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Recordamos la masacre del pabellón séptimo en la cárcel de Villa Devoto

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El pabellón séptimo de la cárcel de Villa Devoto se convertía, hace 44 años, en el escenario de la peor masacre de la historia del sistema penitenciario argentino. El 14 de marzo de 1978, en plena dictadura militar, la propaganda oficial, acompañada por las grandes empresas periodísticas cómplices, durante años logró instalar la versión del “motín de los colchones” que dejó como saldo oficial 65 muertos (al menos oficialmente) quemadas, asfixiadas y baleadas, acontecida durante aquella mañana dentro de un solo pabellón del penal, donde habitaban unos 160 internos, configura una masacre, no un motín.

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La causa en la actualidad es investigada como un delito de lesa humanidad.

La masacre de pabellón séptimo

Según la reconstrucción realizada por los sobrevivientes, en la noche del 13 de marzo hubo una discusión entre un celador y el interno Jorge Omar Tolosa por el horario en que debían apagar el televisor que estaba dentro del pabellón. Tolosa no acató la orden y a la madrugada cuatro oficiales fueron a buscarlo, pero no consiguieron sacarlo del pabellón porque sus compañeros lo protegieron: sabían que a esa hora solo los buscaban para una golpiza.

En la mañana del 14 de marzo, cerca de 70 guardiacárceles, el doble de personal que habitualmente realizaba las requisas, ingresaron al pabellón séptimo de la cárcel de Devoto, a los gritos y golpeando a los detenidos.

La represión fue brutal y desmedida. Los reclusos intentaron resistir como pudieron: lanzaron papas y lo que tenían a mano, e improvisaron barricadas con sus propias camas para evitar el avance de los penitenciarios.

Según Hugo Cardozo, sobreviviente de la Masacre narró: «Lo que buscaban era castigarnos a nosotros por disciplinar a las presas políticas que estaban en el pabellón cercano al nuestro. Ellas habían denunciado ante la Cruz Roja y otros organismos internacionales las condiciones de detención que venían padeciendo en plena dictadura militar», recordó Cardozo, que por aquellos días era un preso común de 19 años.

En ese sentido, Hugo señaló que varias exdetenidas declararon en la causa que durante la represión y el incendio, los agentes penitenciarios les decían a las detenidas que «estaban asando a los negritos del otro pabellón, y que lo mismo les iba a pasar a ellas si no se dejaban de molestar con tantos reclamos».

Se estima que perecieron en medio del fuego y las balas cerca de 65 reclusos, más de un centenar quedaron heridos y otros 89 sufrieron torturas tras la represión.

Durante años, se denominó a esa masacre como el «motín de los colchones» y la historia oficial determinó que el incendio había sido provocado por los mismos presos, a pesar de las heridas de bala que sufrieron varios de ellos.

Sólo el abogado penalista Elías Neuman, en su libro «Crónicas de Muertes Silenciadas»cuestionó el relato oficial de los hechos en un libro editado en 1985, en el cual se denunciaba la actuación de los penitenciarios y la complicidad de las autoridades judiciales que se negaron a investigar a los responsables.

Cuando todo parecía olvidado bajo un manto de impunidad, Cardozo le dio una nota al diario Hoy de La Plata, con motivo de cumplirse 30 años de la masacre.

La abogada penalista Claudia Cesaroni, quien trabajaba en la Secretaría de Derechos Humanos, leyó la historia, la guardó en un pendrive, y se prometió que en algún momento iba a investigar lo que pasó en el penal de Villa Devoto.

Treinta años después, la lucha se reinicia

Tres años después, Cardozo y Cesaroni comenzaron a trabajar en una campaña para visibilizar el caso y presentar ante la justicia un pedido para que la causa se investigue como un delito de lesa humanidad.

Mientras, Cesaroni reconstruyó los hechos en el libro Masacre en el Pabellón 7, una publicación que era el resultado de una investigación realizada por un colectivo interdisciplinario y que contenía el testimonio de Cardozo.

En agosto de 2014, la Sala I de la Cámara de Apelaciones determinó que la causa debía reabrirse y los hechos debían ser juzgados como delitos de lesa humanidad, ya que habían sido cometidos por agentes de una fuerza estatal.

En el 2020, el Juez Federal Daniel Rafecas dispuso la elevación a juicio oral de este caso, por el que serán juzgados el exprefecto Jefe de la Unidad Penitenciaria, Juan Carlos Ruiz; el exJefe de la División Seguridad Interna de la Unidad, Horacio Martín Galíndez; el exjefe de requisa Carlos Aníbal Sauvage, y el excelador Gregorio Bernardo Zerda.

La causa está ahora en el Tribunal Oral Federal N°5 integrada por Daniel Horacio Obligado, Adriana Palliotti y Adrian Grunberg y todavía no tiene fecha para el juicio oral. 

“Voy en camilla por el Salaberry. Voy a tratar de hacer conducta aquí para rajar antes que mis pulmones. Si va a pasar algo conmigo quiero que sea en libertad, allá afuera”. El relato de sobrevivientes fue fuente de inspiración del Indio Solari para componer su tema Pabellón Séptimo, tras la dantesca masacre en el pabellón número 7 de la unidad penitenciaria del barrio de Villa Devoto…

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