Villa del Parque
Un repaso por la historia de un ícono de nuestro Villa del Parque. La Parroquia Santa Ana y San Joaquín

Santa Ana y San Joaquín es, indudablemente, el templo referencial del barrio de Villa del Parque. Tal es así que su imagen se encuentra en el escudo oficial. Junto con el Palacio de los Bichos, la estación de tren y un farol.
En estas tierras pobladas de quintas y alfalfares y hornos de ladrillos se inauguró, en 1907, la estación Villa del Parque, cuyo nombre aludía al vecino parque o quinta de Agronomía.
Poco tiempo antes, el 8 de diciembre de 1906, se había realizado con singular éxito el remate de unas cincuenta manzanas, habiéndose denominado al lugar en la ocasión, tal vez para atraer a los futuros clientes, con el pomposo nombre de «Ciudad Feliz». Los remates continuaron y el barrio fue parcelándose y progresando. Hasta llegar a ser lo que es actualmente: tranquilo y poseedor de un importante centro comercial.
Su historia comienza en 1912 arribaron al barrio unas religiosas de la congregación de Hermanas de la Caridad de María Bambina. Ellas se establecieron en unos terrenos en la calle Cuenca al 2600. Al año siguiente levantaron allí una capilla.
El Arzobispado, en junio de 1913, decidió erigir una parroquia en ese lugar. Era necesario por la cantidad de fieles que el barrio iba teniendo año a año. En primer lugar se la puso bajo la advocación de la Santa Niña y San Antonio de Padua. Recordando a la Congregación, y a quien donara los terrenos, Antonio Cambiasso.
En el mismo Auto de Erección de la nueva parroquia se determinó que comenzará a funcionar el domingo veintinueve del presente mes y año, Fiesta de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo previa publicación de este auto que deberá hacerse en la misa de mayor concurso”. Así reza textualmente el Auto fundacional, del que se conserva copia en los libros de Bautismo y Matrimonio, gracias a la diligencia del primer párroco el Pbro. Manuel E. Pujato.
Los límites originales de la nueva parroquia fueron los siguientes: al Norte la Avda. Tres Cruces (hoy Francisco Beiró), al Sur la calle San Matías (hoy Alejandro Magariño Cervantes) al Este la calle Bella Vista (actual Donato Álvarez) y al Oeste la calle Concordia.
Su jurisdicción territorial era extensa, pues abarcaba parte de las actuales parroquias de Santa Rita, Santísima Cruz, San Juan María Vianney, Nuestra Señora de La Consolata y Santa Inés. Además eran considerados feligreses de la parroquia por su cercanía física con el templo, ciertos sectores de San Antonio de Villa Devoto, San José del Talar y Santa Magdalena Sofía Barat.
El Rvdo. Padre Manuel E. Pujato fue Párroco hasta 1918 en que la parroquia pasó a ser regenteada por los padres benedictinos, ejerciendo entonces el cargo el Rvdo. Padre Andrés Azcárate, quien luego llegaría a ser Abad Mitrado de la Iglesia del Santo Cristo, sede de la orden en lo que es hoy la parroquia de San Benito, en el barrio de Belgrano.
El 15 de agosto de 1920 asumió el cargo el Rvdo. Fermín Melchior OSB, quien fuera responsable de la iniciación de la nueva sede parroquial en los terrenos donde está asentada hoy. Para tal obra se constituyó una comisión recaudadora de fondos. En el lugar donde se construiría el templo, había funcionado una capilla de madera perteneciente a la Congregación El Redentor de la Iglesia Evangélica Luterana.
La compra del terreno se escrituró el 31 de diciembre de 1923 y el 1° de enero de 1924 se colocó la piedra fundamental del templo. Se iniciaron las obras que por falta de fondos debieron suspenderse en el curso del año. En estas circunstancias se puso a la parroquia bajo la advocación de Santa Ana.
Antes de tomar posesión del curato, en 1925 el Padre Rigoni, junto al renunciante Fray Fermín Melchior, habilitó la casa contigua al templo en construcción para instalar en ella el Colegio San José que él mismo fundara.
En noviembre de 1925 se levantaron las paredes del coro, se colocaron las ventanas y se adquirió una campana de 500 Kg., gracias a una colecta de la feligresía.
Los mosaicos para la nave central fueron donados por la familia Ferro, con un costo de $1.000.- al igual que el altar del Sagrado Corazón, recibido al año siguiente. La familia Diez de Oñate también colaboró con la compra de la baranda del comulgatorio.
El 19 de marzo de 1927 Monseñor José M. Bottaro, bendijo el templo y el altar antes mencionado. Un mes después el Sr. Giambastiani regaló los mármoles para las gradas del comulgatorio y en el mes de mayo Monseñor Lafitte donó el armonio. En junio se obtuvieron 30 bancos, legado del Sr. Domingo Russo, un altar, una imagen de Santa Teresita, un Santo Cristo y una estatua de Santa Ana donados respectivamente por la familia Gregorati, Coronel José Tonnazzi, Sr. Guillermo Dalton y Sr. Blas Del Verme.
En abril de 1928 se recibió la donación de los cuadros del Vía Crucis y en mayo el estandarte de Santa Ana. En julio fue bendecida la casa parroquial que ocuparon la madre y dos hermanas del Padre Rigoni.
La Sra. Carmen de Méndez donó la mesa credencia del altar en 1929 y al poco tiempo comenzaron las obras en el atrio. Al año siguiente la Sra. Magdalena Z. de Rigoni, madre del párroco, donó dos estatuas: la de San Antonio y la de San Roque. Al fallecer Magdalena al año siguiente su hijo hizo levantar en su memoria la torre del templo con un presupuesto de $ 11.000.-
En enero de 1932 se instituyó la Parroquia Santa Magdalena Sofía Barat. La nueva jurisdicción no tomó ninguna parte del radio de Santa Ana, pero al comprender el triángulo formado por Av. Beiró, Av. San Martín, vías del FC Lacroze (hoy Urquiza) numerosos feligreses militantes que allí vivían, entre los que se recuerdan a las familias Cepeda, De Antoni, Zuffo y a Don Regino Comparini, siguieron realizando su apostolado en Santa Ana.
Para entonces la vida religiosa de Santa Ana se vio enaltecida con la inauguración de la nueva Capilla de la Virgen Niña, construída sobre la calle Baigorria en reemplazo de la antigua.
Las construcciones en el templo avanzaron en 1934 con la colocación de las puertas que sirvieron de mamparas para la entrada, donadas por el Padre Carlos Martínez, Párroco del Pilar.
El Padre Rigoni en 1935 convino con el contratista Clemente Salatino la construcción de la nave lateral izquierda, los arcos de la nave central y el revoque interior del templo. La ejecución de estos trabajos tuvo un costo de $ 11.000 que fueron abonados en cuotas. La obra concluyó al año siguiente coincidiendo con una nueva donación de la imagen de San Judas Tadeo a cargo de la Sra. Lucía de Nucci.
La edificación de la sacristía y el depósito antesacristía se concretó en 1937 por el Sr. Santorsola, quien al año siguiente realizó el revoque exterior del templo, torre, atrio y costado lateral. Finalmente se colocó la escalinata de granito de acceso al templo.
En 1940 el Sr. Zenni colocó el altar de mármol del Sagrado Corazón en la nave lateral izquierda, que costó $ 5.500 y dos años después construyó la mesa de mármol del altar mayor por un valor de $ 450. En memoria de José Volpatti su familia en 1941 donó otro altar dedicado a San José, en el lado que hoy ocupa el del Sagrado Corazón.
Con el objeto de renovar los bancos la comunidad de Santa Ana colaboró con su compra en 1943, razón por la cual cada asiento lleva el nombre o dedicatoria de la persona o institución donante.
En 1952 finalizó la edificación de la planta baja y de los dos pisos de la casa parroquial. Las reuniones de las instituciones comenzaron a tener lugar en el colegio nuevo, en el salón izquierdo de la planta baja, que entonces era más grande que el actual.
El Padre Blanco en 1960, luego de hacerse cargo del curato, hizo público su programa de acción referente a la continuación de las construcciones en el nuevo Colegio San José y la realización de las obras necesarias para adecuar el templo a las nuevas disposiciones de la Iglesia. Para tal fin movilizó a la feligresía con el objeto de obtener los medios necesarios. En la ocasión se realizaron los arreglos del techo, tareas de limpieza total de las paredes, la renovación de la instalación eléctrica y colocación de 32 brazos de luz. Además se preparó el nuevo baptisterio con su pila bautismal en el lugar donde hoy funciona la secretaría parroquial y se trasladó el despacho a la casa parroquial. Todos los trabajos realizados insumieron la suma de $ 730.000.- aproximadamente, estando el proyecto y la dirección de las obras a cargo del Ingeniero Sesca.
Al comenzar la década de 1970 se realizaron algunas modificaciones en el templo tendientes a dar un aspecto más moderno y funcional. Todos los ventanales fueron cambiados, suprimidas las puertas vaivén de la entrada reemplazándolas por las Blindex con armazón metálico. También se reformó el altar mayor, se pintaron las paredes interiores y fue colocada una imagen de la Virgen de Luján en el hall de entrada frente al baptisterio. Asimismo fueron pintadas todas las paredes y restaurado el mural que está en la bóveda sobre el altar mayor.
La compra del terreno se escrituró el 31 de diciembre de 1923 y el 1° de enero de 1924 se colocó la piedra fundamental del templo. Se iniciaron las obras que por falta de fondos debieron suspenderse en el curso del año. En estas circunstancias se puso a la parroquia bajo la advocación de Santa Ana.
Antes de tomar posesión del curato, en 1925 el Padre Rigoni, junto al renunciante Fray Fermín Melchior, habilitó la casa contigua al templo en construcción para instalar en ella el Colegio San José que él mismo fundara.
En noviembre de 1925 se levantaron las paredes del coro, se colocaron las ventanas y se adquirió una campana de 500 Kg., gracias a una colecta de la feligresía.
Los mosaicos para la nave central fueron donados por la familia Ferro, con un costo de $1.000.- al igual que el altar del Sagrado Corazón, recibido al año siguiente. La familia Diez de Oñate también colaboró con la compra de la baranda del comulgatorio.
El 19 de marzo de 1927 Monseñor José M. Bottaro, bendijo el templo y el altar antes mencionado. Un mes después el Sr. Giambastiani regaló los mármoles para las gradas del comulgatorio y en el mes de mayo Monseñor Lafitte donó el armonio. En junio se obtuvieron 30 bancos, legado del Sr. Domingo Russo, un altar, una imagen de Santa Teresita, un Santo Cristo y una estatua de Santa Ana donados respectivamente por la familia Gregorati, Coronel José Tonnazzi, Sr. Guillermo Dalton y Sr. Blas Del Verme.
Durante el corriente año en el terreno anexo al templo, lado izquierdo, se construyó la casa parroquia (3) Para entonces el Padre Carlos Martínez consiguió de la Superiora Provincial de las Hijas de la Misericordia del Colegio Sáenz Peña, un altar que fue adaptado como altar mayor para el templo.
En abril de 1928 se recibió la donación de los cuadros del Vía Crucis y en mayo el estandarte de Santa Ana. En julio fue bendecida la casa parroquial que ocuparon la madre y dos hermanas del Padre Rigoni.
Con la creación de la Parroquia de La Consolata, a fines de 1928, quedó reducida la jurisdicción de Santa Ana y un vasto sector comprendido entre las calles Donato Álvarez, Trelles, Punta Arenas, Boyacá y vías del entonces ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (hoy Metropolitano), pasó a depender de la nueva parroquia. En el mismo año se erigió canónicamente San Antonio de Villa Devoto, bajo el curato del Padre Virgilio Filippo, que si bien no tomó jurisdicción de Santa Ana, incluyó a vecinos que por su cercanía estaban espiritualmente vinculados a ésta. En 1930 fue fundada Santa Rita de Casia comprendida entre las calles Arregui, Nazca, Juan B. Justo y Concordia.
La Sra. Carmen de Méndez donó la mesa credencia del altar en 1929 y al poco tiempo comenzaron las obras en el atrio. Al año siguiente la Sra. Magdalena Z. de Rigoni, madre del párroco, donó dos estatuas: la de San Antonio y la de San Roque. Al fallecer Magdalena al año siguiente su hijo hizo levantar en su memoria la torre del templo con un presupuesto de $ 11.000.-
Para entonces la vida religiosa de Santa Ana se vio enaltecida con la inauguración de la nueva Capilla de la Virgen Niña, construída sobre la calle Baigorria en reemplazo de la antigua.
Las construcciones en el templo avanzaron en 1934 con la colocación de las puertas que sirvieron de mamparas para la entrada, donadas por el Padre Carlos Martínez, Párroco del Pilar.
El Padre Rigoni en 1935 convino con el contratista Clemente Salatino la construcción de la nave lateral izquierda, los arcos de la nave central y el revoque interior del templo. La ejecución de estos trabajos tuvo un costo de $ 11.000 que fueron abonados en cuotas. La obra concluyó al año siguiente coincidiendo con una nueva donación de la imagen de San Judas Tadeo a cargo de la Sra. Lucía de Nucci.
La edificación de la sacristía y el depósito antesacristía se concretó en 1937 por el Sr. Santorsola, quien al año siguiente realizó el revoque exterior del templo, torre, atrio y costado lateral. Finalmente se colocó la escalinata de granito de acceso al templo.
En 1940 el Sr. Zenni colocó el altar de mármol del Sagrado Corazón en la nave lateral izquierda, que costó $ 5.500 y dos años después construyó la mesa de mármol del altar mayor por un valor de $ 450. En memoria de José Volpatti su familia en 1941 donó otro altar dedicado a San José, en el lado que hoy ocupa el del Sagrado Corazón.
Con el objeto de renovar los bancos la comunidad de Santa Ana colaboró con su compra en 1943, razón por la cual cada asiento lleva el nombre o dedicatoria de la persona o institución donante.
En 1952 finalizó la edificación de la planta baja y de los dos pisos de la casa parroquial. Las reuniones de las instituciones comenzaron a tener lugar en el colegio nuevo, en el salón izquierdo de la planta baja, que entonces era más grande que el actual.
El Padre Blanco en 1960, luego de hacerse cargo del curato, hizo público su programa de acción referente a la continuación de las construcciones en el nuevo Colegio San José y la realización de las obras necesarias para adecuar el templo a las nuevas disposiciones de la Iglesia. Para tal fin movilizó a la feligresía con el objeto de obtener los medios necesarios. En la ocasión se realizaron los arreglos del techo, tareas de limpieza total de las paredes, la renovación de la instalación eléctrica y colocación de 32 brazos de luz. Además se preparó el nuevo baptisterio con su pila bautismal en el lugar donde hoy funciona la secretaría parroquial y se trasladó el despacho a la casa parroquial. Todos los trabajos realizados insumieron la suma de $ 730.000.- aproximadamente, estando el proyecto y la dirección de las obras a cargo del Ingeniero Sesca.
Al comenzar la década de 1970 se realizaron algunas modificaciones en el templo tendientes a dar un aspecto más moderno y funcional. Todos los ventanales fueron cambiados, suprimidas las puertas vaivén de la entrada reemplazándolas por las Blindex con armazón metálico. También se reformó el altar mayor, se pintaron las paredes interiores y fue colocada una imagen de la Virgen de Luján en el hall de entrada frente al baptisterio. Asimismo fueron pintadas todas las paredes y restaurado el mural que está en la bóveda sobre el altar mayor.
Al cumplirse 80° años de Villa del Parque fue Santa Ana la sede del cierre de las celebraciones programadas por la Comisión de Festejos. Con tal motivo hubo una misa de acción de gracias y dentro del marco de la Cena de la Amistad se ofreció una comida, en la que participaron más de 100 comensales.
Desde 1995 Caritas inició actividades para consolidar la organización del trabajo junto a sus pares del Decanato de Villa del Parque, labor que aún hoy continúa. En la actualidad Caritas Santa Ana, funciona gracias al importante voluntariado apoyado por un grupo de profesionales.
En 2012, en el marco de los preparativos para las fiestas por el centenario de la parroquia, se solicitó al arzobispo de Buenos Aires, en aquel entonces el cardenal Bergoglio, que la parroquia pasara a estar bajo la advocación de Santa Ana y San Joaquín. No es fácil modificar el nombre de una parroquia, tiene que haber una causa pastoral o teológica de fondo.
El propio Bergoglio firmó, el 1 de noviembre de ese año, el cambio que debía realizarse a partir del día en que la Iglesia celebra la memoria de los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María. En sus argumentos expuso el pedido de la feligresía ya que, después del Concilio Vaticano II, el calendario litúrgico había unido en la misma fecha a los abuelos de Jesús. La parroquia , entonces. desde el 26 de julio de 2013 lleva ese nombre.

La parroquia está en la calle Pedro Lozano 3167, Villa del Parque, Comuna 11.
Secretaría Parroquial atiende todos los días de 9:30 a 12:30 y de 16 a 19 hs.
Servicio Sacerdotal de Urgencia 4801-2000
Teléfono: (011) 4501-0723
Whatsapp 11-2520-7829
Horarios de Misa:
Lunes, Martes, Jueves y Sábados 17 hs.
Miércoles y Viernes 19 hs.
Domingos: 10 – 11:30 y 19 hs.

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