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La pequeña Colombia en Buenos Aires: el torneo de fútbol donde los inmigrantes juegan contra la soledad

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Aquí, al puntinazo se le dice “uñazo” y el “hágalo, hágalo” reemplaza al ¡pegale! La pelota es marca Golty y se juega con salsa, vallenato y reggaetón de fondo. De un alambrado cuelga una bandera amarilla, azul y roja. En el buffet se venden arepas y en las finales un relator toma un micrófono y narra los partidos, como en los barrios de los jugadores. Hay más camisetas de Millonarios y Atlético Nacional que de los cinco grandes argentinos juntos. Los nenes que se entrenan por la mañana siguen más a James Rodríguez y a Juan Guillermo Cuadrado que a Messi. Los grandes que terminan de jugar se pasan el resto del domingo tomando cerveza, como si estuvieran “en la tierrita”.

La canchita queda dentro de un complejo de la Costanera Norte, frente al río. Pero para Luis Cogollo, bogotano y con cinco años en la Argentina, el ambiente no es porteño. Y dice, a modo de resumen: “Es una micro Colombia en Buenos Aires. No hay otro lugar donde se congregue tanta comunidad, ni en el que se encuentre la idiosincrasia colombiana. Cada domingo esto se convierte en un club de colombianos. Ves a familias completas. Es un poco de calidad de vida para el migrante; un espacio donde sentirse como en casa, relajado, sin siquiera tener que modificar el habla, porque aquí todo el mundo te entiende”.

Los partidos de hoy, domingo, son en el marco de la Liga Cafetera de Fútbol, que es un proyecto de la Asociación de Colombianos y Colombianas en Argentina (ASCAR). Todo nació hace cuatro años, cuando un grupo de colombianos estudiantes de distintas carreras de la Universidad de Buenos Aires coincidió en espacios de militancia en villas porteñas y del conurbano. Dictaban apoyo escolar, organizaban juegos para niños y ofrecían servicios de Salud. Los beneficiarios eran argentinos, peruanos, paraguayos y bolivianos. En los asentamientos no había vecinos colombianos.

“En ese momento sentimos que debíamos destinar algo para nuestra comunidad, para mejorar la calidad de vida del compatriota que vive en Buenos Aires. Hasta entonces los colombianos sólo podíamos acceder a festejos como Buenos Aires Celebra Colombia y fiestas gastronómicas. Nos faltaba algo de deporte”, agrega Luis Cogollo, director de Deportes de ASCAR.

La Liga comenzó hace un año. En estos días se disputan las semifinales del segundo torneo, en el que participan 20 equipos. Cada uno tiene entre 8 y 10 jugadores. Se juega los domingos, entre las 11 y las 18. A la par, a primera hora de la jornada, hay entrenamiento para niños colombianos. Y luego, apoyo escolar. Después del mediodía, y siempre mientras se disputa la Liga, es el turno de las mujeres. Por el momento sólo practican. Ya formaron 10 equipos y próximamente comenzarán su propia liga.

Son colombianos hasta el árbitro, los planilleros, los coordinadores y los entrenadores y preparadores físicos. Los organizadores estiman que cada domingo llegan no menos de 300 compatriotas. Hay quienes no juegan pero vienen igual, o lo hacen acompañando a sus parejas, hijos o padres. Quieren pasarse el día en el lugar que, según se dice aquí, es el más colombiano de todos los sitios porteños. Donde se respira la cultura colombiana.

Es la primera vez de César Martínez (35) fuera de Colombia. Tiene pinta de jugador: los botines desatados, negros; las calzas debajo del pantalón corto, la campera con capucha que usa de camiseta para transpirar más. Es de San Sebastián de Mariquita, Municipio de Tolima. Lleva seis meses en Buenos Aires. Mientras trabaja en una empresa de limpieza, espera que le salga una prueba en algún equipo de ascenso argentino. En su país jugó en la reserva de Once Caldas y en equipos de la B. “La idea es adquirir toda la experiencia para después volcarla en mi pueblo”, dice, a un costado de la cancha. Volver para volcarla en su pueblo es armar una escuelita de fútbol en Colombia para ayudar a los niños. Inculcarles el deporte, a decirle “No a las drogas”, a relacionarse, a trabajar en grupo.

César vive en 9 de julio y Chile. Lo difícil del día, cuenta, aparece al entrar a su casa, después del trabajo. “Es duro. Uno no tiene más que ducharse, comer algo y acostarse. La vida se convierte en una rutina. El fútbol es lo que me bota el aburrimiento de la semana”. Desde que conoció la Liga Cafetera, además de jugar los domingos, se entrena los martes y jueves. Con sus mismos compañeros, todos en su misma situación. También se juntan para cenar en grupo. “Y nos ayudamos mucho”, concluye. “Por ahí algún compañero no tiene dinero para la cancha y se lo pagamos entre todos. O se queda sin trabajo y le preguntamos a nuestros jefes si se necesita gente. O nos colaboramos comprándonos las comidas típicas que cocina uno, o pidiéndole al que tiene un familiar en camino que nos traiga cosas de Colombia”.

“La soledad es lo más fuerte que le toca afrontar a uno fuera de Colombia”. El que habla es Alejandro Hurtado, coordinador de la Liga. Ni bien terminó la Licenciatura en Ciencias Deportivas, cambió Bogotá por Buenos Aires. Se inscribió en Administración Deportiva, en la escuela terciaria de River Plate. Cada tanta frena el relato para anotar los autores de los goles. Pero continúa: “Muchos compatriotas aparecen solos, recién llegados. No conocen a nadie en el país. Vienen, le presentamos jugadores en su misma situación y ahí nacen las amistades, los contactos, todo. El día a día se les vuelve un poco menos difícil. Es gente que la guerrea de lunes a lunes”.

Cristian Sánchez (26) es psicólogo, y acaba de terminar su partido. Lleva un año en Buenos Aires. Vino a cursar la Maestría “Problemáticas Sociales en Infanto-juveniles”. Es de Pasto, cerca de la frontera con Ecuador. Trabaja como Maestro integrador en dos colegios porteños. Los domingos, dice, se saca el estrés en este lugar. “Es venir a soltarse, a encontrarse con amigos, a contarnos cómo fue nuestra semana. Uno sabe que todas las personas que llegan están en la misma condición. Es un pedacito de mi país en Buenos Aires. Después del partido comemos un asado”.

Ha jugado al fútbol con argentinos. Dice que somos más apasionados, que los partidos entre colombianos son más bien de recreación. “Grito pero no me mato por ganar; el argentino sí”, describe. Su Maestría termina a fines de 2020. Después, quiere quedarse un año más, para trabajar sin la presión de estudiar a la misma vez. Y luego sí, pegar la vuelta. Porque la Argentina le resulta muy linda. Pero, como dice, “la tierrita tira”.

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Por el Día del amigo: cómo serán los controles de alcoholemia en la Ciudad

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El Día del amigo provoca movimientos, cenas en diversos lugares de la Ciudad y festejos hasta la madrugada. Y este año, además cae sábado. Por esto último, y porque se espera movimiento en bares y restaurantes, y más tránsito en las calles, el Gobierno porteño dispuso un operativo especial con 14 puestos adicionales para realizar controles de alcoholemia. 

El caso del conductor que, con 2.14 gramos de alcohol por litro de sangre, atropelló a un ciclista en Villa Devoto, volvió a poner en discusión qué tipo de controles se hacen para evitar estos hechos. Y como en la noche de este sábado se da un ambiente propicio para el consumo de alcohol, se buscará disuadir primero, y detectar después, a conductores alcoholizados que se convierten en peligros potenciales en la calle.

De lunes a jueves se disponen alrededor de 18 puestos rotativos y los fines de semana y feriados ascienden a 25. Este fin de semana, en el marco de los festejos por el Día del amigo, se intensificarán los controles que se realizan habitualmente en diferentes puntos de la Ciudad sumando 14 puestos exclusivos adicionales.

La metodología que se usará, que ya se aplicó en otras fechas clave como Nochebuena y Fin de año, será la del embudo. Es decir, con conos y vallas se generarán senderos a los que los vehículos deberán ingresar sí o sí para someterse a los controles.

“Es fundamental comprender que el alcohol y el volante nunca son compatibles, su consumo inadecuado aumenta el riesgo de siniestros viales. Realizamos alrededor de 500 controles de alcoholemia por día durante todo el año y en el marco del Día del amigo, vamos a reforzarlos“, dijo Juan José Mendez, secretario de Transporte porteño.

En la Ciudad, se estima que un 21% de los siniestros fatales están relacionados con el consumo de alcohol.

En 2019 ya se llevaron a cabo 145.702 controles de alcoholemia, de los cuales resultaron positivos 2.446 (1.7%). Por el aumento de los controles, de 12 a 25 puestos los fines de semana, se produjo, entre enero y junio, un incremento de 31.5%  respecto al mismo período de 2018 (de 110.758 a 145.702).

En cuanto a la metodología del “embudo”, el objetivo es encauzar el flujo vehicular. Así, se logra que todos los vehículos que pasen por el lugar lo hagan a baja velocidad y por lo tanto vean de qué se trata el control. Por otro lado, también se mejora la seguridad de los agentes de tránsito, ya que quedan protegidos.

Desde la Región IV para Latinoamérica de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) propusieron una serie de ítems a tener en cuenta por los conductores que celebren el Día del Amigo. 

Así, proponen de antemano establecer a un “conductor designado”. El máximo permitido en la Ciudad de Buenos Aires es 0.5 gramos de alcohol por litro de sangre. En caso de superarlo, los conductores empiezan a perder capacidad de reflejos y de reacción, por lo que no deben manejar.

Otro consejo es evaluar y elegir la posibilidad de un medio de de transporte alternativo si se sabe que todos los comensales van a tomar alcohol. Los consejos también implican a los peatones, que más allá de no estar al frente de un vehículo, si bebieron alcohol pueden incurrir en distracciones que los expongan a riesgos en la calle.

En fechas como esta, “es necesario reforzar los controles de verificación aleatoria de alcoholemia y plantear, en conjunto con empresas y organizaciones de la sociedad civil, campañas de seguridad vial y promoción del concepto de conductor designado”, explicó Pablo Azorín, Jefe de Seguridad Vial y Medio Ambiente de FIA Región IV.

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Campaña diferente: Tombolini llegó a la Comuna 4 con consejos para conseguir trabajo

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Matias Tombolini en Parque Patricios

El candidato a jefe de Gobierno de Roberto Lavagna brindó, en Parque Patricios, un taller de búsqueda laboral. La clase forma parte de una extensa agenda de capacitación para emprendedores que el economista porteño viene organizando en todos los barrios de la Ciudad de Buenos Aires.

Medio centenar de personas se acercó este jueves a un taller de búsqueda laboral organizado por el candidato a jefe de Gobierno de Consenso Federal, Matías Tombolini, en la Comuna 4. El encuentro se realizó en el Club Bristol, ubicado en La Rioja 1800, en el barrio de Parque Patricios.

“La economía de la Argentina está en terapia intensiva: los salarios pierden frente a la inflación y se retrae el consumo. Entonces, a las empresas no les cierran las cuentas y reducen su personal, lo que profundiza, aún más, la crisis económica. Una crisis de la que ni el Gobierno nacional ni el Gobierno porteño nos ofrece ninguna salida. En este contexto, decidimos apostar por el desarrollo productivo y seguir avanzando con estos talleres para emprendedores, que ya venimos realizando desde hace un año”, señaló Tombolini, quien llevó a cabo la apertura de la clase.

En este sentido, el candidato de Roberto Lavagna volvió a remarcar la necesidad de bajar los impuestos que ahogan a las pymes. Luego, presentó a Luis Etchenique, el profesor del taller y, adelantándose un poco en su terreno, aconsejó a los presentes prestarle mucha atención a la comunicación no verbal y a cómo se dice aquello que se dice a la hora de encarar una entrevista de trabajo.

A su turno, el profesor profundizó estos conceptos y, también, dio otros tips vinculados con la búsqueda laboral en las redes sociales y con la redacción y presentación del currículum vitae.

“Esta reunión me sirvió para mejorar algunas cuestiones de mi currículum. Además, pude aclarar varias dudas que tenía sobre cómo encarar una entrevista de trabajo. Esto que aprendí voy a implementarlo en la próxima oportunidad que tenga”, expresó Andrea, una de las tantas vecinas del barrio que asistió a la charla.

Por su parte, el primer candidato a juntista en la Comuna 4 por Consenso Federal, Yamil Domínguez, también presente en la clase, subrayó: “Hay más de dos millones de desempleados en todo el país. Nosotros estamos dándole herramientas a la gente para su búsqueda laboral”.

Una apuesta al desarrollo productivo

En septiembre 2018, Tombolini y su partido Avancemos por el Progreso Social (APPS) –que hoy integra la alianza Consenso Federal– organizaron una serie de talleres para formar en numerosas disciplinas a aquellas personas que quisieran poner en marcha un emprendimiento comercial. Para eso, hicieron un llamado a diferentes profesores que, voluntariamente y ad honorem, decidieron masivamente participar de la iniciativa.

Clases sobre electricidad doméstica, fotografía con dispositivos móviles, maquillaje social, marketing digital, costura creativa, comunicación eficaz para emprendedores, liderazgo y motivación, uso de redes sociales, monotributo y búsqueda laboral forman parte de la amplia oferta de capacitación que el candidato a jefe de Gobierno lleva adelante todas las comunas de la Ciudad.

Al día de hoy, ya se dictaron más de 75 talleres en los barrios. Además, Tombolini viene realizando, desde principios de 2019, charlas sobre “economía casera” para ayudar a los porteños y las porteñas a sobrevivir a la crisis mediante un mejor manejo de sus finanzas personales.

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La nueva plaza Houssay: del cemento de los militares a un espacio más verde y un patio de comidas subterráneo

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Durante décadas la Plaza Houssay fue un emblema de las plazas de hormigón. Esas que pensaron los militares bajo la dictadura: secas, con bancos, piso y juegos de cemento, caminos estrechos y desniveles. Diseñadas bajo la premisa represiva de que todo espacio común es peligroso, con una estructura que separaba más de lo que unía. Ahora, este espacio está a punto de estrenar una renovación, ideada apenas un año después de la última puesta en valor.

El espacio, delimitado por la avenida Córdoba y las calles Junín, Paraguay y Uriburu, estuvo cerrado durante un año y cuatro meses. Máquinas y grúas asomaban por detrás de las vallas amarillas, pero poco se podía ver sobre lo que se estaba haciendo. El mayor cambio ocurrió nivel subterráneo. Y ya está todo casi terminado, por lo que en los próximos días la plaza Houssay va a ser reinaugurada.

Bajo la tierra se crearon dos pisos. En el primero hay cuatro salas de cine, un acceso nuevo al subte D, salones de estudio y locales de comida que estarán abiertos hasta las 23. También patios abiertos que aportan luz natural. Mientras que en el segundo subsuelo se mantiene parte de una anterior playa de estacionamiento, ahora con lugar para 600 autos.

Hubo trabajos también a nivel de la calle. Cerca de Paraguay, se sumó un anillo verde parquizado sobre el que se pusieron postas aeróbicas. Del lado de Uriburu, está el patio de juegos. Del lado de Córdoba, una barranca con escaleras que conducen a los subsuelos.

Entre otras tareas complementarias también se renovaron caminos para, en especial, asegurar que el recorrido diagonal sea más cómodo y directo. También se instaló nueva iluminación.

Junto a la iglesia San Lucas sigue lo que el Gobierno porteño llamó “Campus BA”, un espacio de servicios que se inauguró en 2015 e incluyó un aumento en un 50% del área verde, conexión wi-fi y la construcción de canchas de fútbol y de básquet y un skatepark.

Aquellos trabajos llevaron cinco meses y a un año de la reapertura de la plaza, en mayo de 2016, la Legislatura porteña aprobó un proyecto que habilitó nuevas obras que culminaron este jueves.

La inversión fue privada, estuvo a cargo de Lamp Investments. Según trascendió pagó $ 76.789.664. La empresa tiene la concesión de la plaza por 30 años y, a cambio, debe pagarle a la Ciudad un canon mensual inicial de $ 400.000.

Por la plaza pasan unas 170.000 personas por día. En ese terreno se levantó el primer Hospital de Clínicas y tras su demolición, en 1975, quedó liberado como espacio verde. Su nombre es en homenaje al primer Nobel de Medicina Bernardo Houssay.

En 1980 fue inaugurada formalmente como plaza por la última dictadura militar, que en el diseño priorizó el cemento y los caminos estrechos. Hasta 2015 estaba descuidada y sucia. Los cientos de miles de estudiantes de las facultades de los alrededores -Medicina, Económicas, Odontología y Sociales- no la usaban como lugar de referencia. Además la zona era un foco histórico de inseguridad. Con las obras, ahora el Gobierno porteño pretende modificar esa situación.

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Los monopatines eléctricos cumplen un mes y habilitan a que haya más empresas

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Arrancaron concentrados en Palermo y Recoleta, pero ahora  se los puede ver por Retiro e incluso en algunas zonas del Area Central. Los monopatines poco a poco se hacen su lugar como una forma de movilidad que tiene fans y también detractores. Pueden aportar una solución ágil y sencilla para vincular diferentes opciones de transporte público; sin embargo, el servicio es percibido como caro, por eso no se usa para hacer distancias largas. Mientras tanto, la Ciudad publicó una resolución que habilita pruebas piloto y que más empresas presenten planes para operar en las calles porteñas

Una de las firmas que desembarcó con estos monopatines asegura que el primer mes de uso fue muy positivo. Que incluso se superaron las expectativas: se realizaron 12 mil viajes, se completaron 10 mil kilómetros y lograron fidelizar a 5.000 usuarios, que disponen de unos 250 puntos de donde poder retirarlos.

Como sucede en otras ciudades del mundo en donde operan, el uso promedio fue de entre 10 y 12 minutos. Es decir, que las personas que se suben a un monopatín de la empresa Grin invierten entre $ 95 y $ 111 para desbloquearlos y ponerlos en movimiento ($ 15 más $ 8 el minuto de uso).

Antes de que llegaran a las calles, la Legislatura porteña votó un marco regulatorio para los monopatines en general; los de usuarios particulares y los de alquiler. Como primera medida se incorporó la definición de “Dispositivo de Movilidad Personal” al Código de Tránsito y Transporte. También, una serie de artículos que regulan la actividad, requisitos de seguridad y sanciones aplicables en el caso de cometer una infracción a bordo de ellos. Se estableció que no podrán circular por las veredas, sí por las ciclovías; tampoco pueden hacerlo de contramano por las calles. Los usuarios tienen que ponerse casco y chaleco reflectante. No se puede acelerar a más de 25 km/h y deben contar con bocina, frenos y luces delanteras y traseras. Y sólo se permite una persona por vehículo.

Además de Grin, opera Movo (una alianza entre Cabify y Glovo, que sanciona con $ 1.100 a los usuarios que salen del límite de los barrios de cobertura); y se espera que en el futuro, a partir de la resolución del Gobierno, lleguen otras empresas, como Lime, Bird y Ufo, todas vinculadas a este tipo de movilidad. 

Por otra parte, y hasta tanto dure la prueba piloto pautada por el Ejecutivo porteño, que es de un año con posibilidad de extenderla a dos, se terminarán de definir las áreas de detención, que pueden estar vinculadas a locales comerciales. En ocasiones, se ven monopatines que quedan en lugares que no están habilitados. 

Desde esta Secretaría de Transporte informaron a Clarín que conocen el problema y que Grin, por ejemplo, no tiene permiso para usufructuar las veredas: “Tenemos un área de fiscalización del espacio público que sale a relevar que se opere correctamente. Hemos detectado estas irregularidades y han sido intimados para que hagan un control estricto sobre este tema en particular. Las empresas que operen de forma incorrecta en el espacio público pueden quedar excluidas de esta etapa que aún es de prueba”, explicaron. 

A través de las redes sociales, los usuarios le avisan a la empresa cuando ven un monopatín fuera del área de uso. Sin embargo, no sería necesario porque “los monopatines cuentan con un GPS integrado y tenemos un equipo que monitorea en vivo la ubicación de cada uno. Se contactan con los usuarios cuando salen del área de cobertura para pedirles que vuelvan a ingresar. En caso de no poder comunicarse, y que el usuario siga circulando fuera del área de cobertura, se acerca alguien del equipo personalmente, para recuperar el monopatín”, detallan.

Y como preveían, la vandalización no es un problema. De hecho, hasta el momento detectaron solo un monopatín “desaparecido”, pero que lograron recuperar gracias al GPS. Estaba en el interior de una casa y una persona fue detenida por el robo. Además, se le inició una causa, explicaron desde Grin. “El robo no tiene sentido, el monopatín es inservible. Queda bloqueado y se van descargando; por otra parte, el cargador no se vende en el mercado”, detallaron. 

“Entre Uber y esta pavada de los monopatines, estoy en llamas”, directo y conciso, así definió la situación un conductor de taxis. “A la ilegalidad en la que sigue operando Uber, se suman los monopatines que en zonas como Palermo, nos han quitado a los pasajeros -muchos de ellos turistas- que quizá hacen un viaje corto de 10 o 12 cuadras y que son importantes para completar nuestro día de trabajo, porque la bajada de bandera se cobra de todos modos, hagas 200 cuadras o 5″, dijo. El hombre es propietario del taxi y, después de 35 años conduciendo, está a punto de jubilarse. 

Aún en días gélidos como los que se vivieron en la Ciudad, Tomás elige los monopatines y las bicis porteñas como forma de movilidad. Vive en Núñez pero se mueve mucho por Retiro y el Área Central. Se sube a un monopatín en inmediaciones de la estación de trenes del Mitre y hace por día unos 20 o 30 minutos de viajes, en diferentes tramos. “Sin dudas gasto menos que con un taxi. Aún no lo usé más allá de esta zona porque no sé como me resultaría en distancias largas. Las ruedas son chiquitas y no siempre el asfalto está en buen estado”, cuenta mientras deja el rodado en la puerta del bar Florería Atlántico. No tiene idea si se puede dejar allí, o no. El monopatín queda junto a una de las farolas antiguas, con las luces verdes que lo caracterizan encendidas, y a la espera de un nuevo usuario.

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Alimentos: la importancia de leer las etiquetas

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Supermercado gondolas

Cuando compramos un producto envasado nos enfrentamos a una cantidad de datos que muchas veces pasamos por alto. Si bien la fecha de vencimiento y las calorías son las más consultadas, ¿Qué otros datos debemos tener en cuenta?

Todos los alimentos que compramos deben llevar un rótulo que debe presentar la siguiente información de importancia: la denominación del producto, es decir que informe de qué se trata (fideos, yogurt, etc); la identificación de origen, para poder saber quién produce el alimento y dónde; también es muy importante verificar que los alimentos presenten en sus etiquetas el REGISTRO NACIONAL DEL ESTABLECIMIENTO ELABORADOR (R.N.E.); y el REGISTRO NACIONAL DE PRODUCTO ALIMENTICIO ( R.N.P.A).

La presencia de los números de registro es relevante, ya que este dato es el que confirma la seguridad de los alimentos que compramos. El hecho de presentar el número de Registro implica que el producto que vamos a consumir cumple con los estándares de calidad establecidos para garantizar la seguridad alimentaria.

También es fundamental que presenten número de lote. El número de lote representa a un conjunto de productos de un mismo tipo, procesados por un mismo fabricante o fraccionador en un espacio de tiempo determinado y bajo condiciones esencialmente iguales.

La existencia de este número, permite por ejemplo, poder retirar del mercado un producto en el que se detecte una falla de seguridad alimentaria en su elaboración.

Por eso siempre es importante verificar en las etiquetas la existencia de estos datos para poder darnos una alimentación segura y responsable.

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