Contacta con nosotros

Agronomía

El Instituto Ángel Roffo, pionero en la lucha contra el Cáncer cumple 100 años

Publicada

el

Instituto Oncológico Roffo

El Instituto de Oncología Ángel H. Roffo (IOAHR), primer centro especializado en el estudio, diagnóstico y tratamiento del cáncer en Latinoamérica y segundo en el mundo, celebra sus primeros 100 años de historia con el liderazgo intacto que reconfirman las 100 mil personas atendidas anualmente y sus logros en materia de investigación y docencia.

Sumate al canal de WhatsApp

Noticias, alertas y agenda de Villa del Parque y la Comuna 11.

La piedra fundamental del edificio se puso en 1914 en el terreno original de casi cuatro hectáreas ubicado en la avenida San Martín 5481, y rodeado por las avenidas Francisco Beiró y Nazca, Villa del Parque.

Cedido por la Facultad de Agronomía de la UBA, comenzó a funcionar recién en 1922 bajo el nombre de «Instituto de Medicina Experimental». El predio hoy incluye 13 pabellones donde se atienden por año alrededor 100.000 pacientes mayores de 16 años con diagnóstico oncológico, y se abren cerca de 190 historias clínicas mensuales. Cuenta con unos mil trabajadores entre personal médico y no médico.

La obra emblemática de Ángel Roffo, «El Cáncer: una contribución a su estudio», fue clave para su designación como director del instituto. Este legado perdura en toda la comunidad del Instituto que continúa trabajando día a día para brindar un servicio de excelencia tanto en la asistencia social como en la investigación científica y la docencia.

¿Pero quién fue el doctor Ángel H. Roffo?

Después de sobresalir como estudiante secundario (su apego por la investigación lo hizo figurar siempre en el cuadro de honor), en 1902 Roffo entró a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Ocho años después, el 10 de enero de 1910, su tesis “El cáncer, contribución a su estudio”, le valió el diploma de honor y la medalla de oro. Tal fue el impacto de su trabajo que, por sugerencia de los profesores que integraron la comisión examinadora, se decidió que fuera impreso y distribuido en la comunidad científica. Dicen que marcó el comienzo de una etapa nueva en la lucha contra esa enfermedad. Y afirman que, un siglo después, es una referencia en este tema.

De allí en adelante, la vida de Roffo estuvo dedicada a estudiar y divulgar teorías inéditas sobre el cáncer. Fue uno de los primeros en demostrar la influencia de los alquitranes del tabaco en el desarrollo de tumores, vínculo que, a fines de la década del ’20, estaba totalmente confirmado. Claro que aquello no le generó simpatías en la industria dedicada al rubro tabaco. Pero igual no se cansó de cosechar premios nacionales e internacionales que siempre incluían la medalla de oro. Inclusive, en 1939, Francia lo distinguió con la Orden de Caballero de la Legión de Honor, por sus investigaciones sobre la existencia de sustancias cancerígenas en algunos alimentos.

Además de aquella tesis universitaria, otro trabajo de Roffo había sido clave en su carrera de científico. Un estudio, que él tituló “Cáncer experimental”, fue el argumento que otro médico (Daniel Juan Cranwell) presentó ante la Academia Nacional de Medicina para que se considerara la creación de un instituto especializado en el estudio y tratamiento de la enfermedad. 

El dicho popular sostiene que junto a todo gran hombre siempre hay una gran mujer. Y el caso de Roffo no fue la excepción. Su esposa Helena Larroque, entrerriana nacida también en 1882, resultó un apoyo importante. Había estudiado Medicina (de hecho la pareja se conoció en la Facultad) y, a pesar de no haberse recibido, colaboró en las investigaciones de su marido. En su corta vida (murió en febrero de 1924 con sólo 42 años), ella también fue la impulsora para la creación, en 1922, de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec) y una escuela de enfermería.

El doctor Angel Honorio Roffo murió en Buenos Aires el 23 de julio de 1947. Y aunque ya pasaron 75 años, sus trabajos marcan senda en la Medicina de aquí y del mundo. También se mantiene vigente algo que surgió del esfuerzo de su esposa y que él sostuvo: la Asociación Cultural de Villa del Parque, Villa Devoto y Villa Talar. Algunos ya se estarán preguntando qué es eso de Villa Talar. Es un área comprendida entre las avenidas San Martín, Beiró, Constituyentes y Mosconi que, al hacerse la división oficial de los barrios porteños, no se incluyó y quedó como un barrio no oficial de Buenos Aires. Villa Talar también es parte del pasado y el presente de la Ciudad. Pero esa es otra historia.

Noticias más leídas