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Comuna 11

Villa del Parque en jaque por cortes de calles

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En los últimos meses, el barrio de Villa del Parque ha visto multiplicarse los cortes de calle causados por obras de repavimentación, saneamiento y mejoras ferroviarias. Aunque estas intervenciones responden al objetivo de modernizar la infraestructura y prevenir inundaciones, la falta de planificación y la ejecución simultánea de varios frentes han convertido el desplazamiento cotidiano en una auténtica pesadilla para conductores, peatones y comerciantes.

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La repavimentación de la calle Cuenca, eje central del corredor comercial, generó un malestar generalizado. Habida cuenta de que el asfalto presentaba un desgaste menor, habitantes y vendedores cuestionaron la necesidad de una obra de gran envergadura.

Al cerrar el paso a nivel en Cuenca y la calle Ricardo Gutiérrez, las líneas de colectivo debieron redirigirse hacia arterias secundarias, provocando desvíos por toda la zona. Los bocinazos se hicieron cotidianos y los transeúntes, exhaustos, improvisaban rodeos interminables para llegar a sus destinos. En más de una ocasión, se vivieron escenas de nerviosismo cuando un trayecto de pocas cuadras tardó más de media hora en completarse.

Simultáneamente, la calle Argerich soporta tres cortes activos en sus cruces con Juan Agustín García, Magariños Cervantes y Belaustegui, en el barrio de Villa Santa Rita. Las cuadrillas del Gobierno porteño instalaron nuevas tuberías y sumideros para mejorar el drenaje, pero los vecinos señalaron que en un mismo bloque ya se encontraban clausuradas dos o incluso tres vías a la vez.

Esta superposición obligaba a desandar manzanas enteras. Además, la línea de colectivo 47 cambió su recorrido, afectando a usuarios regulares que vieron sus paradas eliminadas y los horarios estirados. Durante el anochecer, la falta de iluminación en zonas de obra se tradujo en una creciente sensación de inseguridad, pues algunas cuadras quedaron desiertas y mal señalizadas.

Pero si algo colmó la paciencia vecinal fue el retraso en la reparación del paso a nivel de Nogoyá. Anunciada a principios de febrero con un plazo de ejecución de 40 días hábiles, la barrera ferroviaria sigue fuera de servicio casi tres meses después. El resultado ha sido el desvío masivo de automóviles hacia avenidas cercanas —la más afectada, Avenida Nazca— y pasos a nivel como los de  Empedrado y Tinogasta, donde la circulación se volvió intransitable en horas pico. 

Muchos vecinos aclaran que no cuestionan la relevancia de modernizar cruces ferroviarios ni de renovar cañerías obsoletas, sino la práctica de solapar cierres en arterias críticas. “No es lógico que, mientras se arregla Nogoyá, cierren Cuenca» . El estrés de no saber si, al salir de su casa, encontrarán una vía habilitada se convirtió en tema recurrente.

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