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Villa Devoto

A 20 años de la tragedia de Cromañón colocan una placa en Villa Devoto en homenaje a las víctimas

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El jueves 19 de diciembre, Unión por la Patria de la Comuna 11 llevó a cabo un homenaje en el barrio de Villa Devoto, donde se descubrió una placa conmemorativa en el Club General Lamadrid, colocada sobre la calle Pedro Lozano. La placa se instaló junto a un mural que recuerda a los chicos y chicas que perdieron la vida en la trágica noche del 30 de diciembre de 2004, durante el incendio en República Cromañón, una de las mayores tragedias en la historia de Argentina.

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Este acto conmemorativo se enmarca en el 20º aniversario de la masacre, en la que 194 personas fallecieron y más de 1.400 resultaron heridas. Entre las víctimas, varios jóvenes de la Comuna 11 estuvieron presentes aquella noche fatídica, que prometía ser una fiesta y terminó transformándose en uno de los episodios más oscuros del país. El objetivo de este homenaje es mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida, para que nunca más se repitan hechos de tal magnitud.

El recuerdo imborrable de la tragedia

El 30 de diciembre de 2004, hacia las 22:50 horas, la banda de rock Callejeros comenzaba su tercer y último recital consecutivo en República Cromañón, un local ubicado en la calle Bartolomé Mitre 3060, en el barrio de Once, que había sido inaugurado por Omar Chabán ese mismo año. Con una capacidad limitada, más de 3.500 personas se encontraban disfrutando del espectáculo, sin saber que sus vidas estaban a punto de cambiar para siempre.

Alguien entre el público encendió una bengala, una práctica habitual en los recitales de la época. Sin embargo, esta bengala fue la chispa que desató el infierno: el fuego alcanzó el techo, donde el material inflamable, una espuma acústica de baja calidad, se prendió en llamas. En cuestión de segundos, el humo tóxico comenzó a propagarse, generando pánico entre los asistentes. La música se detuvo, el fuego era evidente, y lo que debía ser una celebración se transformó en una carrera por sobrevivir.

La situación dentro de Cromañón se agravó por la negligencia estructural del lugar: las salidas de emergencia estaban bloqueadas, el espacio estaba colapsado por la cantidad de personas, y los materiales utilizados en la construcción eran altamente inflamables. Mientras algunos integrantes de Callejeros intentaban escapar por la parte trasera del escenario, otros buscaban a sus seres queridos en medio del caos. Abajo, el público se enfrentaba a una estampida desesperada por hallar una salida.

El humo venenoso asfixiaba a quienes no lograban evacuar, y el descontrol total impedía que muchos pudieran salvarse. La tragedia dejó un saldo final de 194 muertos y más de 1.400 heridos, una cifra que se elevó en los años siguientes debido a los suicidios y al deterioro emocional de familiares y sobrevivientes que no pudieron sobrellevar el trauma.

Corrupción y negligencia: las causas de la masacre

El incendio de República Cromañón no fue un accidente aislado; fue el resultado de una cadena de corrupción, ineptitud y negligencia que involucró tanto a los responsables del boliche como a las autoridades encargadas de su control. Se comprobó que la habilitación del local estaba vencida, y que este no estaba apto para recitales multitudinarios, sino para un club bailable de clase C. Cromañón, antes conocido como «El Reventón», había seguido operando gracias a sobornos a inspectores de la Ciudad y a la policía, quienes permitieron que continuara en funcionamiento sin cumplir con las normativas de seguridad.

Entre las irregularidades que se detectaron, se evidenciaron coimas que permitieron el ingreso de menores, la venta desmedida de alcohol, el exceso de personas en el local y la clausura de puertas de emergencia, que impidieron una evacuación rápida y segura cuando el incendio comenzó.

Ésto dio inicio a una serie de juicios que buscaron justicia para las víctimas. Se dictaron condenas para los responsables del local, incluyendo a Omar Chabán, a miembros de Callejeros, y a varios funcionarios públicos como Aníbal Ibarra que permitieron las irregularidades. La tragedia provocó un cambio drástico en las políticas de seguridad para locales de entretenimiento, y generó una profunda reflexión sobre la responsabilidad del Estado en la protección de la ciudadanía.

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