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Villa Devoto

La casa de Francisco Beiró sufrió un incendio y los vecinos temen su demolición

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En la madrugada del domingo 5 de enero, alrededor de las 3 a.m., la emblemática casona ubicada en la esquina de Marcos Paz y José Luis Cantilo, en el barrio de Villa Devoto, sufrió un incendio que dejó su estructura en un estado crítico.

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Esta casa, que perteneció al influyente político radical Francisco Beiró, ha sido un símbolo del barrio y del deterioro patrimonial que ha afectado a muchas construcciones históricas de la Ciudad de Buenos Aires. Los vecinos expresan su preocupación, pues sospechan que el incendio pudo haber sido intencional, en lo que parece ser el último capítulo de la agonía de esta propiedad.

Una casona histórica en ruinas

La casa de Francisco Beiró, construida a principios del siglo XX, había sido vendida por sus herederos en 2008 a una reconocida empresa inmobiliaria de la zona. Desde entonces, el inmueble ha permanecido en estado de abandono, sin mantenimiento, a pesar de estar protegida por leyes patrimoniales que impiden su demolición. A solo unos días del siniestro, el Gobierno de la Ciudad había intimado a los propietarios a realizar tareas de higienización y desratización, así como a cortar los yuyos y malezas que invadían el terreno. Sin embargo, la orden no alcanzó a cumplirse antes del incendio.

Sobre el incendio

El siniestro comenzó en uno de los ambientes de la casona donde se había acumulado basura, lo que facilitó la propagación del fuego, que rápidamente alcanzó los pisos y techos de madera. El incendio afectó principalmente al sector que da sobre la calle Cantilo. Vecinos que viven en las inmediaciones reaccionaron retirando los autos estacionados en la calle, mientras que dos camiones de bomberos, junto a cinco patrulleros y una ambulancia de SAME, llegaron al lugar para controlar la situación. Las llamas fueron finalmente sofocadas, pero el daño estructural ya era evidente.

En los días posteriores al incidente, se espera que los peritajes de bomberos y personal de Defensa Civil confirmen las causas del incendio. Aunque aún no se ha emitido un informe oficial, muchos vecinos y la consigna policial sugieren que el fuego podría haber sido provocado de forma intencional, lo que aumenta las especulaciones sobre el destino final de la propiedad. Al estar en manos de una inmobiliaria, el valor del terreno ha sido una tentación constante para su demolición y posterior desarrollo de un proyecto edilicio, situación a la que muchos se oponen.

Un largo proceso de abandono y desidia

La casona fue la residencia de Francisco Beiró, quien habitó allí hasta su fallecimiento en 1928. Beiró fue una figura clave en la historia política argentina, no solo por sus cargos en la Unión Cívica Radical (UCR), sino también por su contribución al desarrollo de Villa Devoto. Entre sus logros para el barrio, se destacó por impulsar la colocación de alumbrado público y el empedrado de calles, que transformaron la zona en un emblema de progreso.

Tras la muerte de Beiró, la casa siguió siendo habitada por sus descendientes hasta que fue vendida a la inmobiliaria en 2008. Desde entonces, la falta de mantenimiento ha llevado al inmueble a un estado ruinoso. Los proyectos de la inmobiliaria para demoler la estructura fueron detenidos gracias a la presión vecinal y a la sanción de una ley de protección patrimonial, que impide su demolición al considerarla parte del legado histórico de Villa Devoto.

La preocupación no se detiene con el incendio. Si Defensa Civil determina que la estructura está en riesgo de derrumbe, la protección patrimonial que pesa sobre el inmueble podría perder vigencia, lo que abriría la puerta a su demolición. Los vecinos han impulsado proyectos en la Legislatura porteña para expropiar la casona y convertirla en un museo en honor a Francisco Beiró, pero dichas iniciativas no han prosperado.

El caso de la casa de Beiró refleja una tendencia creciente en muchos barrios de la Ciudad de Buenos Aires, donde propiedades de valor cultural e histórico están en peligro debido a la presión inmobiliaria. El barrio de Villa Devoto, conocido por su tranquilidad y sus características residenciales, ha visto cómo su identidad se ve amenazada por la proliferación de construcciones modernas que desvirtúan el paisaje urbano.

Por ahora, la casona de Francisco Beiró se encuentra en una encrucijada entre el olvido y la memoria, en la lucha constante por mantener viva la historia en una ciudad que cambia y se transforma con cada nuevo proyecto inmobiliario.

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