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Le rompen la mandíbula en Bar de Beiro y San Martín

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La movida nocturna de Devoto y Villa del Parque está ubicada en las inmediaciones de las dos avenidas, San Martin y Beiro, donde los bares se aglomeran en un radio de 5 cuadras. Como todo lugar donde se junta mucha juventud de vez en cuando suele verse algunos disturbios entre chicos. Lo curioso de este caso es que el problema fue con patovicas que a las trompadas echaron  a un joven del bar Ambar al cual le rompieron la mandíbula, provocándole daños irreparables.Tiene 24 años y, según contó, empleados de seguridad de un local de San Martín y Beiró le dieron «trompadas y patadas», incluso cuando ya se había desmayado. Sufrió doble fractura de mandíbula.Otra vez los patovicas están en el ojo de la polémica. Es porque un joven denunció haber sufrido doble fractura de mandíbula por la brutal golpiza que le dieron empleados de seguridad del bar ambar Buenos Aires de Beiro y San Martin.

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Jonathan tiene 24 años y había ido a bailar con amigos a un local de San Martín y Beiró, una zona que se caracteriza por tener una importante movida nocturna, sobre todo los fines de semana. En medio de la noche, hubo un problema entre varios chicos «con los que nosotros no teníamos nada que ver. De la nada, apareció un patovica, me tomó del cuello y me empezó a ahorcar», contó el joven. La historia no terminó ahí: «Me zafé, me pegó una piña y me empujó», agregó. Todo eso ocurrió en el primer piso, «después me bajó a los golpes para sacarme del boliche».

Tras retirarlo a los empujones del local, los custodios, según Jonathan, le siguieron dando «trompadas y patadas» en la cara y las costillas, incluso «cuando ya estaba desmayado y en el piso». El chico perdió la conciencia, pero sus amigos y un primo que lo acompañaban esa noche fueron testigos de la agresión.

Como consecuencia de la golpiza, el joven sufrió doble fractura de mandíbula, por lo que ahora deberán colocarle una costosa prótesis que, sin embargo, no podrá evitarle las secuelas del ataque. «Me arruinaron la vida, no puedo jugar más al fútbol y si me llegan a pegar otra vez en esa zona, me matan», concluyó con dramatismo.

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