La historia de Laika, el primer animal que murió en órbita

Laika, la perrita astronautaLaika, la perrita astronauta

Un día como hoy, hace 59 años: El 3 de noviembre de 1957 la Unión Soviética mandó a la perra Laika a bordo del cohete Sputnik 2 en un viaje del que no volvería viva.

Ella fue el primer ser vivo que viajó por el espacio exterior orbitando alrededor de la Tierra, y su viaje marcó un antes y un después en la “carrera espacial” entre la URSS y Estados Unidos, la gran protagonista de la Guerra Fría.

En una misión suicida Laika fue la protagonista de un viaje destinado a probar la seguridad de los viajes espaciales para humanos. Apenas una semana antes de que el cohete estuviese listo para ser lanzado, Laika fue recogida mientras vagaba por las calles de Moscú y llevada a un centro de entrenamiento junto con otros perros callejeros.

Laika, la perrita astronauta

Allí fueron sometidos a durísimas pruebas de gravedad, adaptación a espacios extremadamente pequeños y a estrés provocado por ruidos y vibraciones que mermaban el físico de los canes, destacaron 3 perros, Albina, Mushka y Laika.

Oleg Gazenko, el director del programa de adiestramiento de perros cosmonautas se fijó que uno de ellos era especialmente tranquilo, y ese perro fue el elegido, Laika, que tenía dos años de edad y cuyo nombre significa “ladradora”.

En un principio, la agencia de noticias soviética TASS informó de que Laika regresaría a la Tierra en paracaídas, ya que la propaganda soviética temía la reacción de sus ciudadanos y del mundo entero, para quienes Laika era mucho más que un perro, pero las verdaderas intenciones eran bien distintas, y se sabía que Laika nunca regresaría, de hecho la última ración de comida contenía veneno para que la perra muriera al séptimo día, y no se abrasara en su reentrada en la atmósfera terrestre, pero las cosas no salieron como se esperaba.

Laika, la perrita astronauta

Y ahora viene la gran mentira: Los soviéticos anunciaron que murió “dulcemente” por falta de oxígeno, sin dolor y apaciblemente, a la semana de estar en la órbita terrestre, incluso mintieron afirmando que escucharon sus constantes vitales durante 7 días.

Y ahora viene la verdad: En 2002 Rusia rectificó su versión y reveló que Laika “murió a las 5 horas del despegue presa del pánico y el sobrecalentamiento de la nave”, según informaron desde la BBC.

Laika murió, pero su nombre siempre ha sido recordado, incluso hay una región de Marte con su nombre, y el 11 de abril de 2008, se inauguró en Rusia un monumento en honor a Laika, la ladradora, que seguramente pasó sus últimas horas gimiendo en lugar de ladrar.

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