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Comuna 11

Contenedores sucios y basura descontrolada: la crisis de higiene que azota a los barrios de la Comuna 11

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Los vecinos de la Comuna 11, especialmente de los barrios de Villa Devoto y Villa del Parque, han comenzado a alzar sus voces ante la creciente problemática de la basura y la proliferación de ratas en los barrios y en las áreas gastronómicas. Las quejas no solo apuntan a la acumulación de residuos en los alrededores de los contenedores, sino también a la presencia cada vez más notoria de roedores en las calles y comercios.

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La situación parece haber empeorado considerablemente en los últimos meses, cuando la falta de gestión eficiente en la recolección de residuos y la irresponsabilidad tanto de los locales gastronómicos como de algunos vecinos han generado un entorno propicio para las plagas. Comercios de comida rápida, restaurantes y bares ubicados en zonas concurridas dejan basura y restos de alimentos alrededor de los contenedores, mientras que los vecinos también contribuyen al caos al dejar sus residuos en cualquier lugar.

Contenedores sucios y presencia de ratas: un problema creciente

Los vecinos denuncian que los contenedores de basura en sus barrios se encuentran constantemente desbordados y sucios. Los desechos que no logran entrar en los recipientes son dejados en las veredas, lo que atrae a las ratas, que aprovechan esta situación para alimentarse y reproducirse. A medida que aumenta la actividad en las áreas gastronómicas, la cantidad de residuos también crece, y con ella, la presencia de roedores, que ya son una preocupación importante.

El aumento de la construcción en la zona es otra de las razones a las que se atribuye el incremento de la presencia de ratas. Durante las excavaciones y movimientos de tierra, muchas de estas plagas son desplazadas de sus madrigueras y terminan en las calles o, peor aún, dentro de las casas de los vecinos, quienes temen que la situación se agrave aún más con el tiempo.

Medidas del Gobierno de la Ciudad: ¿suficientes?

El Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha implementado el «Programa Intensivo de Desodorización de Contenedores», en el cual se rocián los 33 mil contenedores de la Ciudad con una fragancia a limón para mitigar los olores, especialmente durante el verano. Las cuadrillas de higiene urbana ya recorren las 15 comunas de la ciudad para aplicar el líquido inhibidor de olores denominado «Odormatic», en un intento por controlar el mal olor que emana de los contenedores.

Sin embargo, muchos vecinos consideran que esta medida es insuficiente. Aunque se agradece que los contenedores huelan mejor, la realidad es que la suciedad sigue presente. Los roedores no desaparecen con fragancias, y las calles continúan desbordadas de residuos. Algunos afirman que se necesitan medidas más drásticas y un plan integral para mejorar el manejo de residuos y la limpieza en las áreas públicas.

«Rociar los contenedores con olor a limón no va a solucionar el problema. Lo que necesitamos es una recolección de residuos eficiente y controles más estrictos para los locales gastronómicos que no cumplen con las normas. Si no se toman medidas urgentes, esto solo va a empeorar», manifiesta Martín, vecino de Villa Devoto.

Una solución que requiere colaboración de todos

La basura es uno de los problemas ambientales más grandes en la Ciudad de Buenos Aires, y la falta de control adecuado no solo afecta la imagen urbana, sino también la salud pública. Los residuos sólidos urbanos son gestionados desde 1977 por la empresa estatal CEAMSE, que administra los rellenos sanitarios de Buenos Aires y sus alrededores. A pesar de los esfuerzos para reducir la cantidad de basura enterrada, la falta de cumplimiento de los objetivos de reducción y reciclaje ha provocado que gran parte de los desechos siga acumulándose sin un tratamiento adecuado.

Además, el crecimiento de áreas gastronómicas al aire libre, como decks y mesas en veredas, sin los controles higiénicos necesarios ha contribuido al aumento de los residuos en estas zonas. La ocupación del espacio público por parte de locales gastronómicos también ha generado un impacto negativo en la higiene de las calles.

Luego de la pandemia, la situación de la higiene urbana ha empeorado, con más residuos fuera de los contenedores y una mayor visibilización pública de las plagas. El servicio de recolección de residuos, concesionado a la empresa SOLBAYRES en la Comuna 11, ha sido criticado por su falta de eficiencia, y aunque se han intentado implementar programas como el de «Basura Cero», la realidad es que todavía falta mucho por hacer.

Más allá de las acciones que pueda llevar a cabo el Gobierno de la Ciudad, tanto los vecinos como los comercios tienen un papel fundamental en el control de la basura y la higiene en las áreas públicas. Adoptar hábitos de consumo responsables, reducir el uso de productos desechables, y respetar los horarios y lugares adecuados para la disposición de los residuos son pasos esenciales para contribuir a una ciudad más limpia y libre de plagas.

La regla de las 4 R (Reducir, Reutilizar, Reemplazar, Reciclar) sigue siendo clave para generar un cambio a nivel individual y comunitario. Mientras tanto, los barrios de la Comuna 11 continúan lidiando con la creciente presencia de ratas, malos olores y calles sucias, esperando que las autoridades implementen un plan más eficaz para combatir este problema.

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