prepaga y finalmente di positivo de Covid. Aún estando informada de cómo era todo, debería haberme anticipado aún más. Creo que falla el sistema en este sentido, en las demoras”, reflexionó. Por eso Soledad recomendó a todos sus amigos y amigas que estén viajando que saquen los turnos con muchos días de anticipación.

La pregunta es qué hubiera pasado si Soledad no hubiera desarrollado síntomas y no se hubiese testeado a través de su prepaga. Porque es muy posible que durante los seis días hasta el turno que tenía en Balvanera, hubiese circulado por la Ciudad y contagiado a otras personas.

Claudio, otro vecino de Palermo, contó que el miércoles en Dellepiane el sistema estaba caído. “Nos dijeron a todos los pasajeros que pidamos turnos por la web. Yo ya estaba alertado sobre el tema de los retrasos así que preferí esperar en el lugar. Me planté, y como se dieron cuenta de que no iba a aflojar, al final me hicieron el hisopado y me tomaron los datos manualmente”. Después se quedó a esperar en un sector lateral. Media hora después, una persona con megáfono anunciaba los nombres y los resultados del testeo.

Según los datos de la Ciudad, las pruebas diagnósticas por PCR y antígenos que se realizan en estos controles, triplicaron la cantidad de testeos que se venían haciendo en la Ciudad. Se estima que el 82% de las personas que se realizaron el test son residentes.

Cuáles son los centros de testeo Edificio de la ex confitería Munich (Av. de los Italianos 851, Costanera Sur). Con turno, de lunes a domingo de 8 a 20. Callao 628, con turno, de lunes a domingo de 9 a 19. Costa Salguero, con turno, todos los días de 8 a 20 y los días pico de recambio de quincena, de 7 a 21 (del 15 al 20 de enero). Exclusivo para atención en vehículos. Playa de Estacionamiento anexa a la Facultad de Derecho: ingreso por Avenida Figueroa Alcorta y Julio Víctor González. De lunes a domingo de 17 a 23, con turno. Este centro también es para vehículos. Pabellón Ocre de la Rural: ingreso por Sarmiento 2704. De lunes a domingo de 8 a 20. Sólo se puede ir en vehículo. Terminal Dellepiane. Es para hacerles el test a quienes llegan en ómnibus, en el momento de su arribo. Aeropuerto de Ezeiza. Empezó a funcionar el 15 de diciembre para los turistas nacionales e internacionales y para los residentes de la Ciudad que llegan en avión. Atiende las 24 horas. Quiénes deben testearse

El testeo es obligatorio para los no residentes que permanezcan al menos un día en la Ciudad y lleguen desde más de 150 kilómetros. También, para los residentes porteños que regresen de un viaje a más de 150 kilómetros luego de más de 4 días. Deben hacérselo solamente los mayores de 12 años.

El procedimiento

Hay que completar una declaración jurada online en turismo.buenosaires.gob.ar/es/RequisitosTuristas. Se puede hacer antes de salir. El plazo para hacer el test es de hasta 72 horas después del ingreso a la Ciudad.

Para quienes llegan en vehículos particulares u otros medios hay que sacar un turno en los centros, que también se gestiona online. Conviene hacerlo antes de realizar el viaje para poder cumplir con los plazos. Es un turno por grupo conviviente.

Para los que llegan en avión o en ómnibus, según el Gobierno porteño el test se hace dentro de la terminal correspondiente y sin turno previo.

Los test son gratuitos para el pasajero. Serán cubiertos por las obras sociales y seguros médicos o por el Gobierno de la Ciudad. Los residentes de otros países deben pagar $ 2.500.

NS

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¿Qué va a pasar con las estaciones de Villa Crespo y La Paternal?

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“Se terminan las grandes obras”. Con esa frase, el vicejefe de Gobierno porteño Diego Santilli se refirió a uno de los efectos de la quita de fondos a la Ciudad. La pregunta que surge es, ¿qué pasa con los trabajos inconclusos, como las estaciones que faltan del viaducto del tren San Martín? Los vecinos de Villa Crespo y Paternal pueden suspirar tranquilos, pero también deben seguir armándose de paciencia.

Es que, según anunciaron desde la Secretaría de Transporte y Obras Públicas de la Ciudad, la obra de las estaciones La Paternal y Villa Crespo (ex Chacarita) será terminada “lo antes posible”, pero no hay fecha prevista para retomar los trabajos. Es decir, la pandemia lo frenó, pero el proyecto no se canceló. Hace tres años que las estaciones están cerradas y los trenes pasan de largo, sin detenerse.

De acuerdo a la misma fuente oficial, resta apenas un 7% para finalizar la obra, por lo que cortar los trabajos de forma definitiva sería no sólo ilógico sino también innecesario. Durante una recorrida de este diario desde los mismos coches del tren San Martín, se observa el grado de avance de la construcción.

En La Paternal, ya están listos los andenes y refugios, menos los asientos. También se completó la cartelería. En Villa Crespo, en tanto, falta un poco más: resta terminar los revestimientos de los pisos, colocar la señalética, finalizar las escaleras.

A pedido de este diario, la Secretaría dio la lista completa de tareas iniciadas que faltan completar, entre ellas la construcción de columnas, dinteles y vigas premoldeadas, y la colocación de solados, zócalos, losas y losetas. También resta finalizar el mobiliario y la señalética, los tableros, los ascensores y las instalaciones eléctricas, sanitarias y de incendio y detección. Y quedan pendientes trabajos de carpintería, pintura y mampostería.

Mientras tanto, en el acceso a la estación La Paternal volvieron a instalarse familias en situación de calle. Tienen sus colchones, juguetes y algún que otro mueble sobre Warnes entre Osorio y Garmendia. Saben que falta mucho para que esa parada vuelva a abrirse.

Desde febrero hasta ahora pasaron diez meses, pero parece que hubiera sido un siglo. En ese momento, el Gobierno porteño había anunciado que ambas estaciones estarían inauguradas para fines de septiembre o principios de octubre. Pero pasó la pandemia. No fue la única complicación de la obra: también se había frenado en septiembre del año pasado, pero por un motivo ajeno al sanitario.

Es que la empresa a cargo de los trabajos, una UTE formada por Green-Rottio, había dejado de pagarles a las subcontratistas, motivo por el cual el Gobierno de la Ciudad le rescindió el contrato. En enero, se llamó a una nueva licitación, convocada por AUSA, la empresa estatal que gestiona las autopistas porteñas y está a cargo de la supervisión de los trabajos. Ese proceso fue adjudicado y todo iba a volver a ponerse en marcha a fines de marzo.

Con los trabajos frenados por la cuarentena, en julio la Secretaría informó a este diario que “se despriorizaron obras que, o bien ya habían sido iniciadas o tenían empezado su proceso licitatorio. Es el caso de las estaciones La Paternal y Villa Crespo, que si bien fueron adjudicadas, aún no se firmó el contrato. No hay fecha de inicio por el momento”.

Hoy, desde esa área explican que están “en permanente diálogo con el Ministerio de Transporte de la Nación y trabajando en conjunto para garantizar que las obras en estas dos estaciones terminen lo antes posible”.

“En este período hemos continuado con las tareas pendientes del sistema de señalamiento, completamiento de vías y escaleras de emergencia, ya que son trabajos fundamentales que apuntan a garantizar la seguridad de la obra del viaducto -remarcan desde la Secretaría-. Esas tareas están terminadas y se está trabajando en pequeños ajustes”.

El viaducto del tren San Martín, la línea que une Retiro con Cabred (partido de Luján), fue inaugurado el 10 de julio del año pasado. Se extiende a lo largo de 5 kilómetros entre las calles Honduras, en Palermo, y Garmendia, en La Paternal. La estación de ese barrio, al igual que la de Villa Crespo, debía ser reconstruida en altura.

Los comerciantes cuyos locales rodean ambas estaciones se habían ilusionado con los anuncios de apertura, pensando en el mayor caudal de gente que llevarían al barrio. Pero desde hace casi tres años ven cómo su actividad se reduce, con la cuarentena como tiro de gracia para muchos, que debieron cerrar su local. Otros ya habían bajado la persiana antes de marzo.

Villa Crespo en un momento la pasó mucho peor: también lo afectó la interrupción del tránsito en la avenida Corrientes, destinada a completar algunos trabajos hace un año y medio.

NS

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Los rusos, los primeros: la historia de la legalización del aborto en el mundo

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En estos días, el tratamiento en el Congreso nacional del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) ​reaviva un debate que recorrió el siglo XX. Rusia fue el primer Estado que lo permitió sin restricción de causales, hace cien años. En 1965, la Cuba revolucionaria se convirtió en la primera nación latinoamericana donde el aborto fue ley. El famoso fallo “Roe vs. Wade” marcó un hito en los Estados Unidos y sirvió como impulso para este reclamo en Occidente. Más recientemente, países como Uruguay, Irlanda y Nueva Zelanda también incorporaron legislaciones favorables a esta práctica. A continuación recorremos estos y otros casos históricos importantes.

1920: el decreto ruso que conmovió al mundo

Desde 1885, el Código Penal ruso definía al aborto como un “acto premeditado de asesinato”, que podía conllevar castigos severos. Los anticonceptivos eran, entonces, poco frecuentes e inseguros: iban desde el lavado vaginal con agua y el coito interrumpido, hasta la utilización de vinagre, soluciones químicas, yodo, glicerina o alumbre de quinina en polvo. Muchas mujeres acudían a parteras (babki) para terminar sus embarazos de forma clandestina. Otras recurrían a plumas de ganso o tubos de metal.

A principios del siglo XIX, algunos médicos y juristas comenzaron a proponer reformas para evitar la elevada cantidad de muertes que conllevaban estos métodos peligrosos. Pero no fue hasta después de la Revolución de 1917 que la práctica fue legalizada. El gobierno soviético no veía al aborto con buenos ojos y creía que la mejor forma de abordar el problema de los embarazos no deseados era con guarderías, casas cuna, planificación familiar y clínicas de maternidad. Sin embargo, los funcionarios eran conscientes de que ninguna ley punitiva había tenido éxito y que las perjudicadas eran las más pobres.

El 18 de noviembre de 1920 fue publicada la resolución de los Comisariados del Pueblo de Salud y de Justicia, titulada “Sobre la protección de la salud de las mujeres”, que permitía la interrupción voluntaria del embarazo de forma gratuita y en hospitales públicos. El texto denunciaba que muchas de ellas resultaban víctimas de “charlatanes mercenarios y a menudo ignorantes”, refería a tasas de infección que llegaban al 50 % y alertaba que el 4 % de las pacientes morían.

En 1936, el estalinismo, consolidado en el poder, volvió a criminalizar esta práctica y a priorizar la maternidad a toda costa. Además, suprimió la sección femenina del Comité central del Partido Bolchevique, restituyó la figura del “hijo ilegítimo” y criminalizó la prostitución y la homosexualidad. Es decir, eliminó cuatro conquistas fundamentales de los primeros años de la revolución. En 1944 se creó la orden de la “Gloria Maternal” para toda mujer que tuviera entre siete y nueve descendientes, así como el título de “Madre heroica”, para aquellas que parieran a más de diez.

En la actualidad, el aborto es legal en Rusia dentro de las primeras 12 semanas de gestación.

1965: Cuba, una revolución en derechos sexuales y reproductivos

En 1936, durante el gobierno de la Unión Nacional, se legalizó en Cuba la interrupción del embarazo bajo tres condiciones: si el feto era producto de una violación, en caso de que corriera riesgo la vida de la mujer y ante la aparición de enfermedades hereditarias incurables. Los abortos por otros motivos no sólo eran muy comunes en la isla, sino que -a diferencia de otros países- había una amplia tolerancia social al respecto. Pero todavía faltaban políticas públicas que los reconocieran y aseguraran condiciones sanitarias óptimas para su ejecución.

Un primer paso ocurrió tres años después de la revolución castrista, con la despenalización de la práctica. En 1965, de acuerdo con las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud, finalmente se creó la base para que los abortos se llevaran adelante enmarcados dentro del Sistema Nacional de Salud. El Estado los reconoció como un derecho humano, que podía evitar fallecimientos y afecciones indeseadas.

Aunque no se formuló una ley, la interrupción voluntaria del embarazo fue “institucionalizada” y pasó bajo la égida de los centros públicos de salud, sin costo para las pacientes, quienes debían presentarse dentro de las primeras 12 semanas de gestación. Posteriormente, el Código Penal de 1979 especificó que el aborto se convertía en un delito si era cometido con fines de lucro, por personal no médico o en contra de la voluntad de la persona gestante.

Debido a la falta de acceso, transporte o profesionales -principalmente en zonas rurales y más necesitadas-, actualmente las activistas cubanas reclaman una legislación escrita, que garantice la aplicación de los abortos sin dilaciones. La Constitución de 2019 aparece favorable en este sentido, ya que estipula “el desarrollo integral de las mujeres y su plena participación social”, “el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos” y la protección frente a la violencia de género.

1967: Inglaterra, pionera en Europa

En 1967, Gran Bretaña aprobó el Abortion Act, que permitía el aborto inducido hasta la semana 28 de gestación (plazo que fue acotado a 24 semanas, a partir de una enmienda de 1990); y por tiempo ilimitado, en caso de que el feto evidenciara discapacidades severas o que la persona gestante pudiera sufrir daños permanentes. De esta forma, el territorio británico se convirtió en precursor de una de las legislaciones más abiertas sobre el tema en toda Europa Occidental.

Pasó durante el gobierno laborista de Harold Wilson y su impulsor fue el diputado liberal David Steel. Diversos estudios indicaban que, a principios de los sesenta, al menos 30 mil mujeres interrumpían sus embarazos en el marco de la ilegalidad, lo cual derivaba en 2.500 ingresos hospitalarios y más de veinte muertes registradas al año (se estima que el número real era mayor). A partir de la reglamentación de la ley, en 1968, el Servicio Nacional de Salud se hizo cargo de la práctica y los decesos por esta causa prácticamente cesaron.

En 1974, un comité designado por el Parlamento, el Comité Lane, investigó el funcionamiento y aplicación de la normativa y revalidó su necesidad. Desde esa fecha, existieron diversas propuestas de cambios: en 1975, 1977, 1979 y 1987. El último debate, de mayo de 2008, rechazó el pedido hecho por algunos sectores para reducir las semanas transcurridas de embarazo para pedir el procedimiento.

Al contrario de lo que acontece en otros lugares, en el Reino Unido se aplican distintos métodos, que varían según criterio médico y avance gestacional: el aborto con medicamentos suele regir hasta la novena semana, a partir de la cual tiende a optarse por variantes quirúrgicas.

1973: las mujeres estadounidenses festejan un fallo histórico

En los setenta, las feministas de la denominada “segunda ola” problematizaron la institución familiar, el trabajo doméstico, el amor romántico y la maternidad obligada. El aborto legal fue una de sus demandas centrales y su consecución en Estados Unidos se volvió la punta de lanza para la militancia en otros países.

En 1973, el famoso fallo “Roe vs. Wade” -un caso testigo llevado ante la Corte Suprema- respaldó el derecho de las mujeres a interrumpir sus embarazos. Mediante una votación de seis contra dos, se decidió que todas las leyes previas sobre aborto eran inconstitucionales y que una persona gestante podía abortar durante el primer trimestre. Claro que la lucha no empezó ese año.

La Organización Nacional de la Mujer o NOW, formada en 1966, había adoptado esta demanda. Un año después nació otro colectivo que se sumó a la pelea: las Mujeres Radicales de Nueva York, entre las que se encontraban Shulamith Firestone (autora del clásico libro La dialéctica del sexo) y Carol Hanish (redactora del texto “Lo personal es político”, devenido en lema ineludible del movimiento).

Muchas de estas mujeres, pertenecientes a la Nueva izquierda, también eran parte del Movimiento de Liberación de la Mujer. En 1969, fue publicado el artículo “Pan y Rosas”, de Kathleen McAfee y Minna Wood, en el cual se hablaba del derecho de las mujeres a disponer de su propio cuerpo. En 1970, apareció otro libro: “Our bodies, ourselves” (en español, Nuestros cuerpos, nuestras vidas), el primero escrito por y para mujeres, abordando salud, orientación sexual, identidad de género, control de natalidad, aborto, embarazo, parto, violencia, abuso y menopausia.

Las agrupaciones denunciaban que las más perjudicadas por la ilegalidad del aborto eran las latinoamericanas y las afroamericanas: en los sesenta, estas representaban el 80 % de las muertes por prácticas clandestinas. Las enormes marchas en ciudades como Nueva York y Chicago -donde miles de mujeres desfilaban con perchas teñidas de rojo-, la pelea por leyes en distintos estados y la implicancia de abogadas feministas en casos judiciales sentaron el precedente para los eventos de 1973.

Los sectores más conservadores y religiosos no tardaron en reaccionar. A partir de la conquista del aborto legal, comenzaron a agruparse políticamente en torno al Partido Republicano, con el objetivo de revertir la ley. Lograron obstaculizar el acceso al mismo en muchos estados, mediante legislaciones disuasivas y recortes presupuestarios. Estos intentos perduran hasta hoy y se acentuaron durante la era Trump.

1974: las francesas rompen la vergüenza de la clandestinidad

El 5 de abril de 1971, en las páginas del Nouvel Observateur apareció un texto disruptivo, redactado por Simone De Beauvoir: se titulaba “Manifiesto por el aborto legal” y estaba firmado por 343 mujeres que habían abortado. Muchas de ellas eran destacadas figuras de la cultura y la intelectualidad. Fueron valientes: al poner sus nombres, se exponían a procesamientos penales e incluso a la cárcel. Denunciaban que más un millón de mujeres abortaba en el país cada año, de forma silenciada y expuestas a riesgos sépticos.

“Yo haré un niño, si tal es mi deseo y no sufro ninguna presión moral. Ninguna institución o imperativos de orden económico deberían obligarme a hacerlo. Esta prerrogativa constituye mi poder político”, declaraban. Aunque los medios intentaron ridiculizarlas, tildándolas de “sinvergüenzas”, su acto disparó el activismo por el aborto, criminalizado allí desde 1920. De esta forma, continuaban el camino de organizaciones como el Mouvement de Libération des Femmes.

Frente a la presión social, en 1975 fue promulgada la “Ley Veil” -en referencia a la ministra de Salud, sobreviviente del campo de Auschwitz -, que legalizó el aborto, con un tope de 10 semanas de gestación (12, desde una reforma de 2001) y luego de una charla con un profesional de la salud. Se incorporaron dos puntos que generaron polémica: una semana de “reflexión” previa al procedimiento para la paciente y la objeción de conciencia para los médicos o médicas (esta es personal y no institucional). Aunque se votó solo por cinco años, la legislación fue reafirmada en 1979.

Actualmente, se multa con fuertes sumas a los sitios web que proporcionan información engañosa para obstaculizar la práctica. Y esta se puede aplicar más allá del período estipulado por la ley, si existen causales como la violación, problemas psicosociales o riesgo de vida para la persona gestante.

1978: tras una larga lucha feminista, se aprueba la ley 194 en el epicentro de la Iglesia católica

La exigencia del aborto legal tuvo un origen temprano en Italia. La llevaba en su programa el grupo milanés Desmitificación del Autoritarismo Patriarcal (DEMAU), fundado en 1966 con una composición mixta, de tendencia izquierdista. La agrupación Anábasis, creada por Serena Castaldi, también incorporó este pedido. Cuando rompió la década del setenta, se realizó en Roma la “Primera Jornada Internacional para la abolición de las leyes prohibitivas del aborto”. Y al año siguiente, nació el Movimiento di Liberazione della Donna (MLD), que luchaba tanto por el divorcio vincular, como por la educación sexual y la interrupción voluntaria del embarazo.

A lo largo de esa década, se formaron incluso organizaciones feministas dentro de los sindicatos, donde también intervenía el Partido Comunista. Las obreras se sumaban a las demandas de intelectuales y universitarias. Pronto, las estudiantes secundarias también pusieron su voz, al igual que las médicas. Cuando una joven fue condenada a tres años de prisión por abortar en 1973 (justo el año de legalización de la interrupción voluntaria del embarazo en los Estados Unidos), el reclamo tuvo un símbolo y un eje estructurador.

En 1974, en un referéndum ganó la opción de permitir el divorcio vincular. Las feministas sabían que habían conseguido una victoria e iban por más. “Aborto libre para no morir, anticonceptivos para no abortar”, decían sus pancartas, que recuerdan a las que circulan en la Argentina desde hace muchos años. Además, cobraron notoriedad las socorristas (mujeres que asistían a otras que deseaban realizarse abortos).

El 22 de mayo de 1978 llegó el día impensado por muchos. El Parlamento italiano aprobó la ley 194, sobre las “Normas para la protección social de la maternidad y acerca de la interrupción voluntaria del embarazo”. Esta norma permitió el aborto dentro de los primeros noventa días de embarazo, en caso de peligros para la salud física y psíquica de la persona gestante; dificultades económicas, sociales o familiares; o ante malformaciones o enfermedades incurables del feto. En los hechos, todo motivo personal serio es suficiente para interrumpir el embarazo sin ser esto considerado como un delito.

Tres años luego de la aprobación del proyecto, se realizó una enorme manifestación contra el aborto, que agrupó a 200 mil personas. Y el Movimiento por la Vida, de corte católico, promulgó un referéndum para derogar la ley: este fue desestimado por la mayoría de los italianos e italianas.

En 2018, la ciudad de Verona aprobó una moción para financiar desde el Estado a las asociaciones “provida” y el papa Francisco equiparó la interrupción voluntaria del embarazo con “contratar un sicario”. En su último libro, “Soñemos Juntos”, el Pontífice volvió a pronunciarse: “La vida humana nunca es una carga. Exige que le hagamos lugar, no que la descartemos”. Sin embargo, en las tierras que rodean al Vaticano, con apoyo de la población, el aborto sigue siendo ley.

2012: del otro lado del Plata, el aborto es libre, seguro y gratuito

Hace ocho años, Uruguay aprobó una ley que marcó un precedente histórico en la región: la Nº 18.987, que permitió la interrupción voluntaria del embarazo.

Desde la caída de la dictadura, en 1985, el aborto fue una de las consignas centrales de los grupos feministas y de izquierda del país vecino (donde la Iglesia Católica tiene escaso peso). En octubre de 2012, a pesar de la oposición de los sectores conservadores y de derecha, se legalizó esta práctica hasta la duodécima semana de gestación (o decimocuarta en casos de violación). Y, en noviembre de ese año, el entonces presidente José Mujica publicó el decreto que regulaba el procedimiento a seguir. En la mayoría de los casos, los tratamientos se realizan con medicamentos (misoprostol y mifepristona).

Entre la entrada en vigor de la ley y el año 2019, se efectuaron 65.202 abortos en los prestadores del Sistema Nacional Integrado de Salud. Aproximadamente el 50 % se gestiona en instituciones públicas y las personas mayores de 20 años son quienes más acuden a los centros. Para muchas feministas, Uruguay se convirtió en un ejemplo a seguir, debido a esta y otras medidas progresivas.

Los primeros años después de la legalización, se vio un leve aumento en la cantidad de interrupciones realizadas, que luego se estancó, siguiendo una tendencia internacional. Según explican especialistas, como la investigadora universitaria Paola Bergallo, esto no implica necesariamente un mayor número de procedimientos, sino un registro más certero (difícil durante la ilegalidad). Es decir, se trataría de la diferencia entre el “dato clandestino” y el “dato legal”.

Aunque la legislación uruguaya es pionera, existen algunas críticas. Por ejemplo, el abuso de la figura de “objeción de conciencia” por parte de los médicos (constatable en departamentos como Salto y Soriano, donde los grupos “provida” tienen mucha actividad).

Además, distintas referentes marcan que todavía faltan infraestructura, información y personal apto en ciertas localidades; y que los trámites burocráticos pueden derivar en incumplimientos de los plazos establecidos por la ley.

En 2013, los grupos que se oponen a la práctica intentaron derogar la norma mediante una consulta popular, pero no lograron la convocatoria necesaria. El actual presidente, Luis Lacalle Pou, se pronunció contra este derecho. Miembros de su fuerza directamente pidieron reabrir el debate. Por ahora, los derechos sexuales y reproductivos conquistados siguen siendo garantizados.

2018: Irlanda, otro país mayoritariamente católico que aprueba el aborto

En diciembre de 2018, poco después de que la Cámara Alta rechazara el proyecto en la Argentina, Irlanda legalizó la interrupción del embarazo hasta la duodécima semana, sin necesidad de presentar justificativos. De esta forma, se respetaba un reclamo extendido del movimiento feminista y de las diversidades: “Mi cuerpo, mi decisión”. El debate en ambas cámaras del Parlamento se había extendido durante dos meses: en el interín, se habían planteado centenares de enmiendas y propuestas.

En mayo de ese año, el pueblo irlandés había votado un plebiscito contra la Octava Enmienda de la Constitución, que prohibía el aborto casi en cualquier circunstancia, equiparando los derechos de la persona gestante a los del feto. Con una gran participación, el 66 % de los electores se pronunció por la derogación de esta vieja norma,duplicando así a aquellos que la apoyaban. Las movilizaciones de los años previos -como la ocurrida en 2012, cuando una joven murió de septicemia luego de que se le negara un aborto- mostraban que esa medida no era suficiente.

Desde 2013, las interrupciones de embarazos fueron permitidas en Irlanda, pero solamente cuando la vida de la mujer estaba en riesgo (esto incluía la posibilidad de suicidio). La pena máxima por realizar un aborto ilegal era de 14 años de cárcel.

Las imágenes de jóvenes festejando la ley del año 2018 mostraron que, aún en un país de mayoría católica como Irlanda, es posible considerar al aborto como un problema de salud pública que, practicado en condiciones adecuadas, puede salvar vidas. La aprobación del matrimonio igualitario y la elección de un ministro LGBT ya habían mostrado el avance hacia una política más liberal en materia de derechos, frente a una tradición religiosa más conservadora.

Como ocurrió en los Estados Unidos, los movimientos autodenominados “provida” han incurrido en diversos intentos por poner frenos a los abortos inducidos, distribuyendo información falsa, organizando movilizaciones en los alrededores de las clínicas para asustar a las pacientes e incluso montando clínicas falsas, que buscan convencer a las personas gestantes de continuar sus embarazos.

2020: Nueva Zelanda, el último país (hasta ahora) en legalizar el aborto

Mientras el coronavirus comenzaba a causar estragos en todo el mundo, Jacinda Ardern, la primera ministra de Nueva Zelanda, daba una conferencia de prensa que no tenía que ver con la pandemia: el aborto -una de sus promesas de campaña- había sido legalizado. El Parlamento aprobó la ley de forma, con 68 votos a favor y 51 en contra.

En 1977, este país de Oceanía permitió la práctica sólo en casos donde hubiera un riesgo grave para la salud mental o física para la persona gestante. Para el resto, había castigos de hasta 14 años de cárcel: es más, la interrupción voluntaria del embarazo era el único procedimiento médico punible, según remarcó el ministro de Justicia, Andrew Little.

En marzo de este 2020 agitado, las neozelandesas consiguieron la libertad para decidir si proseguir o no con sus embarazos, dentro de las primeras 20 semanas de gestación, con asesoramiento médico y sin necesidad de exponer razones.

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Un poco de historia, el subterráneo de Buenos Aires desde 1900 hasta hoy

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El Subte es la red de trenes subterráneos que circula en la ciudad de Buenos Aires. Fue la primera, de este tipo de vías, en Latinoamérica y en todo el Hemisferio Sur. Se extendió muy rápidamente en las primeras décadas de 1900, pero su ritmo de ampliación disminuyó después de la Segunda Guerra Mundial. Ello no obstante, hacia finales de los años 90 del siglo pasado empezó un nuevo proceso de expansión, con cuatro nuevas líneas.

En la década de 1910 Argentina era una de las naciones más prósperas del mundo y su capital era considerada “la París de Sudamérica”. Desde el año 1857 existía en la ciudad una primera línea de ferrocarriles y desde el año 1887 contaba con modernos tranvías. El 21 de diciembre del año 1909 la compañía “Tranvías Anglo Argentina” consiguió la autorización para construir y explotar la primera línea del subterráneo, que hoy conocemos como la Línea A. Las obras se iniciaron el día 15 de septiembre del año 1911 y el largo total del primer túnel alcanzó los 3.970 metros, con un coste de 4.300 pesos por metro lineal.

El día 1 de diciembre, el tren, que partía desde la Plaza de Mayo con fin de trayecto en la Plaza Once de Septiembre, fue inaugurado como la “Línea A”. Los detalles de sus acabados, de su iluminación, ventilación y estética se elaboraron cuidadosamente, destacándose la utilización de distintos colores de azulejos para cada estación, con el fin de ubicar de manera sencilla la estación de destino.

El metro de la capital de Argentina se abrió al público un día 2 de diciembre, en 1913, a las 5.20. Durante todo el día y en todas las estaciones se veían los andenes repletos de gente, incluso, en algún momento, se suspendió la venta de billetes, por el exceso de aforo.

Durante sus primeros años, unas 100.000 personas utilizaron diariamente este servicio. El día 1 de abril del año 1914 se amplió la línea A hasta la estación de Río de Janeiro y el día 1 de julio lo hizo hasta la estación Primera Junta.

En el año 1912 la compañía Argentina de tranvías de la ciudad de Buenos Aires, Lacroze Hermanos, ganó la concesión para construir una nueva línea de tren subterráneo, la actual línea B. Esta línea fue inaugurada el día 17 de octubre del año 1930.

En el año 1933 la Compañía Hispano-Argentina HADOPYF comenzó la construcción del resto de las líneas del tren suburbano.

Los trenes subterráneos fueron adquiridos por el estado y en el año 1977 se convirtieron en una sociedad estatal. Sin embargo, la Ley 23.696, de 18 de agosto del año 1989, estableció un marco regulador para la privatización de las empresas pertenecientes al Estado. A través del artículo 13 del decreto 2074/90, se decidió que la concesión de la explotación del Subte de Buenos Aires tendría una duración de 20 años.

En la actualidad la línea A cuenta con 80 trenes de origen chino con una capacidad de 133 pasajeros. Los vagones poseen cámaras de seguridad, aire acondicionado en todos sus vagones y un dispositivo especial de anti empotramiento. Todas estas mejoras han hecho que esta sea una de las líneas que más pasajeros transporta.

En definitiva, el subte es la manera más rápida, fácil y cómoda de llegar a nuestro destino en la ciudad. Sus seis líneas están todas conectadas con las avenidas principales y con estaciones de trenes que convergen en el centro de la ciudad, una de las principales zonas hoteleras y de grandes atractivos turísticos.

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