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Villa Devoto

La cárcel de Villa Devoto y su historia con la mafia Siciliana

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Carcel de Devoto

La primicia llegó al diario Sur por vía telefónica durante la calurosa tarde del 6 de marzo de 1990.

– Enganchamos a un sicario de la mafia italiana. ¿Te interesa?

La llamada provenía de la delegación local de Interpol. Otras similares habían sido hechas a las redacciones de Crónica y Clarín. Media hora después, un tipo trajeado con un brilloso diseño de Versace recibió a los periodistas en las oficinas de esa dependencia en el microcentro. Y lucía exultante; además de esforzarse por resultar entrador. De hecho, con una pícara sonrisa, se identificó solamente con el diminutivo de su probable apellido: “Gonzalito”. Costaba creer que aquel hombre fuera un subcomisario de la Policía Federal.

Su siguiente paso fue guiar a los visitantes hacia la Sala de Situación. Allí había otros individuos trajeados que también lucían exultantes. Todos ellos revoloteaban en torno a un sujeto alto y prematuramente canoso, que permanecía apoltronado en un sillón. Pese a la dureza de su gesto, parecía sentirse a sus anchas; dialogaba afablemente con los policías y tomaba café con cierta displicencia. Luego del último sorbo, prendió un cigarrillo que le acababan de ofrecer. Costaba creer que ese hombre fuera el detenido.

En parte, porque la manga de su campera ocultaba las esposas que unían su muñeca izquierda al apoyabrazos del asiento. No menos desconcertante era el brillo alegre de sus ojos al advertir la presencia de Gonzalito. Éste, siempre con su sonrisa,  fue diligentemente hacia él para palmearle el hombro, y decir:

– ¿Todo bien, Don Vito?

Tal era el apodo de Valeriano Forzatti, quien, además, arrastraba otro simpático mote: “Il capo di’l sparatori” (“El rey del gatillo”).

En aquella oportunidad, uno de los cronistas alcanzó a preguntarle:

–¿Por qué motivo la justicia italiana pide su extradición?

Su respuesta fue:

– Porque le arrebaté la cartera a una anciana.

Pronunció esa frase en un perfecto castellano. Y la remató con un guiño cómplice. Sus captores le festejaron el chiste con una estruendosa carcajada. Y él, dándose por satisfecho, volvió a concentrarse en el cigarrillo.

El perdonavidas

Este siciliano de 38 años era considerado como uno de los killers más eficaces y prolíficos de la Cosa Nostra. Al respecto, en Italia se le atribuía un centenar de “contratos” cumplidos en tiempo y forma. Entre estos resalta el que pasó a la historia como “La masacre de Laguna Blue”.  Así se llamaba un pequeño cabaret ubicado en las afueras del pueblo de Mesola, en el noreste de Italia, equidistante entre Bolonia y Venecia.

Durante la madrugada del 2 de febrero de 1989, Don Vito irrumpió allí empuñando una pistola Glock para avanzar con pasos firmes hacia una mesa situada en el fondo del local. Entonces estalló el infierno.

El primer tiro hizo blanco entre las cejas de un hombre; era el propietario del lugar, un mafioso de poca monta que se había quedado con un vuelto. El segundo tiro malogró a su hijo; un reguero de sangre y parte de su masa encefálica fueron a dar sobre la cara de una mujer que parecía ser su novia. Ella empezó a chillar. Pero un tercer disparo la calló para siempre.

En ese instante, alguien en la barra atinó llevarse una mano a la cintura. Resultó un gesto infructuoso: Forzatti, que había percibido ese movimiento como si tuviera ojos en la nuca, giró sobre sí mismo para gatillar otra vez. Y, por las dudas, también acribilló al tipo que estaba detrás de la caja registradora. Ambos cayeron al unísono. Luego se impuso un espeso silencio. Hasta que el sicario, por despedida, le dedicó a la aterrada concurrencia las siguientes palabras:

–Ustedes no han visto nada, ¿estamos? Y jamás olviden de que hoy les he perdonado la vida.

Por ese hecho, un juez peninsular había librado en su contra una orden de captura internacional. Pero todo indica que el pistolero permaneció en Italia hasta el año siguiente, protegido por sus empleadores y por su gran habilidad para sobrellevar una existencia clandestina. Aunque sin permanecer inactivo, dada la sangrienta guerra entre clanes mafiosos que por entonces sacudía a su ya de por sí turbulenta tierra natal.

De manera que su intempestivo arribo a Buenos Aires sólo podía interpretarse como un viaje de trabajo. Sin embargo, aún se ignoraba la identidad de su posible víctima.

Forzatti fue arrestado en el Hotel Esmeralda, un discreto alojamiento de tres estrellas a metros del Obelisco, tal como consignaba un breve comunicado de Interpol. En cambio, se mantuvo en absoluto secreto la compleja trama que guió a los policías hacia su persona.

El pistolero fue profusamente fotografiado durante la mañana siguiente, en ocasión de ser llevado al despacho del juez Héctor Grieben. Esas imágenes recorrieron el mundo. Luego, su figura cayó en el olvido. No obstante, lo que pareció ser el epílogo de una saga criminal se convertiría en el disparador de una tragedia signada por la paranoia, el error y la muerte.

El asustado

El abogado Pedro Bianchi algo sabía de esta historia.

A los 75 años, aquel veterano penalista estaba más allá del bien y del mal. Tanto es así que conservaba algunas costumbres juveniles, como portar una vieja pistola Ballester Molina, a la que decía querer más que a sus propios hijos. También mantenía una inquietante cartera de clientes, entre los que se destacaban hampones de fuste, algunos represores y hasta un criminal de guerra nazi.

En ese marco, no resultó extraño que haya asumido la defensa de Gaetano Fidanzati, un alto dignatario de la Cosa Nostra capturado en Buenos Aires el 22 de febrero de 1990.

Había llegado a la Argentina en diciembre de 1987, esquivando así una condena a prisión perpetua dictada poco antes por un tribunal romano. Pero también había dejado en Europa algunas cuentas pendientes y una larga lista de enemigos. Sin embargo, a través de una eficiente red de emisarios, pudo manejar sin inconvenientes los hilos de sus negocios en el sur de Italia, que giraban en torno al contrabando de diamantes y al tráfico de heroína. Lo cierto es que su estadía porteña fue apacible. Hasta que uno de sus hombres detectó en Buenos Aires la llegada de Don Vito.

Al respecto, Bianchi diría unos años después:

–El pobre Fidanzati entonces entró en pánico.

En resumidas cuentas, éste no tardó en masticar la certeza de que en el equipaje del killer había una foto con su rostro y una bala reservada para él. A partir de ese momento, abrazó la estrategia de la desesperación. Es decir, para salvar el pellejo negoció su entrega con la Policía Federal, revelando asimismo la presencia en el país del temido pistolero. De modo que entre su arresto y el de Don Vito hubo apenas 12 días.

Fidanzati pensaba que su paso por la cárcel sería pasajero. Al menos eso fue lo que le había dicho el viejo Bianchi, que lo asesoró desde el principio en su peligrosa jugada. El astuto abogado le juró que de esa manera podría evitar su extradición a Italia, blanqueando así su residencia en Argentina. Y todo por la módica suma de 200 mil dólares, que el mafioso le pagó al contado.

Fidanzati fue extraditado a Italia en diciembre de 1992.

Bianchi explicaría ese revés judicial con sólo cuatro palabras:

–No sé. Algo falló.

El jefe mafioso terminó alojado en una penitenciaría de Roma. Y grande fue su sorpresa al enterarse de que Don Vito en realidad no había cruzado el Atlántico para matarlo a él sino a Francesco Marianello, otro mafioso siciliano que a su vez vivía exiliado en Miramar. La naturaleza tragicómica de tal error provocaría su descrédito en el severo mundo del crimen organizado.

Forzatti, por su parte, languidecía en la cárcel de Devoto. Allí tuvo lugar el dramático epílogo de esta trama.

El despenado

La situación del killer en el penal de la calle Bermúdez no era envidiable. Que su cabeza tuviera precio era un secreto a voces. La difusión en la prensa de su captura hizo que todos sus enemigos supieran el sitio en el que se encontraba. Por ello, había sido alojado en un “pabellón de refugiados”, donde compartía sus días con toda clase de psicópatas, soplones y violadores.

Aún así le llegaban amenazas del mundo exterior. La peor fue el avance de su trámite de extradición. Don Vito sabía que si ello prosperaba, se toparía en alguna cárcel italiana con una muerte segura.

Tanto es así que, con las manos en posición de rezo, le imploró al juez Grieben que frenara ese trámite. Eso ocurrió en febrero de 1993. Pero no hubo caso: su viaje de regreso a Roma fue fijado para abril de ese mismo año. En consecuencia, apeló a un recurso extremo: fabricarse un delito argentino para así abortar su partida.

En la noche del 7 de marzo, Don Vito arrancó un caño del lavatorio de su celda para matar a un guardia. Y concretó aquel paso golpeando una y otra vez la cabeza de su víctima. Tal vez entonces no haya imaginado que dicho crimen activaría el dispositivo de su propia muerte. De ello se encargarían los colegas del difunto.

Dos noches después, tras ser arrebatado de su camastro por un puñado de siluetas uniformadas de gris, recibió una impiadosa golpiza. Así, exhaló su último suspiro unas horas después, a raíz de una hemorragia interna. Tenía 18 fracturas en el tórax y otras tantas en el cráneo.

Su muerte quedó impune

Pero en un sentido literal, Valeriano Forzatti había logrado su objetivo: nunca fue extraditado a Italia.

Cómo nace la Cosa Nostra

Si miramos al pasado de Sicilia, tierra conquistada por numerosas y diferentes culturas y pueblos (fenicios, griegos, romanos, árabes, normandos, españoles…), es más fácil entender el problema. Los sicilianos se han acostumbrados a tener líderes y jefes extranjeros, a los que el pueblo importaba más bien poco, por lo que aprendieron pronto a no confiar en las autoridades y en basar su ámbito de confianza en la familia. Sí, la familia era lo más importante, ni iglesia, ni estado, lo fundamental era la sangre y el honor.

Dicen que el “culpable” del nacimiento de la mafia fue Carlos III: en 1738 tras una terrible sequía y hambruna en Calabria, miles de calabreses llegaron a Sicilia para sobrevivir. Arrasaron con toda la comida que encontraron a su paso (en campos, frutales…) y el rey miró a otro lado, sin proteger a los sicilianos. Es entonces cuando surgen unas patrullas de “picciotti”, hombres armados a sueldo que vigilan y protegen las propiedades de los agricultores.

Organización de la Cosa Nostra y código del «perfecto mafioso»

La organización de Cosa Nostra es bastante sencilla: está formada por diferentes familias que se constituyen jerárquicamente en rangos (hay un capo en lo más alto, un sottocapo, 2-3 consiglieri y los famosos “picciotti”, un grupo bastante amplio que se encarga, digamos, del trabajo sucio). Cada familia “reinaba” sobre una determinada zona geográfica, bien pueblos enteros o barrios de ciudades más grandes.

Estos clanes históricamente seguían un código de honor formado por 10 “mandamientos”:

1- Prohibido presentarse directamente a una persona que forma parte de la mafia. Si es necesario hay que hacerlo a través de una tercera persona.

2- No desearás a la mujer del prójimo.

3- Prohibido cualquier tipo de amistad con la policía.

4- El verdadero hombre de honor no se dejará ver por bares y círculos sociales.

5- Estar disponible en cualquier momento, incluso si la mujer está a punto de parir.

6- Se exige puntualidad de manera categórica.

7- Hay que respetar a la esposa.

8- Hay que decir la verdad a cualquier pregunta y en cualquier situación (dentro del ámbito mafioso, claro, si no, reina la ley de la omertá).

9- A pesar de que se puede matar, extorsionar y traficar, nunca se podrá robar el dinero a otras personas o a miembros de otras familias.

10- El último mandamiento contiene las normas que debe cumplir una persona para poder ser parte de la Cosa Nostra. Por ejemplo, no podrá tener ningún familiar en la policía, ni haber traicionado sentimentalmente a su mujer o carecer de valores éticos y morales (tócate la peineta).

Los 3 conceptos clave de la mafia siciliana

Tres son las ideas fundamentales de la doctrina  de esta organización:

– OMERTÁ

El concepto de “omertá” es pacto de silencio que prohíbe informar externamente sobre cualquier asunto relacionado con un tema de la organización. Entre los mafiosos de la Cosa Nostra el concepto de honor es sagrado (sí, parece una broma) así que ser considerado un traidor es peor que la cárcel o la muerte. Cuando los sicarios más jóvenes de las familias mafiosas pasaban a formar parte del clan, tenían que superar un ritual en el que se quemaba la foto de un santo mientras juraba: “Juro ser fiel a la Cosa Nostra y, si la traiciono, que se quemen mis carnes como se quema esta estampita”.

– PIZZO

El “pizzo” es una especie de tasa (aunque la llamaría más bien extorsión) a la que están sometidos los negocios de una ciudad o zona. En pocas palabras: todos tienen que dar un porcentaje de las ganancias para obtener protección y seguir trabajando. Casi nadie denunciaba este abuso, si lo hacían ponían en riesgo su negocio e incluso su familia). 

BRUTALIDAD

Por último la brutalidad, que caracterizó los atentados perpetuados por la Cosa Nostra en el siglo XX (especialmente con la llegada al poder de Salvatore Riina, más conocido como Totó Riina). A lo largo de su historia hubo más de 500 muertos civiles (más de 5.000 si contamos los miembros de las familias mafiosas). Entre este espantoso número se encuentran algunas de las personalidades que más lucharon contra la Mafia Siciliana:

  • Es el caso del activista antimafia Peppino Impastato, uno de los primeros en denunciar la existencia de este grupo criminal, que además pertenecía a una familia relacionada con la Cosa Nostra. El 9 Mayo de 1978 fue antes lapidado y luego mutilado con un explosivo.
  • Del jefe de la lucha anti mafia Carlo Alberto Della Chiesa, que volaron por los aires con su mujer y su conductor el 3 septiembre de 1982.
  • Del juez Giovanni Falcone, una de las figuras que más lucharon contra la mafia, asesinado en la Strage di Capaci el 23 de mayo de 1992 cuando, al pasar por un túnel de una autopista cercana a Palermo, se explotó una bomba. Murieron con él su esposa Francesca Morvillo y sus escoltas Rocco Di Cillo, Vito Schifani y Antonio Montinaro y hubo otros 23 heridos.
  • Paolo Borsellino, compañero del juez Falcone, también asesinado por la Cosa Nostra cuando, el 19 de julio de 1992, estalló una bomba en la Strage di Via D’Amelio en Palermo. Con él perdieron la vida 5 escoltas (entre los cuales estaba Emanuela Loi, la primera mujer-policía muerta en servicio).
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Las callecitas del barrio tienen ese no se que… Hoy Benjamín J. Lavaisse

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Muchas veces mientras caminamos por las calles del barrio tal vez nos preguntemos el origen de los nombres, quizás aparecen personajes de nuestra historia, o viejos vecinos.

En esta oportunidad, cuando caminamos por la estación de Villa Devoto y saliendo del lado del andén que viene el tren desde Sáenz Peña, se nos hizo curiosidad saber del pasaje Benjamín J. Lavaysse. Pasaje que tiene nada más que una cuadra corta de extensión y se encuentra entre Asunción y Ricardo Gutiérrez a la altura del 3801 al 3899.

Investigando un poco descubrimos que dicho personaje es de origen santiagueño y ésta página tiene cierta afinidad con esta bella provincia del noroeste argentino. 

Calle Benjamín J. Lavaisse, Villa Devoto

Pero entonces ¿Quién fue Benjamín J. Lavaisse? 

Era hijo del general Jean Joseph Dauxion, oficial francés del ejército de Napoleón Bonaparte, venido a las Provincias Unidas del Río de la Plata en1817. Solicitó su incorporación al ejército argentino, en el que fue dado de alta con el grado de Coronel Mayor y asignado al Ejército del Norte que comandaba manuel Belgrano, quien le encomendó la dirección de la Academia Militar. Más tarde fue secretario de la legislatura de la provincia de Santiago del Estero donde nació su hijo), y tras su paso por Chile, se suicidó en Tacna.

Benjamín se ordenó sacerdote a los 25 años, y luego concluyó sus estudios, graduándose como doctor en teología y en derecho canónico en Buenos Aires. Desde su ordenamiento fue cura párroco de la Villa Tulumba, en el norte de Córdoba. Se dedicó a la política en la capital provincial, en favor del gobernador rosista “Quebracho López”. Después de su caída, a las pocas semanas de Caseros, se hizo firmemente partidario del general Urquiza. Sus vaivenes tal vez puedan explicarse en sus propias palabras: «Yo soy puramente gubernamental… no pertenezco a partido o persona alguno«

El gobernador santiagueño Manuel Taboada lo hizo elegir diputado al Congreso Constituyente de 1853. Participó en los debates, tratando de llamar la atención más de lo aconsejable (esto era lo que opinaban sus compañeros de tareas).​ Escribió muchas cartas a Taboada, en que retrató a los demás miembros del Congreso, declarando su antipatía contra muchos de ellos. En particular sentía un fuerte odio contra el presidente Facundo Zuviría, al que en sus cartas a Taboada califica de «viejo palangana, boliviano y apologista de sí mismo» e «hideputa salteño«. Estas cartas​ sirvieron a los historiadores como crónica del Congreso.

Siendo diputado por Santiago, se unió al círculo liberal en el Congreso, votó todas las iniciativas de los liberales, incluidas la Constitución copiada de la de los Estados Unidos y la libertad de cultos. Con su oportuna palabra salvó en la Constitución la libertad de cultos, diciendo que, como diputado de un país de inmigración, consideraba necesaria esa libertad, reservándose, como sacerdote, el deber de predicar, fuera del congreso. Firmó el acta de la Constitución Argentina de 1853. A fines de 1853 fue enviado en misión oficial del Congreso a San Salvador de Jujuy, pero falleció en el camino.

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Villa Devoto: protesta de vecinos ante la avanzada de nuevas construcciones

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En la Ciudad de Buenos Aires conviven distintos tipos de construcciones. Si bien muchos vecinos disfrutan de vivir en un departamentos con vistas en altura, otro gran grupo es fiel defensor de las bajas alturas y rechaza la construcción de altas torres que eliminen el aire y la privacidad de las zonas bajas.

Con el fin de proteger el urbanismo, paisajismo y arquitectura, una nueva ley modificó el código urbanístico en algunas zonas de la Ciudad. De esa forma, se bajará el límite de altura que pueden tener los proyectos inmobiliarios así como las parcelas en las que podrán desarrollarse.

En la Comuna 11, cansados de la construcción de edificios en una zona de casas bajas, de la destrucción de las áreas verdes, de la tala de indiscriminada de árboles, y del avance sobre el casco histórico del barrio y ante la falta de diálogo del ejecutivo local, vecinos y vecinas emularon el entierro de Villa Devoto en las inmediaciones de la estación del Ferrocarril San Martín, para exigirle al gobierno porteño que frene la destrucción del distrito.

Con plegarias de repudio enumeraban cada una de las ‘violentas modificaciones’ ejecutadas por Rodríguez Larreta que, aseguran, modificó la idiosincrasia del barrio y provocó la migración de cientos de habitantes.

Las y los vecinos han presentado varias denuncias a la comuna, una denuncia penal para que se investigue sobre un posible incumplimiento de deberes de funcionario público y «daños de los bienes de uso público» por la calle verde que la administración de Rodríguez Larreta construye sobre Fernández de Enciso. Para esto, ya fueron removidos los adoquines y  los cordones graníticos en plena Área de Protección Histórica (APH) N°36, protegida por norma a través del Código Urbanístico (CUR).

Según el proyecto del oficialismo porteño, la calle Fernández de Enciso, que conecta la Plaza Arenales con la estación del Ferrocarril San Martín, se transformará en peatonal con áreas de descanso, macetas, árboles y asientos; algo muy similar al autoproclamado ‘Parque Lineal’ de Honorio Pueyrredón, resistido también por miles de vecinos y vecinas de Caballito.

Los vecinos han realizado un amparo a través del Observatorio del Derecho a la Ciudad sobre la Ley del autodenominado “Distrito del Vino”, el cual aún no tiene sanción; juntaron miles de firmas  también por la ‘abolición del código urbanístico’, para que no les quite el Palacio Ceci a la Escuela Nº 28 Profesor Bartolomé Ayrolo; entre otras varias acciones que están realizando.

Por otra parte se están demoliendo casas protegidas por la Ley de Patrimonio Histórico y según un estudio urbanístico realizado por profesionales que los mismos vecinos contrataron se descubrió que la ‘constructividad’ aumentó en algunas zonas del barrio hasta un 700%.

También manifiestan que el patrimonio histórico y la identidad de los barrios porteños, solo favorece el negocio inmobiliario, se habilitan construcciones que hacen cada vez más caro el suelo urbano y por  tanto inaccesibles los alquileres e inalcanzables las viviendas.

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Gilda a 26 años de su muerte. La vecina de Villa Devoto que quedó en el corazón de los argentinos

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Miriam Alejandra Bianchi, más conocida por su nombre artístico Gilda, es la referente argentina de cumbia. Nació el 11 de octubre de 1961 en el barrio de Villa Devoto en nuestra Comuna 11, y que falleció el 7 de septiembre de 1996 camino a Entre Ríos, Argentina.

Sus restos están sepultados en la tumba Nº 3635 de la galería 24, en el cementerio de la Chacarita de la ciudad de Buenos Aires, y el lugar es motivo de permanente peregrinación y tributo.

Comenzó las carreras de Maestra Jardinera y Profesorado de Educación Física pero debió interrumpirlas en 1977 al fallecer su padre, con sólo 16 años debió hacerse cargo del hogar. Luego se casó y tuvo dos hijos, y guardó para sí su pasión por la música y el deseo secreto de convertirse en cantante.

Pero todo cambió el día en que leyó un aviso en el periódico en el que pedían vocalistas para un grupo musical. Su voz y su carisma le ganaron un lugar en una banda de género tropical. Su familia cedió después de una oposición tenaz a que incursionara en el mundo del espectáculo.

Miriam se convirtió en Gilda, en honor a la femme fatale que encarnaba Rita Hayworth en la película del mismo nombre.

En los comienzos de su nueva carrera conoció a Toti Giménez, compositor y tecladista, quien más tarde se convertiría en su pareja. 

Aquella muchacha ni se había imaginado que su vida iba a tener un giro de 180 grados. No pensaba, ni en sueños, en convertirse en cantante profesional y menos aún que este camino se convertiría en su vocación y gran oficio. Entonces grabó un demo con Toti y la vida empezó a generar otros rumbos. 

Este será el puntapié inicial de Gilda junto a su socio, el gran compañero y amigo Toti Giménez. Y tanto fue el cántaro a la fuente que en 1993 se dio su primera grabación titulada «Gilda de corazón a corazón» y un año después «Gilda la única», e inmediatamente, «Pasito a pasito», y posteriormente, «Corazón valiente».

¿El destino había jugado una carta impensada en el camino de Gilda? Lo concreto y real es que se le presentaron a Gilda giras por todo el país y también a nivel internacional.

De esta manera, Toti fue el encargado de encaminar su carrera en lo concerniente a contratos y acuerdos para concretar las grabaciones de Gilda. Ella se lanzó como solista y consiguió así poder ingresar como artista de las compañías discográficas, en el mundo de la música tropical-romántica, que por entonces era exclusivo para voces masculinas o mujeres voluptuosas.

Gilda rompió con la dinámica y se impuso en terrenos profesionales atípicos.

Sin embargo, la mueca trágica del destino le cortó a los 34 años la posibilidad de continuar trascendiendo a una de nuestras intérpretes de mayor consideración en la estima y el reconocimiento del público.

El 7 de septiembre de 1996 en el kilómetro 129 de la ruta 12, camino a Chajarí (Entre Ríos), un camión embistió al colectivo donde viajaba. El choque fue frontal. El ómnibus empezó a dar tumbos y se llevó por delante, en forma simultanea, a dos automóviles que circulaban por dicha ruta.

De las veinte personas que viajaban, solo Edwin Manrique salió ileso, sin heridas. Toti se salvo milagrosamente. El accidente dejó un trágico saldo: fallecieron Gilda, su madre, su hija Mariel y tres de sus músicos.

Tirado en la banquina, a un costado de los hierros retorcidos, quedó depositado un casette en el que Gilda había registrado los demos de lo que sería su próximo disco, en el que terminó por convertirse en un álbum póstumo: Entre el Cielo y la Tierra.

Desde su muerte muchos fans le atribuyen la condición de santa, debido a que, según ellos, realiza varios milagros.

En el año 2016 se estrena la película sobre la vida de Gilda «Gilda, no me arrepiento de este amor», protagonizada por Natalia Oreiro.

El túnel de la avenida Nazca y las vías del San Martín en Villa del Parque lleva su nombre como homenaje.

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Por la «Semana del Seminario» abre el Seminario de la Inmaculada Concepción en Villa Devoto

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Seminario Metropolitano de la Inmaculada Concepción, Villa Devoto

El seminario Metropolitano de Buenos Aires inicia del 5 al 10 de septiembre, «la Semana del Seminario Metropolitano», organizada por los seminaristas de la arquidiócesis porteña.

Como cada año, el seminario Metropolitano de la Inmaculada Concepción,  ubicado sobre la calle José Cubas 3599 en Villa Devoto, dedica una semana en la que se realizan diferentes actividades testimoniales y de oración por las vocaciones.

Los seminaristas buscan recrear dentro de la casa de formación sacerdotal un clima vocacional, rezar más e invitar a la oración por las vocaciones a las comunidades y el mundo digital en las redes sociales, tal como informaron los organizadores.

Este año, el lema escogido para acompañar la semana es «Me amas? Apacienta mis ovejas», que  resuena en el corazón de los seminaristas que reconocen esta pregunta en su camino de discernimiento, como la escuchó San Pedro al recibir este encargo.

Dentro de las actividades ya planificadas para la semana, se compartirán en las redes sociales testimonios sacerdotales que reflejan el lema escogido en distintas realidades tales como en barrios marginales, cárceles, hospitales y otros barrios.

Asimismo, dentro de las actividades ya planificadas para la semana, se compartirán en las redes sociales testimonios sacerdotales que reflejan el lema escogido en distintas realidades tales como en barrios marginales, cárceles, hospitales y otros barrios.

Para los futuros sacerdotes, esta semana es una oportunidad para trabajar y vincularse entre todos los años de formación, para revivir el propio llamado, valorar la vocación para la vida del mundo y de la Iglesia, y para dar testimonio de lo que Jesús hizo en cada uno de ellos.

La semana sacerdotal estará dividida en cuatro áreas de trabajo

  • Comunicación: se encarga de la creación de contenido sobre la vocación al sacerdocio para las redes sociales y el mundo digital.
  • Anuncio: organiza propuestas concretas y actividades dentro y fuera del seminario para llevar el testimonio de la vocación.
  • Espiritualidad: recrear dentro del seminario el clima vocacional e invitar a la oración por las vocaciones a todas las comunidades.
  • Día de las parroquias: es el último acto de la Semana del Seminario en el que se invita a la Iglesia a compartir la tarde con bandas en vivo, obras de teatro y adoración eucarística.

Un poco de historia

El 12 de julio de 1897, la empresa constructora Ceci, Michelucci y Cia. hace la presentación del presupuesto para construir el seminario, comprometiéndose a ejecutar la obra, según plano y pliego de condiciones del ingeniero Coni, siendo aceptado el 24 de junio, por la Comisión del Seminario.

Con una ceremonia realizada el 27 de septiembre de 1897, fueron colocadas las piedras fundamentales del Seminario y de su Iglesia, siendo padrinos en este acto, en representación del Presidente de la República José E. Uriburu, el Ministro de Culto, doctor Antonio Bermejo y la señora Mercedes Castellanos de Anchorena, que en esa misma ocasión efectúa la donación de la Iglesia, en memoria de su hijo Nicolás María Anchorena, fallecido en Argel el 2 de noviembre de 1889.

También, en esta oportunidad, fue invitado especialmente el señor Dermidio Latorre, quien fuera el presidente de la Sociedad de Fomento.

La bendición de las piedras fundamentales, fue llevada a cabo por Monseñor Uladislao Castellano.

Estando ya casi concluidas las obras del Seminario en el verano de 1898, las autoridades del antiguo Seminario, resuelven traer a los alumnos a pasar sus vacaciones.

El traslado definitivo a la nueva casa de estudios, se verificó el año 1899, quedando en el Regina Martyrum , sólo los alumnos recién admitidos, hasta que en junio del mismo año, pasaron todo los estudiantes y profesores al edificio de Villa Devoto, conformándose así un total de 160 alumnos.

En el mes de agosto, finalizó la construcción de la Iglesia, dedicada a la advocación de la Inmaculada Concepción, celebrándose su consagración el día 6 de diciembre de 1899, en un acto religioso encabezado por Monseñor Uladislao Castellano, actuando como padrinos del nuevo Templo, su benefactora Mercedes Castellanos de Anchorena y su hijo Enrique Justino. En homenaje al accionar de la señora, quien hizo construir, decoró y proveyó al templo de todos los elementos de mantelería y demás objetos exclusivamente a sus costas, es que recibe el obsequio de un acto literario-musical, interpretado por el alumnado del Seminario.

También cabe destacar la generosidad y constante colaboración del señor John O. Hall, quien era ferviente devoto de la Inmaculada Concepción, dedicándose a diario a engalanar los altares con flores de sus jardines, realzando las decoraciones especialmente en las festividades de Navidad y Pascuas.

Otra personalidad para evocar, por su infatigable labor pastoral durante tres décadas, dedicado a los niños, feligreses y en alguna oportunidad como docente del Seminario, es Agustín Nores, cura párroco de esta Iglesia, quien se convirtió en un residente muy querido en Villa Devoto.

El Seminario de Villa Devoto fue el primer edificio construido especialmente para cumplir con su finalidad educativa. Desde la época del Virreinato, diversos espacios habían sido adaptados para albergar a los docentes y futuros sacerdotes, pero fue el Inmaculada Concepción, la primera casa de estudios con edificio oficial.

Aquí estudió dos años Jorge Bergoglio, sin imaginar que décadas después se convertiría en el Papa Francisco, el joven estudiante que recibió el llamado vocacional cursó la primera parte de sus estudios, antes de viajar a Chile para concluir su formación junto a los Jesuitas. Hoy, el Cardenal Mario Aurelio Poli, Arzobispo de Buenos Aires Primado de la Argentina, cuenta con una austera habitación que utiliza para pequeños retiros, momentos de lectura, meditación y oración.

En el templo se venera  la Virgen de la Dulce Espera, esta advocación de la Virgen María embarazada, considerada por la Iglesia Católica como la patrona de las madres que esperan un hijo, esta devoción comenzó a partir del 15 de Mayo de 1980, cuando fue entronizada por primera vez en el país.

La misma fue donada por un matrimonio argentino, traída desde España, cumpliendo con una promesa, realizada ante la Virgen, cuando estaba ubicada en la cripta de la Catedral de Santiago de Compostela; así fue que, previa aprobación eclesiástica, la estatua de piedra, fue autorizada a tener su sitio en la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Como consecuencia de ello, todos los días 15 de cada mes se realizan misas, incluyendo la ceremonia de bendición de escarpines y la procesión de madres que se acercan para agradecer sus partos.

También se acercan  a la Virgen, aquellas parejas que desean el don de un hijo, o que están buscando adoptar o aquellas madres cuyo embarazo está presentando alguna dificultad.

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Se inauguró la pastelería de Damián Betular en Villa Devoto

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Después de tanta espera y expectativa, la pastelería del chef Damián Betular abrió sus puertas este lunes en el barrio de Villa Devoto.

Ubicada en la esquina de Mercedes y Asunción, a una cuadra de la Plaza Arenales, Betular Patisserie es el primer emprendimiento gastronómico del carismático chef que se hizo popular tras su paso por los programas de televisión Masterchef Celebrity y Bake Off. 

El local abre de lunes a lunes, de 9 a 20 horas, con servicio de mesa solo en los exteriores y una fuerte apuesta al servicio de delivery y take away.

La pastelería cuenta con los principales productos que le dieron fama a Betular, los clásicos macarons, tortas, panadería artesanal y una propuesta exclusiva para la hora del té. Los clientes también pueden adquirir flores, ya que el chef unió sus dos pasiones en un mismo lugar: la gastronomía y una florería.

A través de las redes sociales, Damián Betular reconoció que su estilo de pastelería tiene una raíz francesa, que cuenta con mucho detalle, y que espera que los clientes al morder un bocado se encuentren con varias texturas, y agregó que su negocio mostrará una opción diferente.

Cabe destacar que le fin de semana se hizo una exitosa pre apertura y Damián Betular compartió fotos y videos del evento privado que realizó en su local junto a amigos y familiares, y también se dió a conocer que el cocinero contrató a una querida ex participante de la competencia de Telefe, Julia Debicki, para trabajar en su local.

Marley, Germán Martitegui, Paula Chaves, Christophe Krywonis, Narda Lepes, Pamela Villar, la Negra Vernaci y más fueron algunos de los famosos que acompañaron al jurado de «MasterChef Celebrity» en este emocionante momento de su vida.

El recorrido de Betular, antes de llegar a Devoto

El jurado favorito de la audiencia se egresó del Instituto Argentino de Gastronomía con el título «Profesional Gastronómico», en 2002 y como «Pastelero Profesional» el siguiente año. Más tarde, viajó a ganar experiencia en el rubro de la pastelería en destinos como Londres y Nueva York, donde se perfeccionó en el Culinary Institute. Al volver, realizó sus prácticas profesionales de cocina alemana en Córdoba y en el Hotel Patagonia Plaza en San Martín de los Andes, trabajó en el restaurante Sucre donde logró armar su primera carta de postres guiado por la jefa de pastelería Pamela Villar, y en el restaurante Manero. Por otra parte, su carrera en hotelería comenzó como pastry chef al inaugurarse el hotel boutique Algodón Mansión, continuó en Buenos Aires Grand Hotel hasta que se incorporó como chef pastelero en el Palacio Duhau Park Hyatt Hotel de Buenos Aires. Allí, armó sus propias creaciones en pastelería y chocolatería con ingredientes de la más alta calidad nacional y regional. En 2014, obtuvo el premio Líder del año de las Américas de la cadena Hyatt. Durante sus años de pastelero, brindó clases en la Feria Masticar, Festival Bocas Abiertas, Festival del Chef patagónico (Villa Pehuenia) y en ciclos de cocina como Sabores de Montaña o Sabores patagónicos en Villa La Angostura.

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