Contacta con nosotros

Ciudad

La experiencia de volver a cortarse el pelo: el ritual que cambió por el coronavirus y un peinado a medida del tapabocas

Publicada

el

Sumate al canal de WhatsApp

Noticias, alertas y agenda de Villa del Parque y la Comuna 11.

Apenas reconozco a mi peluquero de siempre. Me atiende de tapabocas, máscara acrílica, capucha y guantes. Señala una silla y me pide que deje allí todas mis cosas, señala otra para que me siente y él empiece a hacer su magia. Estoy perdida: con tapabocas pierdo visión periférica y gano torpeza y mareo. Tardo más de lo habitual. Corro un secador sobre el que estuve a punto de sentarme, y me deslizo en el sillón de cuero. Él está feliz de romper la abstinencia. “Fueron 130 días de no cortar”.

La última vez que vine a este edificio de Palermo nunca imaginé que la próxima tardaría tanto en llegar, y que yo demoraría tanto en entrar. Por suerte, y como corresponde, vivo cerca. Una ventaja ahora que hay que dar tiempo a que cada persona que ingresa cumpla el necesario ritual: se distancie al menos dos metros, pise una alfombra sanitizante que parece pasto sintético, seque el excedente en un trapo de piso, espere mucho el ascensor porque ya no puede ir lleno. Cada paso va intercalado de preguntas al empleado de seguridad, pasos hacia atrás, confusión, titubeos.

Noticias más leídas