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Se realizó Festival de Cultura Eslava en Villa Devoto

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El primer Gran Festival de Cultura Eslava se llevó a cabo el pasado 8 de julio en la Sociedad Friulana de Villa Devoto en la ciudad de Buenos Aires. La organización estuvo a cargo de la productora Most, que surgió como un proyecto dedicado a la difusión cultural de las colectividades eslavas en Argentina y que contó con el apoyo de la Embajada de la República de Eslovenia a través de la destacada participación del Sr. Embajador Tomaž Mencin y familia, y la Tercer Secretario Petra Kežman.A primera vista, los gestos y facciones de los rostros del público no revelaban claramente sus orígenes. Los rasgos se mezclaron entre sí, y si bien la mayoría parecía tener relación directa con las naciones representadas, vale aclarar que varios de los presentes se acercaron por simple gusto e interés por la cultura eslava en general, inspirados tal vez por Martín Fuchinecco (argentino), quien junto a Dean Vivoda (de familia croata) encabeza la productora Most que estuvo a cargo del festival.

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Los stands circundantes ofrecían ahumados artesanales, chocolates combinados con especias, bebidas variadas (desde kvas, hasta cerveza artesanal) y platos típicos. Inclusive hubo un espacio dedicado a la comida italiana. Un gesto muy conveniente teniendo en cuenta que en Argentina se consumen muchísimos platos oriundos de ese país.

El escenario fue, sin dudas, el corazón del festival, donde la música y la danza se abrieron paso cómodamente recibiendo aplausos y ovasiones. Entre los artistas invitados se encontraban Daniel Inger (música de Rep. Checa y Eslovaquia), el grupo Shareni Tanci (danzas balcánicas y de Europa del Este), Vieirah Kalinichenko (canciones de Ucrania, Rusia y Bielorusia), Slavodka (folk eslavo) y Svitanok. Inclusive la pintura tuvo su propio espacio de la mano de la pintora Nada Tomažič, quien expuso su obra en el preludio del salón inspirada en su Eslovenia natal.

Las redes sociales tuvieron mucho que ver con la organización y difusión del festival. Tal es así que varias personas se acercaron buscando conocer una cultura diferente a lo que están acostumbrados. Las devoluciones que se leen en los comentarios de los días siguientes  hablan de ello y de la buena predisposición general. Del mismo modo proponen que la próxima vez el festival se realice en un lugar más amplio. Se vislumbra que, tratándose de la primera edición, el balance ha sido más que positivo.

Pareciera que el suelo argentino actuara una vez más como escenario propicio para alcanzar la complicidad entre naciones que, probablemente en otro contexto histórico y geográfico, no hallarían la armonía necesaria para reunirse en un humilde rincón como este a intercambiar diferentes expresiones artísticas.

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