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La comunidad sorda reclama barbijos transparentes o máscaras faciales para la atención al público

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Activistas y organizaciones que luchan por los derechos de las personas sordas e hipoacúsicas reclaman que los trabajadores en servicios esenciales -como cajeros de supermercado, agentes de policía o personal de salud- utilicen barbijos transparentes o máscaras faciales para poder leer sus labios o gestos y que el uso obligatorio de tapabocas «no sea una barrera más».

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«Para la comunidad sorda como para todos aquellos que tenemos algún tipo de dificultad auditiva, el barbijo significa una doble barrera: distorsiona el sonido dificultando aún a quienes tienen buena audición comprender lo que se está diciendo, e impide leer los labios, que en algunos casos es una ayuda fundamental», dijo Rosario García, presidenta de la Fundación San Francisco de Asís, dedicada a promover las posibilidades de desarrollo de la persona sorda o con hipoacusia.

«Estamos conscientes de la necesidad de usarlo, pero para quienes tenemos problemas auditivos el barbijo conlleva una dificultad adicional a la de estar aislados, que es la de no comprender lo que se nos dice en caso de necesitar ir a la farmacia, comprar comida o ir al médico», agregó.

Para García, una posible solución a este problema la constituyen las máscaras faciales o los barbijos transparentes «que permiten ver la boca» y que deberían usar «la policía, los cajeros de supermercados, personal de salud y todos aquellos considerados servicios esenciales».

Diseñadores y emprendedores ya están fabricando los barbijos transparentes

Diseñadores y emprendedores que encontraron en la fabricación de tapabocas y barbijos una actividad productiva a la que dedicarse durante esta cuarentena, agregaron su oferta los tapabocas transparentes que permiten la comunicación con personas sordas o hipoacúsicas, mediante la lectura de labios y gestos.

Se trata de barbijos que incluyen un cuadrado de plástico transparente a la altura de la boca, insertado en el centro de este accesorio de tela, cuyo uso es obligatorio en muchas jurisdicciones el país.

Una de las personas que los está fabricando es Rosana Báez, una gestora de la localidad bonaerense de Guernica con conocimientos de costura y vínculo con una institución que enseña lenguaje de señas.

“Surgió a través del aliento de mi hermana que tiene un problema de hipoacusia y está estudiando lenguaje de señas. Ella me incentivó primero a hacer barbijos comunes, pero luego me llamó y me dijo de hacerlos porque en la escuela hablaban de esto, pero no hay”, contó.

Rosana explicó que sus barbijos transparentes de 80 pesos de costo, “son de fliselina y plástico, que se pueden limpiar con alcohol”, dijo.

La mujer ya vendió varios, dos de ellos “a una enfermera que me pidió para comunicarse”, y está recibiendo consultas de todo el país al número +54 9 11 5455-7910.

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