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Fertilidad y reproducción asistida, consecuencias emocionales de un proceso doloroso
Hoy en día la decisión de ser madre se ha visto postergada en muchas mujeres y por diversos motivos, como por ejemplo la búsqueda de crecimiento laboral y económico, el desarrollo profesional o viajar por el mundo, dando como resultado que la decisión del primer embarazo llegue pasados los 35 años de edad.
¿Pero qué sucede cuando la decisión finalmente llega?
Hoy en día es muy común escuchar en nuestros círculos sociales casos de mujeres que no logran concebir un embarazo en forma natural tras un largo periodo de intentos.
Es en este momento cuando muchas parejas o mujeres solteras que desean ser madres, deciden transitar un camino en el que el deseo de maternidad puede convertirse en una experiencia dolorosa con obstáculos de tipo emocional y físico.
Si bien es cierto que la ciencia médica ha tenido grandes avances en tratamientos de fertilidad y reproducción asistida, en ocasiones, vemos que a pesar del esfuerzo humano y técnico implicados en estos procesos, no se logra concebir fácilmente.
Tristeza, frustración, culpa y ansiedad son los sentimientos que se manifiestan con mayor frecuencia tanto en la consulta como en reuniones sociales donde encontramos parejas con este tipo de dificultades.
Afrontar una perdida
El primer gran obstáculo que enfrenta una pareja en estas condiciones es enfrentarse con una pérdida, esa pérdida es la oportunidad de concebir hijos en forma natural. Las expectativas de formar una familia y los ideales culturales respecto a los roles parentales que esperan cumplir, comienzan a derrumbarse y esto puede provocar una gran frustración en ambos miembros de la pareja, pudiendo desencadenar crisis y depresiones severas.
La infertilidad es un hecho inesperado y no deseado que paraliza y asusta, donde se pierde el control sobre el propio cuerpo, ya que el mismo queda expuesto a múltiples intervenciones. Si bien algunas pueden ser indoloras, otras pueden resultar altamente invasivas.
Los inicios de un camino difícil
Una vez que la pareja decide realizar un tratamiento de reproducción asistida, es muy importante informarse acerca de cuáles son las opciones de tratamientos disponibles, evaluar los pros y contras de cada uno y establecer límites claros dentro de los cuales se va a llevar adelante el proceso.
Siempre es recomendable establecer estos límites, para evaluar otras alternativas en caso que la reproducción asistida no resulte, por ello es fundamental que la pareja llegue a un acuerdo antes de comenzar cualquier tratamiento.
Si todo funciona bien, en el mejor de los casos, la pareja se siente realmente feliz de haber podido concretar su sueño de formar una familia.
¿Pero qué sucede cuando el embarazo no se concreta?
Cada nuevo ciclo trae una oleada de esperanzas, ilusiones y expectativas, pero cada fracaso vuelve a enfrentar a la pareja con sentimientos de pérdida, frustración y tristeza. Una vez más los proyectos e ideales se ven derrumbados. Y esto no solo los afecta individualmente, sino también socialmente. Además, en ocasiones, puede provocar grandes crisis o rupturas en muchas de las parejas que atraviesan estas situaciones.
Se observa que algunas personas comienzan a experimentar sentimientos de enojo hacia médicos, familiares y amigos. Se sienten solos e incomprendidos, por lo cual, de a poco se van aislando de sus círculos más íntimos, ya que comienzan a sentirse excluidos, por ejemplo, en reuniones donde sus amigos ya son padres o donde todo gira en torno a niños, embarazos, etc. Comienzan a sentir celos y enojo hacia otras parejas y esto genera un círculo vicioso de más culpa y más aislamiento.
Es en este momento donde la pareja se encuentra expuesta a una mayor vulnerabilidad y es aquí donde más se necesita de un tratamiento integral que, además de cuidar las condiciones físicas cuide el estado emocional de las personas involucradas en estos procesos.
Es fundamental por ejemplo, trabajar sobre la comunicación en la pareja, ya que ambos necesitarán sentirse contenidos y libres de expresar sus emociones y pensamientos sin miedos ni culpas, y tendrán que apoyarse para continuar a pesar de los obstáculos con los que se encuentren.
Los sentimientos de dolor, tristeza y frustración que se experimentan cuando el ciclo falla, son las principales causas del abandono de los tratamientos de fertilidad.
Es por ello que cuanto mayor sea el apoyo psicológico durante el inicio de este proceso, mayor será la probabilidad de que la pareja pueda afrontar con fortaleza cada falla y se sobreponga más rápido a estos periodos de tanto dolor y angustia.
Sobrellevar estos obstáculos implica levantarse y seguir adelante, reconectarse con sus deseos y tomar decisiones, ya sea para continuar con los tratamientos o bien para evaluar otras alternativas de concretar el sueño de ser padres.
Se trata de poder transitar estos procesos dolorosos con la mayor cantidad de recursos y el mayor equilibrio emocional posible.
Lic. Evelyn Giordano
Psicóloga UBA
M.N 55338

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