Casas tomadas: en la Ciudad ya hay tres denuncias diarias por usurpaciones

Villa Devoto, un barrio de casas bajas

Hay casas tomadas en Villa del Parque y Villa Devoto, Villa Lugano es el barrio con más casos seguido por Flores. Detectan organizaciones detrás de las tomas y narcos que usan viviendas para vender drogas.

Generalmente, hacen tareas de inteligencia para detectar terrenos baldíos y casas o edificios vacíos. Después vuelven e ingresan violentando puertas o ventanas o mediante amenazas. Las tomas de inmuebles y espacios públicos son uno de los grandes conflictos de la Ciudad. La Fiscalía porteña recibe casi tres denuncias por día y las zonas con más casos son Villa Lugano, Flores y Balvanera.

En los últimos tiempos, se da la usurpación de casas para establecer kioscos de venta de droga. En estos casos, los ocupantes suelen ser extranjeros. Otra modalidad son las ocupaciones masivas de predios, que son organizadas por punteros que manejan un doble negocio: el inmobiliario y la expansión del territorio del narcotráfico. Construyen para alquilar o venden varias veces el mismo terreno.

El artículo 181 del Código Penal, que prevé una pena de 6 meses a 3 años de prisión por este delito, dice que hay usurpación cuando se despoja a una persona total o parcialmente de la posesión o tenencia de un inmueble mediante “violencia, amenazas, engaños, abusos de confianza o clandestinidad”. También cuando alguien destruye o altera los límites de un inmueble. En cambio, no es usurpación cuando un inquilino deja de pagar el alquiler o se le vence el contrato y se niega a desalojar una propiedad. En esos casos, debe intervenir la Justicia Civil, porque el ocupante no desconoce al propietario.

En 184 de las 515 causas de 2015 se recurrió a la mediación, una gestión que resuelve rápidamente los conflictos y que fue exitosa en 89 casos. Con este recurso, por ejemplo, se logró que el propietario de una casa tomada en Beiró al 4500, en Villa Devoto, la recuperara en cinco días. La vivienda había sido usurpada por tres mujeres con sus hijos, que accedieron a irse y recibieron subsidios del Gobierno porteño.

Hay jueces más dispuestos a disponer el desalojo y otros más contemplativos con la situación del que ocupa. Y la discusión jurídica puede llevar de tres meses a más de un año y medio.

Eso ocurrió con una casa tomada en Helguera al 3100, en Villa del Parque. Uno de sus dueños denunció la ocupación en 2013 y el fiscal pidió la restitución, pero el juez no la aprobó. El usurpador alegó que el padre de la denunciante, también propietario del inmueble, le había permitido vivir allí para pagarle una deuda laboral. Pero no lo pudo probar y el juez de primera instancia lo condenó a seis meses de prisión en suspenso y ordenó la restitución del inmueble. El abogado defensor apeló, pero la Cámara confirmó la sentencia. Aún así, el desalojo aún no se concretó porque hubo otra apelación y el caso está en manos del Tribunal Superior de Justicia porteño.

Para evitar juicios engorrosos, algunos propietarios optan por pagarles a los usurpadores para que se vayan. Y otros hacen la denuncia pero después desisten de continuar la causa judicial.

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