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Se fugó un preso del penal de Villa Devoto

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Un interno del penal de Devoto se fugó hace 17 días cuando fue a una clase de derecho. El interno llamado Shiva Narada Benítez Díaz, cumplia condena por robo y secuestros expres, le quedaban al menos diez años y solo uno para recibirse de abogado en el Centro Universitario de la Carcel. Entro al aula como cualquier alumno y no volvieron a verlo.Shiva Narada Benítez Díaz y sus cuatro custodios llegaron a la Facultad de Derecho de la UBA, en el mismo tipo de camión en el que se traslada a cualquier preso. Entraron por una puerta interna de Figueroa Alcorta y le quitaron las esposas para que pudiera tomar notas, como siempre. Y ya no volvieron a verlo.

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A partir de ahí, lo sucedido es un misterio. El preso se fugó. Al día siguiente hubo un allanamiento en su pabellón de Devoto. Un juez quiso incautar sus pertenencias, pero sus compañeros, apenas enterados de la noticia, habían agarrado todas sus cosas. Desde el viernes 28 de junio a la tarde –hace 17 días– Shiva, como lo conocían todos en el Penal, está prófugo.

Pocos presos escapan en su situación: el porcentaje de fugas es ínfimo comparado a la cantidad de internos que salen a cursar materias y regresan a sus celdas cada noche. Pero Shiva no volvió.

“Los penitenciarios te dejan en la puerta y te avisan a qué hora te pasan a buscar, no te custodian nada”, dice a Clarín un ex interno que gozaba de salidas por estudio. Pero otro, que conocía a Benítez Díaz, sostiene que sin ayuda es imposible fugarse: “Shiva movía buen dinero. La tiene que haber pagado. Es imposible que (los guardias) no te custodien, porque con una fuga se les abre un proceso penal”.

“Era una luz. Tenía una gran capacidad”, dice un ex profesor suyo. Por ejemplo, había rendido libre Derecho Tributario .

Sacó un 9, y el profesor lo puso como ejemplo ante los demás estudiantes. El docente comentó que no entendía cómo “un alumno que está en la cárcel y estudia con material viejo saca la nota más alta de la clase”.

En el CUD dicen que Benítez Díaz se pasaba el día con los apuntes en la mano. De los 25 presos de su pabellón, era el único que no tenía salidas transitorias. El pabellón 50, donde pasó sus últimos días, es de régimen abierto y de autodisciplina. Muchos salen a estudiar sin seguridad, o a pasar los fines de semana en sus casas.

Antes de ir a Devoto, Shiva estuvo en la cárcel de Ezeiza. Había caído por secuestrar transas (vendedores de droga) del Bajo Flores. Los compañeros eran del Barrio Illia. Hacían secuestros exprés al voleo y llevaban a sus víctimas a la villa 1-11-14. “Gastaba todo en un cabaret de Recoleta. Ahí conoció a su mujer”, cuenta otro de sus allegados.

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