Contacta con nosotros

Ciudad

Crece la producción de residuos en la Ciudad

Publicada

el

La política que intenta promulgar el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con la ley de Basura Cero, la cual vio la luz definitivamente en el año 2007, no está funcionando como se esperaba, es que desde que salió la ley para el año 2010 la cantidad de residuos enterrados en los rellenos sanitarios del conurbano debía descender más de un 30%, cifra utópica para muchos especialistas, se ve totalmente opacada por el alza de residuos creados por los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires año tras año.La producción de residuos en Buenos Aires creció significativamente en los últimos cinco años desatando una polémica sobre el destino de los deshechos. El relleno sanitario Norte III al que llegan la totalidad de los residuos de la urbe, podría colapsar en un par de años.

Sumate al canal de WhatsApp

Noticias, alertas y agenda de Villa del Parque y la Comuna 11.

En Norte III se almacena el 80% de los 1,8 millones de basura que genera la ciudad; el 20% restante se destina a otros dos vertederos. En 2008, las autoridades de la ciudad acordaron crear dos nuevos vertederos, pero la oposición vecinal frenó el desarrollo de este plan tras denuncias por contaminación del agua en casas situadas cerca de varios de estos lugares.

En 2006, el ayuntamiento bonaerense promulgó la «Ley de Basura Cero» con objetivos tales como enterrar en 2010 un 30% menos basura que en 2004, un segundo del 50% para el 2012 y un tercero del 75% para el 2017 tomando como base los niveles enviados a la CEAMSE durante el año 2004.  Para muchos esta escala progresiva es un tanto utópica.

En cambio, el departamento del medioambiente de la ciudad de Buenos Aires considera que se están cumpliendo los propósitos legislativos y que además se está elaborando una nueva licitación para lograr una «gestión integral» de los servicios de recolección de residuos.

Los bajos índices de reciclaje de residuos están muy vinculados con el escaso fomento público y con problemas burocráticos, como demuestra el polémico caso de las cerca de diez toneladas de pilas que el ayuntamiento no sabe dónde enterrar.

El escaso reciclaje de los argentinos es compensado por la labor de las numerosas cooperativas de «cartoneros» que recopilan, reciclan y venden los residuos sólidos inorgánicos (plástico, vidrio y papel) que separan y les entregan centenares de hogares de Buenos Aires. Según Marcelo Arbit, representante de la organización Central de Movimientos Populares,  este colectivo representa una «avanzada de un cambio cultural necesario para superar el enterramiento dañino de los residuos».

Greenpeace criticó el tratamiento de residuos electrónicos

El Gobierno de la Ciudad impulsó el Plan de Gestión Integral de Pilas y Baterías Recargables Agotadas y los Programas Piloto de Recolección Aparatos Eléctricos y Electrónicos, pero para la ONG ecologista carecen de los mecanismos de gestión convenientes.

Entre las fallas operativas, quienes reciben estos residuos no cuentan con tecnología, capacitación e infraestructura para realizar su tratamiento. Esta situación promueve el manejo informal y un riesgo para la salud de los trabajadores y el medioambiente.

La organización calificó de «improvisada» las iniciativas de recolección de pilas y desechos informáticos, y sostuvo que las medidas son incoherentes con sus objetivos y reflejan políticas vacías en la legislación de la materia.

Noticias más leídas