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Comuna 11

Las construcciones de edificios no cesan en la Comuna 11 y los vecinos presentan proyectos en la Legislatura para pararlos

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“Estimado vecino: su propiedad fue seleccionada por uno de nuestros constructores e inversores para desarrollar un proyecto inmobiliario”. “El Código Urbanístico cambió y tú propiedad se benefició. Hoy tiene más valor como lote para desarrollo”. Vivir en una casa baja en Villa del Parque o Villa Santa Rita implica recibir por debajo de la puerta volantes con propuestas como estas.

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Es el desarrollo inmobiliario, que ahora llegó a las zonas más tranquilas y menos densas de la Ciudad de Buenos Aires. 34 demoliciones en el último semestre, 20 lotes en venta -la mayoría destinados a ser demolidos-, esquinas que se pintan de negro para borrar el relieve del pasado. Todo en 27 manzanas en las que se vende, se resiste, o se vende después de resistir y ver cómo la nueva torre de al lado hace sombra.

Ante esta situación el colectivo vecinal de Villa del Parque y Villa Santa Rita comenzaron a diseñar un proyecto para presentar en la Legislatura porteña que busca modificar las normas urbanísticas vigentes para impedir el avance de nuevas construcciones en altura en la zona, que tiene como característica las casas bajas.

La redacción de la propuesta está a cargo de la agrupación “Conciencia Urbana-Comuna 11” y cuenta con el apoyo del Observatorio del Derecho a la Ciudad y de la diputada del Frente de Todos Claudia Neira, con quien se reunieron esta semana en la Legislatura local.

Hoy están en la etapa de relevamientos, identificando zonas que  requieran modificaciones a partir de reclamos vecinales. Dicen que hay más casos -al menos 60- que los que llegaron a verificar presencialmente.

De esta manera, se suman a lo hecho semanas atrás por la agrupación vecinal “Devoto Unido”, que presentó un proyecto en la Legislatura porteña para frenar el “boom” de emprendimientos inmobiliario a partir, también, de una readecuación de la normativa urbanística vigente “que pone en riesgo las características identitarias” de la zona.

En Villa Santa Rita, la mayoría de los desarrollos nuevos están sobre la calle Helguera. También sobre su perpendicular San Blas, a una cuadra del barrio no oficial Nazca, repleto de pasajes de casas bajas y aroma a jazmín. “Ideal para desarrollo”, reza el cartel de venta de tres PH de frente amarillo pálido que se ofrecen en bloque en San Blas al 2900. Sobre la misma calle, pasando Helguera, una casa revestida en piedra natural se vende como terreno para edificar hasta cinco pisos más dos retiros.

En Villa del Parque viene construyéndose hace rato, pero el boom edilicio se intensificó tras la sanción del nuevo Código del año 2018. La inclusión de parte del barrio en el Distrito del Vino -que da beneficios impositivos a emprendimientos relacionados con esa bebida- favorece el cambio de perfil de la zona a uno más comercial y gastronómico. 

Allí el grueso de las obras está a unas cinco cuadras a la redonda de la estación, desde los alrededores de José Pedro Varela y Cuenca hacia el sudeste. También del otro lado de las vías del Ferrocarril San Martín.

Cerca de estas, frente al icónico Palacio de los Bichos, se levanta un edificio de cinco pisos y dos retiros, y al lado se comercializa uno similar. A dos cuadras, sobre Pedro Lozano, una esquina de negro resalta en letras blancas: “Hay espacio para tus sueños”. Pronto será un edificio de ocho pisos y dos retiros.

Esa área pasó de tener zonificaciones residenciales, como R1B1, a C3 II. En los distritos R1B1, la altura máxima es de 11,6 metros. En los C3 II, pueden construirse hasta 24 metros de alto si la calle tiene más de 17,5 metros de ancho. El E3, que cubre parte de ambos barrios, tiene una altura máxima de 15,5 metros en el nuevo CUr.

Otros factores que preocupan a los vecinos -y que fueron incluidos en un informe preliminar para el proyecto- son la disminución de suelo absorbente privado, la tala indiscriminada de árboles, la falta y reducción de espacios verdes públicos y la sustitución del patrimonio histórico y cultural del barrio. 

En dos barrios cuyo metro cuadrado nuevo promedia los 2.000 dólares, la oferta de propiedades es menos una respuesta al déficit habitacional y más una corrida al ladrillo para conservar el valor de los ahorros. Faltan créditos inmobiliarios, lo que no solo dificulta el acceso a la vivienda propia a la población sino que le impide competir con el precio que ofrecen los desarrolladores.

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