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Villa Devoto

Remataron el histórico local de la heladería Monte Olivia en Villa Devoto

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«¡Qué ganas de un helado! ¡Vamos a Monte Olivia!» Esa frase, que resonó durante décadas entre los vecinos de Villa Devoto y barrios aledaños, quedó en la memoria colectiva como un reflejo de una época que ya no volverá. Tomarse un helado sentado en sus mesas, adentro o al aire libre, o cruzar la calle para saborearlo en la plaza Arenales era más que una costumbre: era un pequeño ritual barrial, una salida familiar, una cita de amigos, un símbolo de pertenencia.

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Hoy, esa nostalgia se entremezcla con tristeza. El local donde funcionó por más de 50 años la heladería Monte Olivia fue finalmente rematado. La esquina de Mercedes y Fernández de Enciso —una de las más codiciadas de Villa Devoto— cambia de manos, y con ella, se esfuma también la ilusión de muchos devotenses de ver renacer a la heladería que marcó sus infancias y adolescencias.

Un final anunciado pero igualmente doloroso

La heladería Monte Olivia había abierto sus puertas en 1966. Desde entonces, se convirtió en un verdadero ícono del barrio. Pero en 2021, en medio de una crisis pospandemia, cerró sus puertas. Según explicaron en ese momento sus dueños, la decisión se tomó por la imposibilidad de sostener el negocio ante el aumento del alquiler en dólares que exigía el propietario del local.

«Debido a la complicada situación económica que nos toca vivir originada por la pandemia y sumado al hecho circunstancial de que nos han fijado un alquiler excesivo en dólares, que nos resulta insostenible para nuestras finanzas, no podemos continuar con la actividad de nuestra querida heladería», expresaron en una carta difundida a los clientes.

Pero a esos factores externos se sumó un conflicto interno que terminó por sellar el destino del negocio: una larga disputa societaria entre los socios fundadores. Acusaciones cruzadas, falta de acuerdo y una intervención judicial se tradujeron en un proceso legal que duró varios años y que, finalmente, culminó con un fallo de la Cámara Nacional en lo Comercial.

Un remate millonario y un nuevo proyecto

El local fue desocupado y pasó a estar en remate judicial. El cartel, visible en la esquina durante semanas, no dejaba dudas: «Excelente local comercial. PB, sótano, primer piso y terraza. Base u$s 2.410.000». La subasta se realizó el pasado martes 22 de mayo ante gran expectativa.

Varios grupos de inversores, especialmente del rubro inmobiliario y gastronómico, se interesaron por el local, considerado una joya comercial por su ubicación frente a la plaza Arenales, en una de las zonas más cotizadas del barrio. Finalmente, el inmueble fue adquirido por un monto mucho mayor al de base: u$s 5,7 millones, una cifra que sorprendió incluso a los propios vecinos.

Según trascendió, quien se quedó con la propiedad es un vecino de Villa Devoto, que estaría vinculado al sector gastronómico. Además, habría comprometido una inversión adicional de u$s 6,5 millones en refacciones, lo que anticipa un nuevo emprendimiento gastronómico en esa esquina.

Hoy, los que alguna vez dijeron “Vamos a Monte Olivia” solo pueden repetir esa frase con tono melancólico, sabiendo que esos momentos quedarán archivados en la memoria de un barrio que cambia a pasos agigantados. 

Habrá que esperar para conocer el nuevo nombre del emprendimiento que ocupará el lugar, aunque para muchos, por más modernos que sean los platos o el diseño, el sabor de un cucurucho de dulce de leche granizado disfrutado frente a la plaza, simplemente, no se puede reemplazar.

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