Punto de vista de una vecina y su marido sobre el túnel de Av. Nazca

Av. Nazca y vías del FF.CC San MartínAv. Nazca y vías del FF.CC San Martín

Margarita Giraldo, vecina de Villa del Parque, nos envió la siguiente reflexión sobre el túnel de Av. nazca, próximo a construirse en el barrio.

Estuve conversando con mi marido sobre el tema del túnel, le pedí que los comentarios que me hizo los volcara por escrito para poder compartirlos en el grupo, es muy interesante su punto de vista.

Todo este asunto del túnel de la avenida Nazca es un problema complicado y requiere de una solución equilibrada y, tristemente, se ve poco equilibrio.

Voy a contar como vivo esta situación.

Llevo 51 años viviendo en el barrio. Cuando era joven, en la década del 80, se planteó la construcción de un túnel en el cruce a nivel de la avenida Boyacá con las vías del FC Sarmiento. El anuncio de la obra suscitó un fuertísimo movimiento de oposición entre los vecinos y comerciantes locales. En aquel tiempo no existía ni internet ni ninguna clase de audiencia pública ni mecanismo participativo.

Finalmente, lograron su objetivo y la obra no se realizó. Al enterarme de esos acontecimientos, mi pensamiento fue que esos vecinos eran unos egoístas que anteponían su interés personal frente al general.

Pero la realidad era que mi pensamiento era el de alguien que no vivía allí. Esta línea de pensamiento personal no cambió hasta que tuve mi primer roce con una obra que sí me afectó, aunque sólo tangencialmente: el Metrobús de la avenida Juan B. Justo. Utilizó la Avenida Juan B.Justo con frecuencia para mis desplazamientos y el metrobús la afectó muchísimo. No es que me preocupe demorarme unos cuantos minutos más en ir de Nazca a la General Paz puesto que siempre me tomé con calma el tiempo de viaje: se llega cuando sea posible. Lo que me preocupó fue el impacto en la vecindad de la obra (que al fin y al cabo no se trata de otra cosa que unos simples carriles segregados a los cuales les dieron un nombre pomposo que ni siquiera es original porque ya existía en alguna otra ciudad del mundo). Eso provocó un cambio en mi línea original de pensamiento, puesto que los que más “disfrutan” de la obra son personas que solo están allí de paso, tan solo unos segundos o tal vez minutos cada día.

Entonces, ahí surge la pregunta del millón: es realmente tan buena esa obra? Algún psicólogo o psiquiatra que lea estas líneas podrá confirmar el juego perverso que hace la percepción de eventos que todavía no se han producido (mi abuela diría: “escoba nueva barre bien” y los chinos, en su sabiduría milenaria aseguraban que lo peor que le puede ocurrir a una persona es que se le concedan sus deseos). Yo realmente no puedo saberlo, pero viendo los argumentos que se escriben aquí y allá se me van ocurriendo algunas respuestas que, tristemente, solo agrandan las dudas. Se habla de un estudio de impacto ambiental, por ejemplo. Los estudios de impacto ambiental son todos un fiasco. Nunca vi que una obra haya sido detenida por un informe de impacto ambiental. Todos dan que todo está bien, todo es lindo y maravilloso y que las mariposas y los pajaritos alegrarán nuestra vida. Así se dio vía libre a los megaproyectos mineros que ya sabemos como terminaron y que no sabemos cómo los van a arreglar. Como esos estudios no traen ninguna consecuencia penal si son falseados, incompletos o lisa y llanamente erróneos se hacen para que refuercen la opinión de quien los encarga.

También están las opiniones de los vecinos. Leí varias que son muy valederas pero no necesariamente correctas porque son emitidas desde la emoción y no desde la razón.

Así, he leído comentarios varios. Uno de ellos, afirma que las barreras son peligrosas. Las barreras no son peligrosas, son extremadamente seguras si se conoce como funcionan. Los peligrosos son los conductores que no las respetan. Y los conductores van por la avenida Nazca, no por las vías. Y a nadie se le ocurre soterrar la avenida. Hay por día muchisimos mas accidentes en las esquinas que en los pasos a nivel, lo cual demuestra que la vía es más segura que la avenida. Sin ir más lejos, hace un tiempo un colectivero de la línea 134 que venía por Nogoyá atropelló y mató a una mujer que quería cruzar Nazca al girar para tomar la avenida. Ese giro es de altísima peligrosidad y todos los días veo situaciones riesgosas en esa lucha cotidiana entre la prioridad de paso del peatón y los conductores prepotentes o descuidados en esa esquina. El paso bajo nivel no resuelve este problema y si se termina modificando el recorrido de la 84 y la 134 lo único que harán es cambiarlo de lugar. Siendo un problema real más acuciante que el del paso a nivel en costo en vidas humanas perdidas o deterioradas, nadie tiene iniciativa de resolverlo. Derivado de este “peligro” de las barreras he visto también alguien que refirió que un niño murió en esa barrera. Es una tragedia, sin dudas, pero la causa no fue el tren “malo y asesino” sino el descuido o la educación deficiente de los padres para con ellos. Así como lo agarro el tren lo podría haber agarrado un coche. Lo siento, es muy triste, pero es así.

Otros alegan que por fin se van a acabar las esperas en la barrera. Es cierto, si el cruce desaparece, esa espera desaparece. Pero, en la recorrida de Nazca desde Rivadavia hasta Albarellos se demora mas por los semáforos en rojo que por las 4 barreras. Nazca no tiene onda verde de punta a punta como tiene Independencia (en realidad independencia tiene un cambio de onda verde en el medio de su recorrido pero se traslapa parcialmente con la que viene desde el bajo) y está muy bien que sea así puesto que es parte de la red de tránsito pesado de la ciudad y darle onda verde larga a los camioneros es suicida. El FC San Martín tiene 4 o 5 trenes por hora en cada sentido en hora pico. Cualquier semáforo de cualquier cruce corta la avenida más tiempo por hora que la barrera. La prueba de que el corte no es demasiado prolongado es que cuando la barrera baja la cola de vehículos escasamente rebasa Baigorria. Con el flujo vehicular que tiene Nazca saquen la cuenta cuanto tiempo demora en hacerse esa cola.

Por otro lado se me ocurren algunos problemas que pueden aparecer por causa del túnel que antes no existían. Aquellos vecinos que viajan de 110 y utilizan la parada de Nogoyá, por ejemplo, ahora tendrán que trasladarse a Marcos Sastre o hasta Simbrón. Para los jóvenes y sanos puede tratarse de un saludable ejercicio, pero para los que tienen dificultades para desplazarse puede ser un problema (que no debería existir en una ciudad que se ufana de hacer enormes esfuerzos para ser cada vez más accesible). Habrá que ver cómo queda el recorrido de los demás buses. Esto se complementa con el túnel en sí mismo. Los primeros túneles que se hicieron, mantenían el cruce peatonal a nivel, pero, por alguna razón que desconozco, empezaron a hacerse túneles que forzaban a hacer cruzar a los peatones también por debajo cerrando completamente el antiguo paso a nivel. Una vez más, para los jóvenes y lozanos es una excusa para hacer una vida menos sedentaria, especialmente si tienen que correr para huir de un intento de robo en el túnel, pero para los que tienen dificultades motrices los fuerza a recorrer largas rampas que aumentan la distancia a recorrer y el esfuerzo en la rampa de subida. ¿Por Qué diablos cierran el paso peatonal?

Otros problemas que se me ocurren son de carácter transitorio, mientras se ejecutan las obras, pero no por ello son menos importantes si es que consideramos que nuestro mayor valor es la vida de nuestros vecinos. Nazca es ruta de tránsito pesado. Eso implica un gran flujo de camiones. Aún en la suposición que todos los camioneros tienen su registro profesional ganado a costa de pasar extenuantes exámenes que aseguran que jamás se mandaran una cagada, existe igual el problema de no haber rutas alternas para su circulación. Todos los pasos a nivel cercanos a Nazca son de calles que recorren sectores residenciales. Esas calles tiene vehículos estacionados a la mano derecha y a la mano izquierda (esté permitido o no en esa cuadra). Eso deja un único carril central para circular. Podrían implementar una prohibición de estacionar…lo cual complicaría aún más el estacionamiento en TODO el barrio (hay insuficiente capacidad de estacionamiento, pero este problema, cuya responsabilidad es de la municipalidad como administradora del espacio público y a la cual solo se le ocurre “resolverlo” usando parquímetros en algunos barrios, no tiene solución rápida). Suponiendo que el problema del estacionamiento no exista, el recorrido alternativo está escasamente semaforizado. Esto se puede resolver poniendo algunos semáforos, no es difícil. Pero aún sin autos estacionados y con semáforos, permanece el tema de hacer circular tanto camión por un sector estrecho de alta densidad poblacional (son todos edificios) y con muchos colegios (para pasar por Cuenca, se pasa por la esquina del Evangélico, el San José, el Dellepiane, el Virgen Niña, el Galloni y el Rompehielos General San Martín, si no me olvido involuntariamente de alguno). La única solución que se me ocurre (lamento no ser más creativo) es desviar todo el tránsito pesado por la avenida más cercana. Esta resulta ser la avenida San Martín……oh, la pucha….¡tiene Metrobús!

Por último, dejo para el final algo que considero un prejuicio personal contra la administración del actual gobierno de la ciudad, pero si quienes crearon este proyecto son los mismos que concibieron el Metrobús de la 9 de Julio y el tremendo PAPELÓN que hicieron con el bucle de retorno (que iba a ser subterráneo y cuando comenzaron a perforar descubrieron que existía algo llamado “Subte C”) no puedo hacer otra cosa que mirarlo con recelo y (no voy a mentir) desconfianza.

Creo que lo mas razonable seria ir y hablar con vecinos de zonas afectadas por obras similares: preguntarles qué tanto la obra cubrió las expectativas que generaron y qué problemas nuevos acarrearon (¿se inundan?, ¿son seguros?, etc.). Hay muchos pasos bajo nivel…no puede ser tan difícil averiguarlo.

Margarita Giraldo

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