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Transformación en Lugano: empezó a funcionar un ministerio donde estaba el Elefante Blanco

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A metros del cruce de las avenidas Piedra Buena y Eva Perón, en Villa Lugano, la sombra descomunal del Elefante Blanco ya no se proyecta sobre las viviendas de una de las villas porteñas más antiguas y pobladas. En Ciudad Oculta (Villa 15) solo queda el recuerdo de esa mole de 14 pisos que fue proyectada para ser el hospital más grande de Sudamérica y que luego fue abandonada. Su estructura fue demolida de manera manual y ahora, sin interferencias, el sol entra directo sobre las construcciones que conforman la primera línea de casas de una calle sin nombre que bordea uno de los límites del barrio.

Dos nenas juegan a la pelota y miran hacia el nuevo edificio, bajo y vidriado, en donde ya comenzó a funcionar el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat. Pero no es exactamente el edificio lo que les llama la atención, sino la plaza pública que un grupo de obreros apura contrarreloj. Como las que se ven en el resto de la Ciudad, se adivina que allí también habrá piso de goma para los juegos, mobiliario de concreto, y pasto con plantas nativas, no en canteros, sino a ras del suelo. Y una franja de terreno ondulado marca que en ese lugar estuvieron las fundaciones y los cimientos del Elefante Blanco. 

En épocas de campañas electorales, los vecinos conservan la esperanza de que se lleven a cabo y se concreten proyectos demorados durante años; en rigor, décadas. José Marcos Marcovich fue uno de los que no perdió las esperanzas. Vive en Ciudad Oculta desde hace 40 años. Ahora está jubilado, pero trabajó toda su vida en los frigoríficos cercanos, en Mataderos. De hecho, esta villa se conformó inicialmente con los obreros del Mercado de Hacienda -ubicado muy cerca-, del ferrocarril (una línea llegaba hasta el interior del mercado) y el frigorífico Lisandro de la Torre (una empresa estatal que se fundó en 1923 y la dictadura militar mandó a demoler en 1979).

“Siempre estábamos a la expectativa de lo que pudiera suceder con ese edificio. Pero había pasado tanto tiempo y había tanta gente viviendo ahí adentro que era complicado imaginar que algo cambiara”, contó a Clarín.

El miércoles al mediodía, José esperaba en la puerta de casa la llegada de su hija y su nieto. El sol le daba de lleno en la cara, ese sol del mediodía que, en pleno invierno, reconforta. A unos metros, un grupo de obreros trabaja a destajo en los desagües pluviales. “¡La cantidad de pibes que van a empezar a venir para esta zona! Mi nieto va a ser un abonado”, dice, y suelta una carcajada. Es que su puerta está a metros de la nueva plaza. Llegan su hija y nieto, saludan, José los besa y los abraza. Se meten los tres para adentro y cuando abren la puerta, emerge un olorcito tentador, ¿un guiso? “Si, de pollo, verduras y arroz”, confirma. 

Después de tantos años viviendo en el barrio, y luego de haber tenido un trabajo formal durante casi toda su vida, José es una excepción. Tiene una jubilación y casa propia.

“En este barrio es necesario visibilizar una contradicción: se dio un primer paso, muy importante, que es la construcción del ministerio y un polo educativo. Pero el proceso de integración urbano y social no comenzó. Que Ciudad Oculta sea el barrio en donde funciona el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat representa un enfoque interesante pero tiene que venir acompañado de una estrategia. En este momento, por ejemplo, las familias están gravemente afectadas por el cierre de jardines de infantes“, explicó Barbara Bonelli, de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. 

Una de las situaciones más conflictivas que se vivió en el barrio fue la relocalización de las familias que vivían en los alrededores del esqueleto del Elefante Blanco; algunas de las viviendas más precarias se encontraban apoyadas incluso en la estructura del edificio. Y según informan desde el ministerio, la negociación se hizo con cada una de ellas: “Algunas se mudaron a otros sitios del barrio, otras a localidades de la provincia; o recibieron un subsidio y se mudaron al interior. Se hizo un trabajo a la medida de cada familia, para que no fuera un desalojo, sino una solución habitacional real”, dijeron fuentes del organismo. Además, las viviendas que se tiraron abajo, aunque fueran muy precarias, fueron “compradas” por la Ciudad, se les puso un valor para que las familias recibieran también un dinero como forma de compensación

En los últimos años, la Defensoría ha realizado un proceso de descentralización; es así que tienen presencia territorial en todas las villas porteñas, por eso tienen el pulso de lo que sucede en el barrio. “Pudo haber sido una buena oportunidad para discutir situaciones de fondo en relación a la vivienda. Reconocemos que se inició un proceso de discusión interesante pero la intervención fue parcial”, opinó Bonelli. 

Caminando por el  barrio, se ven obras, especialmente en el entorno del ministerio. Allí, esta semana comenzaron a mudarse los empleados y ya hay entre 150 y 200 personas (incluyendo a la ministra, Guadalupe Tagliaferri) trabajando.

Se están construyendo calles y veredas formales, y en muchos lugares se ve iluminación LED. Pero hacia el corazón de la villa todo sigue igual, y lo confirman los vecinos: “Tendremos que esperar nuestro turno. Vemos que hay obras y damos por hecho que llegarán a todos lados. Al menos, la esperanza no la perdemos”, dijeron a Clarín Yesica y Daiana, que estaban al cuidado de 6 chicos; las nenas y los nenes son hijos de dos familias. Los dejan con ellas y salen a trabajar. Vuelven cuando ya es de noche, por calles y pasillos a los que no llega la luz de las lámparas LED de la avenida.

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Ajedrez, música y artes plásticas en la fiesta de Duchamp y Canaro en Congreso

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Entre 1918 y 1919 –hace cien años- el célebre artista francés Marcel Duchamp vivió en nuestro país. Se hospedó justo en el mismo edificio de Alsina 1743 donde también vivía el músico uruguayo Francisco Canaro. ¿Acaso se conocieron? No lo sabemos, pero lo cierto es que ambos artistas coexistieron en tiempo y espacio. Es por eso que, este año, se incluyó a Canaro en la fiesta que, desde 2017, se repite cada mes de octubre para homenajear a Duchamp en el barrio de Congreso. Una celebración que tiene al ajedrez, el arte y el tango como ejes y que se hace en el marco de la Bienal Sur, organizada por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).

Este viernes finalizó el ciclo 2019. Hubo jam de dibujo, simultáneas de ajedrez, kermés literaria, serigrafía, baile de tango y poesía. A diferencia de las dos ediciones anteriores, esta vez los festejos debieron realizarse puertas adentro de la Biblioteca del Congreso, a causa del mal tiempo. Pero no perdieron su encanto.

El francés Marcel Duchamp fue el artista más influyente del siglo XX, revolucionó la concepción de lo que es considerado arte cuando decidió sacar de contexto objetos de uso cotidiano para exhibirlos como piezas artísticas. Así, en 1917, colocó un mingitorio en medio del salón de Nueva York y todo cambió. Por su parte, el uruguayo Francisco Canaro fue un importante compositor de tango, violinista y director de orquesta; uno de los músicos que más contribuyó a la difusión del tango en Europa y en Japón.

Se sabe que Duchamp, en sus días porteños, estaba trabajando en el “El gran vidrio”. Pero, a juzgar por algunas cartas que escribía a sus amigos y familiares en Francia, no es sólo la creación artística lo que lo mantenía ocupado sino que había una actividad que lo desvelaba.

Juego día y noche al ajedrez. Y nada en el mundo me interesa más que encontrar la jugada correcta. Cada vez estoy menos interesado en la pintura. Todo a mi alrededor adopta la forma del rey o de la reina y el mundo exterior sólo me interesa en cuanto se traduce en posiciones de ganancia o pérdida”, escribió cierta vez. Es más, él mismo diseñó piezas que se exhiben en el espacio de arte de la Biblioteca del Congreso Nacional y hasta fue el inventor, años más tarde, de la mesa de ajedrez con relojes. De ahí que este deporte se convierta en una de las estrellas de estas jornadas.

“Duchamp integró uno de los equipos nacionales de Francia en lo que sería hoy el torneo conocido como Olimpíada de Ajedrez que, en esa época, se llamaba Copa de las Naciones o Copa Hamilton Russell”, explica a Clarín Nahuel Díaz Hollemart, maestro internacional de ajedrez que da uno de los talleres en la Universidad de Tres de Febrero y que participa de este ciclo desde sus inicios. “Defendió los colores de Francia y para llegar a eso hay que ser bueno”, remarca.

Por su parte, Carolina Luján, gran maestra internacional de ajedrez, jugadora olímpica y coordinadora del programa de ajedrez de la UNTREF, agrega: “No sabemos qué tan bueno era porque no hay partidas registradas, no era un jugador de competencia pero sí jugaba en el club, así que tenía algún nivel de federado. Me habría encantado conocerlo”, dice y explica que hasta hay una organización de ajedrez que lleva su nombre.

Carolina también confiesa admirar mucho al gran artista francés: “Creo que Duchamp atrae mucho a los ajedrecistas, ya que nos dedicamos mucho al autorendimiento. Y él es un ejemplo de derribar barreras, era un transgresor y un excéntrico”, resume.

El dibujo también fue protagonista de este festejo y Clarín conversó con Maximiliano Aquino, el profesor de dibujo que da talleres en la biblioteca del Congreso y que está a cargo de la actividad que funciona, según dice, como un stand de feria.

“No es una clase, explica, sino que doy una consigna disparadora tomando a Duchamp como base. Propongo un juego cubista. La gente que se acerca puede realizar una actividad plástica, como un pequeño dibujo y luego, ponerle color, puede ser algo corto o no, depende del gusto de cada uno”, subraya. Y agrega: “El juego consiste en observar un objeto y, a partir de esa observación, romper con el abordaje tradicional de lo que sería un dibujo académico y verlo de perfil, de frente, de abajo y de arriba. Y, a medida que lo vamos plasmando en diferentes facetas, se va armando una especie de grilla bidimensional y se termina con una pintura cubista”.

El festejo se completó con un recital del coro de la Biblioteca del Congreso, una taller de serigrafía, una charla sobre ajedrez dictada por Carolina Luján, y otra sobre tango, más una clase de baile con integrantes de ballet y de la Diplomatura de Enseñanza de Baile de Tango de la UNTREF.

En el año 2018, el artista Francois Abélanet intervino la medianera del edifico de Alsina con una recreación de la obra Rotoreliefs Disques Optiques. Este año, iluminaron el mural con paneles solares, lo que revaloriza la calle y el barrio. “Queremos hacer de Alsina una calle de luz, al estilo de París“, afirma Yann Lorvo, consejero de cooperación y acción cultural de la Embajada de Francia.

Así cerró la tercera edición de este ciclo que fue declarado de interés cultural por la Legislatura porteña. Organizado por la UNTREF, la Biblioteca del Congreso de la Nación, la Embajada de Francia, la revista cultural Ñ y la Consultora Fajre y Asociados, la fiesta también contó con el apoyo de la Asociación de Comerciantes de la Avenida Entre Ríos, la Asociación Art Nouveau y la Fundación Metropolitana del Cine. Y también el Bar Oscar, ubicado en el punto exacto donde estaba aquel edificio en que Duchamp y Canaro coincidieron hace un siglo.

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Por primera vez, abre el Paseo del Bajo para autos: cómo hacer para entrar y salir

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Este sábado no habrá que ser chofer de camiones ni de micros de larga distancia para recorrer el Paseo del Bajo. La autopista de 7 kilómetros que une las autopista Illia, con la 25 de Mayo la Buenos Aires-La Plata, estará abierta para el tránsito en genera entre las 15 y las 19.

La iniciativa es parte de “La Nochecita”, una movida cultural que abre 39 espacios porteños para chicos y chicas de hasta 12 años. Sin embargo, la opción del Paseo del Bajo es atractiva para todos y por eso es importante estar al tanto sobre cómo usar la autopista.

Quienes quieran realizar el paseo deben saber que la autopista estará habilitada tanto para tránsito liviano como para vehículos pesados. Y que el peaje, que habitualmente se cobra a través del sistema Free Flow, está vez será gratuito. 

En sentido hacia el norte, las entradas al Paseo del Bajo son la autopista Buenos Aires-La Plata (carril izquierdo, altura Huergo) y la autopista 25 de Mayo (carril izquierdo, altura Huergo) y en la Terminal de Ómnibus de Retiro (av. Antártida Argentina y Luisoni).

En tanto que las salidas son, desde la Terminal de Ómnibus de Retiro, la av. Antártida Argentina y Luisoni. Desde el Puerto, Castillo y Calle 14, y desde la Illia, a la altura del Peaje Retiro.

En sentido hacia el sur, las entradas son: desde la Au. Illia (carril derecho, antes del Peaje Retiro). Desde el Puerto, av. Castillo y Calle 14, por carril de la izquierda. Y desde la Terminal de Ómnibus de Retiro, la av. Antártida Argentina y av. Gendarmería Nacional. En tanto que las salidas son, hacia la Terminal de Ómnibus de Retiro, la av. Antártida Argentina y av. Gendarmería Nacional, y hacia la Au. 25 de Mayo, la Buenos Aires-La Plata.

En todo el Paseo del Bajo la velocidad máxima permitida es de 60 kilómetros por hora. Además, estará prohibido estacionar y detenerse. Ante cualquier emergencia, los números telefónicos de contacto son el *287 y 140.

SC

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Arte urbano, música y cocina de la mano del festival Al Dente, un clásico de Palermo

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Palermo recibirá por séptima vez un festival que se va convirtiendo en un clásico del barrio. Al Dente se desarrollará este domingo de 12 a 20 en la esquina de Honduras y Ravignani. Allí, durante toda la tarde convivirán diversas expresiones artísticas con talleres y propuestas de gastronomía. 

Titulado Al Dente: Festi Oktubre, porque este año tuvo su versión bonaerense en el balneario Reta de Tres Arroyos, en Palermo tendrá dos escenarios que serán el epicentro de las actividades.

Uno de ellos estará conducido por Manu Sarrabayruse, Inti rap, Under Mc, Frescolate Mc y Adrián Francolini.

Durante la tarde habrá bandas, DJ´s, radio en vivo, muestras de arte, talleres de hip hop, degustaciones de gastronomía, talleres de rap para adolescentes y espacio para los más chicos con pintura y dibujo, maquillaje artístico, inflables y bandas musicales. Además habrá charlas de influencers, espacios sustentables e intervenciones artísticas en la calle a cargo de @tanoveron.

Todas las actividades con con entrada libre y gratuita. Al Dente es una idea que surgió de la Trattoria Il Ballo del Mattone, desde donde se siguen encargando de la organización.

Este año el festival también puede seguirse a través de Instagran y Facebook, buscando la dirección @festivalaldente. Allí también se puede ver la programación completa.

El escenario Oktubre FM contará con shows de Jóvenes Pordioseros, Ella es tan cargosa, Fianru, Benito Cerati, Rocco Posca y Lo Pibitos.

Por su parte, el escenario Al Dente tendrá espectáculos de Cata Spinetta & Los Fluos, Beldi, Inti Rap, Angry Z Simon y La Nave de Cartón, Maleboux, Bautista Santos, The Dandy Changos, Gin Tronic, Stories of Dharma, La Kimbo, Juan Pryor, Monkey Porn, Urban Groove, Triciclo, Picnic, Under Mc, El Chaski, Baridi Baridi, Livers, y Maxi Bagnasco, entre otros. 

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Marea de ciclistas: este domingo se hace la bicicleteada del Banco Ciudad

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La bicicleta es un medio de transporte que no contamina ni hace ruido. Al mismo tiempo, pedalear es un ejercicio saludable y placentero. Para celebrar esta actividad, este domingo y por 7° año consecutivo se realizará la Bicicleteada Familiar del Banco Ciudad, con el apoyo de la Secretaría de Transporte del Gobierno porteño y en el marco de la Semana de la Movilidad Sustentable.

El encuentro será este domingo de 8.30 a 13.30. La inscripción es gratuita y se puede realizar en este link. El Circuito KDT (Jerónimo Salguero 3450) será el punto de partida y de llegada de un itinerario de 13 kilómetros que recorrerá las avenidas más importantes de la Ciudad: Figueroa Alcorta, Del Libertador y Sarmiento.

Las primeros 1.500 personas que lleguen al KDT podrán retirar una remera. Desde las 8.30, comenzarán los preparativos para el recorrido. Entre estos, la puesta a punto de las bicis y el precalentamiento, conducido por profesores de educación física. En el predio habrá puestos de hidratación, servicios de reparación básica para bicicletas y una estación saludable.

Después será la largada. El recorrido empieza en el KDT y se extiende a través de avenida Sarmiento, Libertador, 9 de Julio y Cerrito hasta Bartolomé Mitre. Desde allí se da la vuelta y se regresa por Carlos Pellegrini, Libertador, Figueroa Alcorta y avenida Sarmiento, hasta llegar al KDT.

Al final, habrá sorteos de bicicletas, kits de seguridad, kits de limpieza y lubricación y soportes de bicis. El conductor y periodista Juan Marconi será el encargado de la previa y de la entrega de premios.

El encuentro convoca a familias, amigos, amateurs y profesionales del ciclismo desde hace siete años. En las ediciones anteriores se reunieron cerca de 3.000 ciclistas de todas las edades. Y esta edición es especial, porque el Banco Ciudad celebra que ya posibilitó la compra de 55.000 bicicletas en 50 cuotas sin interés con tarjetas de crédito de la entidad. Este beneficio empezó en noviembre de 2012 y está disponible en más de 113 bicicleterías adheridas.

El cronograma de la bicicleteada A las 8.30: Llegada del público al KDT (Jerónimo Salguero 3450). Inscripción a sorteos y entrega de remeras. A las 9: Entrada en calor. 9.30: Largada. 10.45: Llegada. Hidratación y elongación. 11.15: Sorteos. 11.30: Cierre.

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Coleccionistas de monedas: un hobby que sobrevive en tiempos de dinero virtual

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La historia comenzó de casualidad, como muchas: un vecino que falleció y una viuda que decidió tirar a la basura muchos recuerdos. Entre esas cosas, había una colección de monedas. Como era una familia italiana, la mayoría provenían de Europa, de fines de 1800. La abuela de Diego Cepeda fue testigo del momento. Vio a la mujer dejándolas en una bolsa sobre uno de esos viejos cestos verdes, de alambre y metal. Su hija, o sea la mamá de Diego, recién empezaba a coleccionar. Por eso no lo dudó: las agarró y se las llevó a su casa.  

Cinco décadas después Diego, ahora de 32 años, encontró esa colección más todas las monedas que había juntado su mamá, en un tarro. Había más de quinientas monedas. Como vio que las que tenían aluminio se estaban poniendo feas, decidió organizarlas y separarlas. Fue hasta un puesto de coleccionistas, en Morón, y compró una carpeta y se sentó junto a su mamá, a ordenarlas. Dice que recién ahí se enganchó con el vicio. Fue hace diez meses. Hoy, su colección llega a las seis mil. “Las monedas son nuestro momento; lo que más nos conecta”, cuenta. “La colección es lo que me hace hablar con ella todos los días. Nunca nos aburrimos de ordenarlas y de informarnos sobre cada una de las que voy consiguiendo. Todas las noches les dedicamos tiempo”. 

Son las once de la mañana de un domingo en el Parque Rivadavia, y alrededor del ombú hay quince personas como Diego, que llegó desde San Justo. Todos son fanáticos de las monedas y están, junto a otros 35 que no pudieron venir, en un grupo de WhatsApp. Vienen a hacer intercambios, a mostrarse sus colecciones, a hablar de las piezas que les faltan y de las que les quitan el sueño. En la escenografía también participan los puesteros de compra y venta. Aunque no sólo se dedican a las monedas.

Las fachadas de los comerciantes confirman que no se trata de un hobby nuevo: dicen “desde 1940…”. Los domingos que llueve, no se suspende. Se encuentran en el bar “El Coleccionista”. Y cada tanto se reúnen en alguna casa: comen un asado, levantan la mesa y de sobremesa, sacan las mondas. También hay otros puntos de encuentro en clubes de la Ciudad y el conurbano.    

Leandro Del Vecchio (34) dice que lleva 20 años yendo al Parque Rivadavia. Y que antes todo era por carta y correo: se metía en los foros de coleccionistas de todo el mundo, miraba las listas de las repetidas y ofrecía las suyas. Se ponían de acuerdo y cada uno iba al correo más cercano. Lo malo es que, a veces, en la Aduana abrían los sobres y cuando los recibía, había faltantes.

“Se trata de ser muy caradura, de pedirle a cualquiera que te traiga monedas de sus vacaciones“, dice Del Vecchio. A su mamá y a las personas de su confianza directamente les encarga ir al banco a pedirlas. Esas son de las que más valen: las que no circulan. Del banco a sus colecciones, sin otras manos de por medio. No es la única manera de juntar. Están los que sólo buscan bimetálicas. O los que las guardan por año, por tipo, por serie, por países o hasta por errores o roturas. La colección de Leandro es de 600 monedas, porque dice que casi se limita a juntar bimetálicas. 

En el mundo de los coleccionistas hay una frase común, que les sirve para justificar el vicio en sus casas. Leandro la dice en voz alta: “Si llega a pasar algo grave, lo primero que se vende es la colección”. Otra es: “El dinero pierde valor, las monedas no”. Y otra más: “Las épocas de crisis son un buen momento para comprar”.

Lo que es más ley que frase es que el dinero que sale de la venta de una moneda se reinvierte en lo mismo. El precio que llegaron a pagar por una moneda no se dice. Pero ahora, que se promete off de record, hablan de monedas de 100 dólares, de otra de US$ 450, de ventas por kilo (a razón de 200 monedas por cada uno). En sus casas prefieren decir que todo es canje. “Un momento hermoso es cuando abrís un tacho de monedas y te ponés a mirarlas. Es como cuando eras chico y te comprabas un paquete de figuritas. Es la misma ansiedad”, cuenta. El resto festeja la comparación.

Una de las tres mujeres del grupo se llama Ana Zatko (49). Es de Luján, y es la madre de una de las dos restantes. Su hija tiene 11 años. Es su primera vez en el Parque. Ana, en cambio, habla de que es su tercera vez en el rubro. La primera fue durante su niñez e infancia. Perdió la colección cuando dejó su casa, a los 15. La segunda colección quedó en manos de su ex marido, cuando se separaron. Parecía que no iba a haber tercera. Pero pasaron cosas.

Una tarde cualquiera, después de una mudanza, su hija encontró una bolsita de terciopelo. La abrió y encontró monedas de todo el mundo. Las desparramó sobre una mesa; las miró, las guardó. A los pocos días, lo mismo. Hacerlo pasó a ser una rutina. Entonces, Ana la sentó y le preguntó si quería empezar a coleccionar. “Me encantaría”, fue su respuesta. Y ahí retomó el hobby, junto a Julieta.

“Para nosotros es fundamental que algún hijo o nieto se enganche con el coleccionismo -explica Ana-. Vivimos pensando en qué quedarán nuestras monedas el día que no estemos más. Hay viejitos que vienen a vender todo al Parque diciendo que no pudieron convencer a nadie, y que antes de que las tiren, prefieren venderlas. Yo con mi hija Julieta estoy muy tranquila; sentimos la misma pasión”. Entre las dos, suman casi 4 mil monedas. Sus preferidas son las argentinas y las estadounidenses.

En el ombú, cada tanto hay visitantes de distintas provincias del país y hasta del mundo. Una mañana apareció un ruso con sus monedas, buscando argentinas. También llegan coleccionistas que pusieron en Google “dónde cambiar monedas en Capital Federal” y se vinieron. La crisis hizo que muchos aparezcan por una cuestión económica: quieren vender lo que heredaron de algún familiar. Como la mayoría de los argentinos, no confían en el correo. Cuando no coinciden en el Parque la persona con la que van a hacer un intercambio, dejan sus encargos en los puestos.   

Diego, el que comenzó a juntar con la colección de su mamá, dice que hoy fue un buen domingo: encontró una moneda de Turquía, conmemorativa, de una serie de animales. Muestra la lagartija que la ilustra y dice “es hermosa…”, con el tono con el que solo habla de algo que lo vuelve loco. Otro de sus hallazgos más valiosos de esta mañana es de China. Es una moneda de una serie dedicada al horóscopo, con los años de los animales.

En total, este domingo Diego se lleva unas cien monedas. Pero dice que las que más le gustan son las que le traen de afuera amigos o vecinos o compañeros de la fábrica en la que trabaja como operario. Cada vez que vuelven de un viaje, se las regalan. “Es que te hacen sentir querido… que viajen hasta lejos y se acuerden de vos, es lindo”, dice. Lo malo de eso, como toda cosa deseada, es la ansiedad. El querer que vuelvan rápido para recibirlas y ordenarlas en la carpeta, o para traerlas al Parque y compartirlas con los únicos que entienden su pasión.         

NS

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