Connect with us

Ciudad

Mozos de la vieja escuela, ¿una especie en extinción?

Published

el

Camisa blanca como su cabello, delantal y moño bordó, dos repasadores en la muñeca. Canta el pedido en la caja. Le hace un chiste a algún cliente. La vieja escuela de servir mesas. Raúl Acosta tiene 67 años pero no se quiere jubilar: planea seguir en Las Cuartetas al menos otro año. Quizás para recuperar el que perdió en pandemia, cuando iba a cumplir 40 de servicio en la pizzería con más fondo de la calle Corrientes.

Se llama Julio pero lo llaman por su apellido, Roger. Más de tres de sus cinco décadas las pasó bandeja en mano, el peso “del lado del cuerpo, para que no se caiga”. “Maestro, cómo le va”. “Doctor”. “Crack”. “Genio”. Tiene saludos distintos para cada tipo de cliente de Tabac, el café de Libertador y Coronel Díaz. Una vez debió memorizar los pedidos de 67 personas, de una sola vez. Así es su oficio y él está orgulloso.

Un tipo de mozo que está en peligro de extinción por demandas de mercado, por modas, por gastos. “No sabemos qué hacer con la gente mayor de 45 años. Todos optan por tomar personal más joven. Es un problema gravísimo”, denuncia Dante Camaño, titular de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA).

Modales vieja escuela, destreza de juventud

Unos 30 metros separan la cafetera espresso de las mesas de la ancha vereda de Libertador y Coronel Díaz. Ser mozo de Caffé Tabac requiere agilidad física para ese largo ir y venir. Lo mismo en Las Violetas, otro lugar con camareros old school. Es justamente la búsqueda de velocidad la que hace que se memorice en vez de anotar, aunque no todos los viejos meseros tengan la memoria tan perfecta.

“Deben tener capacidad para retener los pedidos, para mostrar tacto según cada cliente, para interpretar qué es lo que quiere sin que se lo repita. El café cargado o más liviano, el bife a punto o cocido”, ejemplifica Ariel Arredondo, encargado de Las Violetas, con mozos de hasta 73 años.

Apuro pero detalle, velocidad pero personalización. No es fácil. Son años. “De ser mozo me gusta conversar con la gente, reírme, ir y venir”, dice Acosta mientras frena la carrera para hablar con esta cronista. Dos minutos después ya estará atravesando de punta a punta el salón delantero de la pizzería. No hace falta que los clientes lo llamen: él solo se detiene, para chequear que esté todo bien.

“Hay negocios muy exigentes, requieren velocidad y resistencia. Además, antes las comandas se hacían de memoria. Ahora todo funciona bajo un sistema porque debemos dar tiempos mucho más cronometrados. Es posible que por todo eso hoy muchos dudan en tomar gente grande para el trabajo de mozo”, opina Alejandro Reijman, a cargo del restaurante Blossom, de Zona Norte.

Otros colegas lo admiten. “La tendencia es contratar gente joven”, dice Francisco Pidal, dueño y chef de la parrilla Canta el Gallo, en Nordelta. Pero aclara que en su restaurante busca alguien con más experiencia. “Por lo general, quienes se dedican hace tiempo a esto tienen clara la dinámica de trabajo y dan un servicio de gran calidad. Muchos jóvenes vienen, laburan un tiempo, ahorran y se van”, observa.

“El problema de la gastronomía en general, sobre todo en la Argentina, es que se ve como una primera salida laboral en lugar de una carrera. Pero, para trabajar en el rubro, tiene que gustarte y ser tu pasión”, opina Javier Fernández, dueño de Florida Garden, una confitería clásica que resistió estoico la pandemia en la esquina de la peatonal con la calle Paraguay, en el Microcentro.

Allí los mozos siguen llevando chaqueta blanca impoluta y moño negro. Hay algunos jóvenes y otros que pasan los 70 años. Pedro Cruz tiene 74 pero, en su forma de trabajar, “es el más joven, un avión”, cuenta Fernández. Y opina: “Esta vieja escuela no se va a extinguir, porque aquellos mozos que empiezan de chicos a la larga van a transformarse en clásicos. El trabajo diario supera cualquier preparación previa”.

Que el romanticismo no tape el bosque

“Las épocas cambiaron y ese estilo de servicio cayó en desuso. Hay gente a la que le suena pretencioso, si bien es muy cordial. Una de las primeras cosas que le enseño al personal es que no atendemos a damas ni a caballeros, porque eso impone una distancia, que después es difícil de acortar”. Lo dice Patricia Scheuer, socia de los bares BASA y Danzón en Retiro y de OhNoLulu, en Villa Crespo, donde el peso está puesto en la atención.

El empresario gastronómico Julián Díaz también ve riesgo de extinción, aunque no necesariamente de un estilo. Más bien, de un modelo de negocio. “Hoy no abren bodegones ni cantinas. Y la gente se acostumbró a que no la atiendan, o la atiendan mal. El mercado no privilegia aquellos lugares con determinado servicio. Se ve en qué es lo que más se inaugura y qué es lo que más cierra”, señala.

Pero Díaz tampoco quiere caer en el pasado y su idealización. “Esa idea de que el mozo va a estar toda la vida para atenderte no está buena tampoco. En Los Galgos y en Roma, había gente que decía: ‘Ay, pero, ¿los mozos no están más?’. ‘No, señora, se jubiló’, le contestaba. Sería mejor que un camarero de hace diez años pueda ascender socialmente, ganar más plata, tener mayores responsabilidades”.

También hay un mar de cambios sociales y laborales de fondo. “Hoy en día ser camarero no goza de la reputación de la que gozaba antes. El que era mozo de un lugar clásico tenía mayor prestigio, y eso lo veías sobre todo en tipos como Oscar Chabrés, un mozo de banquetes que pasó a ser maître y después bartender. Esa era la vieja escuela”.

Por último, hay un punto, positivo: las mujeres están ganando cada vez más terreno en la gastronomía, incluido el servicio de mesas. La abrumadora mayoría de mozos de la vieja escuela, en cambio, fueron y siguen siendo hombres. Más allá de las opiniones, hay un dato concreto. Los camareros old school y los lugares que los emplean cada vez son menos.

Secretos del métier

Hay algunas reglas básicas de la vieja escuela. Nunca tutear al cliente, incluso aunque sea joven, a menos que este lo pida o haya confianza. Saludar con una sonrisa, un “buenos días” o un “buenas tardes”. Preguntar si se necesita ayuda, si estuvo todo bien, si se quiere aderezo o más servilletas.

Mejor aún si los mozos tienen una chapa con su nombre, para ser identificados. Pero todo sin agobiar. “A la gente le gusta que estés un poquito encima, aunque con una distancia prudencial”, explica Mariano Giménez, encargado de Tabac.

Otra clave es entender los pedidos a distancia: una letra ce formada por pulgar e índice significa café; si la ce es grande, es americano; si esa seña se parte por la mitad con la otra mano o se hace una tijera, es cortado; si se hace el gesto de llanto, es una lágrima. La cuenta es la mímica de escribir a mano. Una palma sobre la otra se traduce sándwich.

“El mozo debe estar siempre, pero que no se sienta su presencia. Esto implica tener control de las mesas, atender los movimientos que denoten búsqueda o necesidad, dar la charla que el cliente pida, pero que no sea de religión ni política. Servir no como sinónimo de servidumbre, sino de atender y contener”, explica Fernández.

Detalle, flexibilidad y profesionalismo, sin caer en excesos. Ni abusar de la confianza ni contar. La reserva es un aspecto clave, sobre todo en cafés donde se cocina política, como Tabac o Florida Garden. Lo que pasa en el bar, queda en el bar. O, a lo sumo, en una servilleta.

Continue Reading
Advertisement

Deja tu comentario

Ciudad

Polémica por el traslado de una escuela de Belgrano a un predio de la Villa 31

Published

on

Unas semanas atrás la comunidad de familias de una escuela porteña se topó con una noticia que sacudió sus rutinas: supieron que el Gobierno porteño proyectaba construir un nuevo edificio para reemplazar el actual. Esto implica una mudanza de Belgrano a Retiro. Se trata del jardín y la escuela primaria Indira Gandhi, ubicada en Costanera Norte, junto a Parque Norte. Para el ciclo lectivo 2023 el nuevo edificio debería estar funcionando a más de 5 kilómetros de distancia, en el Barrio Padre Mugica, la Villa 31 de Retiro.

Fuentes del Ministerio de Educación confirmaron el proyecto para mudar la escuela: se construirá un nuevo edificio en una zona del barrio que todos conocen con el nombre de “Containera”. El terreno está ubicado en el extremo norte de la villa, en una franja de tierra disponible entre la calle Carlos Mugica y la Autopista Illia.

La escuela estará junto a los edificios de viviendas donde, en 2018, se relocalizó a casi 100 familias cuyas casas originales se encontraban en la traza de lo que iba a ser la nueva Illia, un proyecto que finalmente el Gobierno porteño dejó inconcluso.

Se trata del mismo terreno donde, hace un par de meses, hubo una toma protagonizada por familias del barrio. La mayoría eran mujeres vulnerables, víctimas de violencia de género y sin vivienda, y menores de edad. El predio fue desalojado el 30 de septiembre.

Desde Educación aseguraron que el “100% de la matrícula de la escuela Indira Gandhi son estudiantes que viven en el Barrio 31. Y todos los días se trasladan hasta el lugar con micros escolares que pone a disposición el Ministerio”. Actualmente hay casi 180 alumnas y alumnos.

Dijeron además que el predio en donde funciona la escuela actualmente pertenece al Sindicato de Empleados de Comercio. “El contrato de uso se encuentra vencido -afirmaron en Educación-. De todas maneras, no será trasladada hasta tanto no concluya la obra del nuevo edificio”.

Sin embargo, fuentes del sindicato indicaron a este medio que “no tienen ningún contrato con la escuela y que el establecimiento funciona en un terreno lindero”. El gremio es propietario de las tierras en donde funciona Parque Norte desde 1991.

Respecto al nuevo edificio, desde el Ministerio de Educación porteño dijeron que contará con 7 aulas destinadas a jardín de infantes y otras 11 para el nivel primario. “Se sumarán 99 nuevas vacantes: 24 para primaria y 75 para jardín. Los trabajos preliminares para la construcción ya comenzaron y se estima un plazo de obra de 12 meses”, informaron.

Pero las familias no están conformes y no quieren perder su tradicional escuela: “Los chicos y las chicas tienen canchas de fútbol, de básquet, de vóley. Y una huerta. Aquí organizamos fogones y campamentos. Como sucede en muchas otras escuelas públicas, padecemos la falta de mantenimiento edilicio y claro que necesitamos mejorar la infraestructura, pero no queremos perder esta escuela“, le dijo a este medio Paola Rocha, ex alumna y vecina de la Villa 31. Es mamá de una nena que está cursando el sexto grado. Y tiene un hijo que ya egresó de esta misma escuela y actualmente asiste a la secundaria técnica Raggio.

¿No es mejor que la escuela quede cerca de sus casas? “No, porque esta escuela nos garantiza que nuestros hijos e hijas tengan un espacio abierto y verde. Aquí están en contacto con la naturaleza. Cosa que nuestros chicos necesitan y no tienen en el barrio. Por otro lado, queremos que nuestros hijos se muevan, salgan de los límites del barrio y no que queden inmersos sólo en la realidad de la villa. Si perdemos este edificio, nuestros hijos van a perder sus actividades en la huerta y van a pasar 8 horas en una escuela entre medianeras”, manifestó Paola, quien además es presidenta de la cooperadora escolar.

La de ella es una preocupación que atraviesa a muchas familias. La pérdida de la calidad de vida de los chicos y las chicas, quienes habitan en viviendas donde viven  hacinados y en condiciones insalubres. Por otra parte, temen por el efecto que puede tener el hecho de quedar recluidos en los límites del barrio.

“Cuando llega la hora del recreo, los chicos salen y corren -contó una maestra de la escuela Indira Gandhi-. Corren como una forma de expresión, juegan corriendo, disfrutan el aire libre y necesitan ese movimiento físico y de libertad que no tienen en sus barrios”.

Respecto a la cercanía de la escuela con la casa,la maestra explicó que el tema debe ser analizado desde otro punto de vista: “Los chicos de barrios vulnerables necesitan salir para entender que su entorno no es lo único que existe, que hay otra ciudad, otros espacios verdes de calidad. Y que ellos también pueden tener la posibilidad de mejorar, una oportunidad”.

La secretaria de Educación Primaria de UTE, Natali Militi, lamentó la situación que atraviesa la comunidad de la escuela Indira Gandhi: “Por las características de la institución, hay un fuerte sentido de pertenencia, tanto de las familias como de las maestras y los maestros, y también de la dirección. Es una escuela muy querida por todos, también por ex trabajadores, ya jubilados, que nos acompañaron en las manifestaciones y en la visibilización del problema que atraviesa hoy el establecimiento”, dijo la dirigente.

Por otra parte, Militi hizo hincapié en la necesidad de cubrir las vacantes de muchos otros chicos y chicas de las escuelas públicas. “Lo que se necesitan son más escuelas, no reemplazar una por otra. Hoy en territorio porteño hay 20 mil chicos y chicas que no tienen vacantes“, aseguró la dirigente de UTE.

Para los docentes de la escuela, la mudanza de Belgrano a Retiro implica un cambio importante en el lugar de trabajo, pero no lo ven como una preocupación. “Es que los suplentes terminan sus tareas en febrero y luego pueden elegir escuelas. Y los titulares tienen hasta un año para elegir donde continuar sus tareas”, explicó una docente.

En el Ministerio de Educación porteño aclararon que, de manera excepcional, “tendrán la posibilidad de acceder al listado de cargos disponibles en todas las escuelas de la Ciudad. Así podrán elegir otra escuela, antes de que se publique abiertamente para el resto de la comunidad educativa”.

Si bien el nuevo proyecto para la Indira Gandhi prevé un espacio al aire libre, que estará en la terraza y será para usos deportivos y recreativos, es difícil dimensionar el impacto que puede tener en los chicos y las chicas esta mudanza. Podrían ganar en comodidad, al evitar el traslado, pero perder en calidad, al resignar un espacio verde de calidad.

NS

Mirá también

Continue Reading

Ciudad

Las tipas vuelven a llorar y a teñir de amarillo la Ciudad: los motivos de un fenómeno que sorprende

Published

on

Desconcertado, el hombre mira hacia arriba. Una gota le acaba de caer en uno de los cristales de sus anteojos. Mueve su cabeza bruscamente, de nuevo hacia arriba y después hacia los costados. Esa expresión corporal y una mirada inquisitoria buscan un responsable: ¿de dónde vino esa gota? ¿Alguien escupió? ¿Está por llover? El hombre espera el colectivo 152 en la esquina de Santa Fe y Esmeralda, en noviembre y debajo de una tipa gigante.

Porque además de tener una paleta de colores única -el rosa de las flores del lapacho, el rojo del ceibo, el lila del jacarandá- el arbolado porteño tiene en las tipas a un ejemplar que llora y provoca sorpresas y encanto.

Durante noviembre su llanto son gotas que caen sobre peatones, en veredas, parques y plazas. También sobre los autos, que quedan pegoteados.

Lo primero que hay que saber es que el goteo no es tóxico, no daña a las personas ni a las mascotas y tampoco corroe las superficies. Pero como el líquido es azucarado, mancha.

El llanto de las tipas es provocado por un insecto: la chicharrita de la espuma (su nombre científico es cephisus siccifolius). Succiona brotes y, al mismo tiempo, excreta un líquido que forma una espuma y que, cuando se acumula en las hojas, cae en forma de gotas. El líquido es viscoso, parece como un almíbar.

“El insecto ni siquiera daña a los ejemplares. El líquido que libera puede ser molesto, algo pegajoso. Ensucia las veredas y los autos, pero no genera mayores complicaciones”, describe el ingeniero agrónomo Jorge Fiorentino, a cargo del arbolado de la Ciudad. Y aclara que no todos los árboles son atacados por las chicharritas.

Recordó que muchos años atrás se realizaban tratamientos contra esta plaga pero luego se discontinuaron: “Vimos que estos insectos no dañan a los ejemplares grandes. Quizá pueden retrasar el crecimiento de los más chicos. Así que evaluamos que no tenía sentido esparcir un producto químico en el espacio público”, explicó.

Esta plaga tampoco afecta a la floración. En estas semanas las tipas se suman a la paleta de colores con sus flores amarillas.

La tipuana tipu es la especie más frecuente en los espacios verdes, dejando en segundo lugar al jacarandá. Ambas son originarias de la zona de las yungas, que abarca Tucumán, Salta, Jujuy y el sur de Bolivia. Fueron traídas a la Ciudad por el paisajista francés Carlos Thays

Dónde se las puede ver

El ingeniero Jorge Fiorentino informó que actualmente hay 9.300 ejemplares en veredas y 5.517 en espacios verdes. La mayor concentración se encuentra en la Comuna 14 (Palermo) con 2.457 tipas en veredas; la que menos tiene, la Comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal), con solo 51. Y aunque se lucen especialmente sobre Melián, a la altura del barrio de Belgrano, la avenida con mayor cantidad de tipas es Pedro Goyena, en Caballito, con 356 ejemplares.

También se las puede en contrar en Plaza San Martín, donde casi la totalidad de los árboles más grandes son tipas. Incluso en el sendero principal de la plaza, estas forman un túnel que se recorta en uno de los extremos con el edificio Kavanagh.

En el Parque Tres de Febrero se puede ver una alineación numerosa de tipas enormes. Están ubicadas sobre la avenida Valentín Alsina, que se encuentra cerrada al tránsito. También hay un conjunto ubicado en los alrededores de la plaza República del Ecuador.

Tanto en la Costanera Norte como en la Costanera Sur se pueden ver ejemplares gigantes. Y hay momentos en que el llanto se siente de manera constante.

Continue Reading

Ciudad

Un ataque informático dejó sin sistemas al Ministerio Público Fiscal de la Ciudad

Published

on

El Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Ciudad de Buenos Aires sufrió este viernes una vulnerabilidad informática que dificulta el funcionamiento de su sistema de toma de denuncias. Todavía no está claro el alcance del hackeo, pero como medida preventiva se dieron de baja servicios para evitar que se propague.

Así lo precisó el organismo al dar cuenta de un ataque cibernético que vulneró datos confidenciales pero, dijeron, “no puso en peligro la información sobre las investigaciones judiciales que se encuentran en curso”.

“En las últimas horas el sistema informático del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad ha sufrido un daño cibernético que dificulta el normal funcionamiento en la toma de denuncias, señala el comunicado del MPF.

Y agrega: “Se ha vulnerado información administrativa confidencial. Aunque, señalaron, “la información sobre investigaciones judiciales en curso se encuentra protegida”.

Qué sucedió

Todavía no hay una versión definitiva de lo que sucedió. Lo que se sabe hasta el momento es que, según la versión oficial, un intruso con una IP desconocida, que tenía base en Finlandia (esto se puede enmascarar con una VPN), exploraba dentro del sistema informático cerca de las 11.15 de este jueves. Al reconocer la filtración, desde el área de informática decidieron apagar el servidor.

Desde el MPF reconocieron, además, que todavía se desconoce el daño que pudo haber causado y que confían que para este sábado se habrá reestablecido el servicio.

Una de las versiones que está circulando implica que tenían “servidores desactualizados”. Esto implicaría que en algún nivel del sistema informático (el software, alguna aplicación específica o un programa particular) el MPF no tenía sus recursos actualizados, quedando abierto a posibles vulnerabilidades.

“Todo el tiempo hay que estar aplicando actualizaciones de software a cada servidor servidor. Pero si tenés una aplicación, un sistema de personal, de recepción de denuncias, por ejemplo, que fue desarrollada hace mucho tiempo y no fue actualizada, eso te impide aplicar otras actualizaciones, y quedás expuesto. Pensá que todo se actualiza: tu computadora, tu celular, hasta el sistema operativo de tu TV”, explicó el experto en seguridad informática Javier Smaldone.

“Eso es porque se van encontrando errores o vulnerabilidades. Entonces la actualización cubre esos problemas. Si yo tengo todo mi software actualizado en todos los niveles estoy cubierto de todos los errores conocidos: de los desconocidos no me salva nadie”, agregó.

También admitieron que entre las búsquedas que llamaron la atención figura “Renaper”, que podría estar relacionado con la filtración de datos sensibles de más de 60 mil argentinos, o que esté buscando información de la causa por la filtración.

El antecedente: hackeo al Registro Nacional de las Personas

En octubre pasado, un ciberdelincuente que accedió a la base de datos del Registro Nacional de las Personas (Renaper) publicó 60.000 entradas en un archivo de 2.7 GB.

El delincuente dijo tener en su poder datos personales de los 45 millones de argentinos. Lo que el Gobierno detectó es que identificó accesos no autorizados a la base de datos del Renaper desde un usuario del Ministerio de Salud, pero no confirman que haya descargado la totalidad de la información.

Desde el Gobierno creen que el usuario entró por un usuario y contraseña desde una “conexión autorizada de VPN (Virtual Private Network) entre el RENAPER y el Ministerio de Salud de la Nación”, confirmaron. Por esto, descartan un hackeo masivo y apuntan a un acceso no autorizado para cometer el delito.

Según explicaron en un comunicado oficial, el equipo de seguridad informática del RENAPER indagó en las 44 fotos filtradas en redes para ver si había sido buscadas desde el Sistema de Identidad Digital (SID) y detectó que 19 imágenes “habían sido consultadas en el exacto momento en que eran publicadas en la red social Twitter”.

Mientras tanto, los equipos técnicos del MPF continúan trabajando para regularizar el servicio y desde el organismo señalaron que, mientras tanto, las denuncias se pueden hacer al 0800 33 FISCAL (347225) o por mail a denuncias@fiscalias.gob.ar.

La causa está siendo investigada por Daniela Dupuy, fiscal especializada en delitos y contravenciones informáticas de la  Ciudad de Buenos Aires.

Continue Reading

Ciudad

La casa histórica donde funcionó el Normal 10 y que fue salvada de la demolición por docentes y exalumnos

Published

on

Una mansión de 1870 que parecía condenada al derribo será renovada para alojar cultura. Gracias a sus viejos ocupantes, la Casona Mansilla, ex Escuela Normal 10, no sólo seguirá en pie sino que volverá recargada, con apertura a todo público, salas de exhibición y quizás, también música. Un alivio para ex alumnos y docentes, tras décadas de amparos, litigio y convenios urbanísticos vetados.

Antes de que estuviera en riesgo de ser demolida, antes incluso de que fuera escuela normal, esta mansión de 20 cuartos era residencia de fin de semana aunque quedara en territorio porteño. Es que la Casona Mansilla se construyó cuando todavía estaba cerca del río. Y cuando Belgrano, el barrio donde se asienta, seguía siendo un pueblo de recreo, separado de lo que años después sería Capital.

La Secretaría de Patrimonio del Ministerio de Cultura de la Nación se hará cargo de darle un nuevo uso a esta casa, ubicada en Pasaje Golfarini 2368. Aún no definió su uso específico, pero ya elaboró el proyecto para restaurarla, que demandará al menos un año de obra.

“Va a cumplir una función en relación al Ministerio de Cultura, pero no podemos dar más precisiones porque el proceso es largo y no está bueno crear ansiedad. Claramente tendrá un uso museístico cultural y también allí dentro va a recordarse la casa como escuela”, anticipa Valeria González, secretaria de Patrimonio.

De villa vacacional a escuela

Pocos de los que circulan casualmente por el pasaje esperan encontrarse con este oasis vegetal y arquitectónico en plena urbe, un predio de 2.600 metros cuadrados cuyo corazón es una imponente propiedad de estilo italianizante. Ubicado entre Olazábal y Blanco Encalada, tiene ingreso también por 3 de Febrero.

Su primer nombre fue Villa Esperanza, hasta que su comitente y ocupante más ilustre la convirtió en Casona Mansilla. Buenos Aires tampoco tenía su nombre definitivo en ese entonces. De hecho, fue bautizada Capital Federal recién una década después de la inauguración de esta casa. Tan vieja es la propiedad, que fue construida cuando aún estaba cerca del río.

Ahora el ancho curso de agua le queda a dos kilómetros y medio, y el mojón urbano más cercano son las vías del tren Mitre, que a esa altura corre elevado. Pero el edificio sigue en pie. También sus magnolias, plantadas hace un siglo y medio. Y gatos, muchos. Del túnel que llevaba al río desde detrás de los espejos de la escalera no hay noticias: no se sabe si es leyenda o realidad.

Sí se sabe que el general Lucio Mansilla mandó a construir la casa pero vivió allí poco tiempo. Para 1892 la propiedad ya estaba en manos de la familia de Eliseo Basch.

En 1913, fue comprada por los Panello que, un año después, la alquilarían al Ministerio de Educación para que fuera sede de la Escuela Normal 10. Cumplió esa función hasta 1982, cuando la institución se mudó a la vuelta, a O’Higgins 2441.

Después fue Dirección de Capacitación Docente de la entonces Municipalidad porteña, hasta 1991. Luego, posible carne de cañón inmobiliario, cuando el propietario decidió vender la casona para un emprendimiento y firmó convenios urbanísticos que podían terminar en su demolición.

Pero sus ex alumnos y docentes se organizaron y formaron la Comisión de Defensa de la Casa de Lucio V. Mansilla. Antes, su presidente Alicia Pangella hizo una presentación en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, la cual a su vez elevó un recurso de amparo. El resultado: el edificio fue declarado “Monumento Histórico Artístico Nacional” en 2000. Y quedó intocable, aunque el tiempo lo haya trastocado.

“La protección no obligaba a expropiar, entonces el dueño le hizo juicio al Estado. Eso se resolvió. Pero el ex presidente Mauricio Macri le entregó la casa al Gobierno porteño por DNU en 2019 -continúa Pangella-. Judicializamos el caso pero, además, Alberto Fernández vetó el decreto ni bien asumió”.  Tras varias reuniones de la comisión con el Ministerio de Cultura, la mansión recobrará el esplendor perdido.

De estar en peligro a museo

“Cuando hubo que mudarse, yo no quería irme y fui la última en guardar las cosas. Amo ese lugar”, admite Pangella, que pasó por las salas de la casona tanto en calidad de alumna como de docente.

Una de las cosas que más recuerda es la acústica del edificio. A tono con esa característica, la Asociación Argentina de Compositores (AAC) elaboró un proyecto para instalar allí su sede, que fue presentado por la comisión.

El presidente de la AAC, Lucio Bruno-Videla, se imagina conciertos de cámara en su sala principal, y un museo de la historia de la música académica argentina en otros de sus ambientes.

“Al no tener sede, mucho patrimonio fue dispersándose por casas e instituciones: libros de actas, partituras, vinilos, cassettes de cinta abierta”, explica Bruno-Videla. Y destaca otro motivo para elegir este lugar: el sobrino de Lucio Mansilla, Eduardo García-Mansilla, compuso la primera ópera de temática nacional argentina, La angelical Manuelita, que se estrenó en 1917 en el Colón.

“Es un gusto para la AAC poder trabajar junto a Alicia Pangella. Es una luchadora incansable tanto en defensa de la Casona Mansilla como en el armado de este proyecto”. Sea cual fuere el destino específico de la propiedad, se espera que sea acorde a su vasta historia.

Continue Reading

Ciudad

Cómo recibir la tercera dosis si te vacunaste en el interior o fuera del país

Published

on

Mientras avanza con la campaña de vacunación contra el Covid en la población pediátrica, el Gobierno porteño convoca también a los vecinos y vecinas para aplicarles terceras dosis. Aquellas personas que completaron su esquema en la Ciudad hace 180 días o más, recibirán una nueva cita en forma automática y no necesitan empadronarse. Pero ahora el Ministerio de Salud porteño aclaró cómo deberán proceder quienes se vacunaron en otras jurisdicciones del país o en el exterior para recibir un refuerzo o dosis adicional.

La Ciudad está ofreciendo dosis adicionales como parte del esquema inicial para personas inmunosuprimidas o mayores de 50 años que recibieron dos vacunas de Sinopharm. Además, empezó a aplicar refuerzos para prolongar el efecto protector generado por el esquema inicial a todas las personas que recibieron la segunda dosis hace al menos 180 días.

Desde el 2 de noviembre, el Gobierno de la Ciudad aplicó 117.194 dosis adicionales y de refuerzo. Arrancó con los mayores de 50 años inoculados con Sinopharm, que recibieron, y están recibiendo, una dosis de AstraZeneca, con excepción de quienes la tienen contraindicada.

Luego comenzaron a ser convocadas todas las personas mayores de 3 años inmunosuprimidas. Y se sumó a los profesionales de la Salud que habían recibido Sinopharm.

Como viene ocurriendo desde que se inició el proceso de vacunación, todas las personas son convocadas a través de los canales que tiene habilitados el Gobierno porteño: Boti (Whatsapp), email o mensaje de texto. Es decir, no es necesario volver a empadronarse. Esto es igual para segundas o terceras dosis.

Hay una excepción. Son las personas que por diferentes razones completaron su esquema en otras jurisdicciones del país o las que se vacunaron en el exterior. En octubre se estimaba que eran entre 30 mil y 40 mil argentinos.

Todas estas personas sí tendrán que empadronarse. Deberán hacerlo a través del 147 o enviando un mail a consultavacunacovid@buenosaires.gob.ar.

Al momento de llamar o inscribirse, hay que tener a mano el carnet de vacunación -o el certificado digital de MiArgentina- para aportar todos los datos necesarios: nombre, DNI, fechas de inoculación, tipo de vacuna y lugar de vacunación.

Los motivos por los que las personas se vacunaron en otra jurisdicción o fuera del país son múltiples. Gonzalo cuenta: “Nunca me arrepentí de lo que hice, pero quizás me apuré. Soy obeso y tuve un 2020 muy angustiante. Así que decidí viajar a Miami a vacunarme. Lo hice justo antes de que estallara aquí la segunda ola. Estuve todo el mes de abril, trabajé remoto desde allá y pude recibir dos dosis de Pfizer. No puedo creer pero ya pasaron 8 meses“.

En estos días Gonzalo tiene entrevistas médicas para evaluar su situación. Por otros casos similares y por lo que viene leyendo y escuchando en los medios, entiende que muy probablemente los médicos le indiquen la aplicación de una tercera dosis. No tiene previsto viajar a Miami nuevamente.

Justamente en estas horas se anunció que los organismos reguladores de los Estados Unidos habilitaron las dosis de refuerzo contra la COVID-19 para todas las personas mayores de 18 años. La medida permite optar por una dosis de refuerzo seis meses después de la última inoculación, independientemente de la vacuna que se haya recibido primero. Pfizer y Moderna fueron desarrolladas a partir de la misma plataforma (ARN mensajero).

En la práctica, alrededor de 10 estados ya venían ofreciendo a la población terceras dosis.

Así Estados Unidos busca ampliar la campaña para reforzar la protección, y adelantarse al aumento de los casos de coronavirus que pueden empeorar con las vacaciones.

Aquí el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, advirtió: “La pandemia no ha terminado ni en el mundo, ni en la Argentina, ni en la Ciudad. Hemos podido liberar todas las actividades de la vida diaria. Tenemos que seguir focalizando en la vacunación este año y completar antes del otoño los refuerzos. Y recordar que en lugares cerrados es importante ventilar y usar el barbijo, esas son las medidas de todo el verano”, sentenció.

En cuanto a las terceras dosis, el funcionario detalló que “todas las personas que tengan dos dosis dadas van a ser llamadas por nosotros en la medida que les llegue el momento de ser vacunados”.

Por eso es importante que aquellas personas que no completaron esquema en la Ciudad, se empadronen. Pero Quirós también explicó que quienes se vacunaron en el exterior o en otra provincia, tienen que escribir a consultavacunacovid@buenosaires.gob.ar.

El avance de la vacunación en la Ciudad

El jueves la Ciudad vacunó a 24.475 personas. De este total, 11.627 fueron chicos y chicas de entre 3 y 11 años.

Desde el inicio de la campaña, 2.678.819 vecinos se aplicaron una dosis y 2.361.944 completaron el esquema (o bien recibieron CanSino, monodosis).

A esto se suman las 117.194 dosis adicional y de refuerzo. En total son 5.157.957 las vacunas que fueron aplicadas en el territorio porteño.

Continue Reading

banner gcba

banner Septiembre

Noticias más leídas

Editor Responsable: Leandro Barattucci - villadelparquein@hotmail.com - Domicilio legal: Llavallol 2900, CABA - Teléfono: 15.6.7645372 - Propiedad Intelectual N°: 5302802 - Visitas del mes de Septiembre: 32.427 Integrante de la Asoc. Civil Medios Vecinales - Integrante del Reg. de Medios Vecinales CABA