La “Ley Cascioli” de revistas culturales y autogestivas: hacia una reparación histórica

Ciudad de Buenos Aires

La Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina (AReCIA) presenta este sábado 19 de noviembre la “Ley Cascioli” de fomento y producción a la comunicación gráfica autogestiva en la Ciudad de Buenos Aires.

El nombre del proyecto remite a Andrés Cascioli, mítico editor de Ediciones de la Urraca, padre de Humor y El Periodista, entre otros emblemas de la producción independiente argentina. La familia de Cascioli está hoy endeudada por demandas judiciales arbitrarias luego de afrontar las deudas de una quiebra que originó el Estado, que nunca otorgó pauta oficial a las revistas y benefició a Clarín y La Nación con exenciones impositivas y leyes a medida.

Como parte de ese acoso, la editorial perdió el edificio, donde hoy funciona la Defensoría del Pueblo de CABA. Allí será el acto, que contará con la participación de destacados periodistas que participaron de las revistas, como Carlos Ulanovsky, Mona Moncalvillo, Marcelo Figueras y Rep. Todas las personas invitadas trabajaron en revistas culturales y muchas fueron compañeras de Cascioli, por lo que su compromiso en el acto implica más que una simple adhesión. Son parte de esta historia.

“Esta ley viene a saldar una vieja deuda: la que tiene el Estado porteño con las revistas culturales independientes de esta ciudad”, resalta el proyecto de ley de la Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina (AReCIA) que ingresó en la Legislatura porteña con el impulso del diputado Pablo Ferreyra y la firma de una decena de legisladoras y legisladores de diversos bloques, de cara a construir un marco legal de promoción de la producción independiente y autogestiva de comunicación cultural por medios gráficos y digitales de la Ciudad de Buenos Aires.

“Inauguramos así una nueva etapa, más democrática, más plural y más justa. Una etapa que traza un horizonte en el cual las revistas culturales independientes son consideradas parte del patrimonio cultural porteño porque son hijas de una tradición que nos enorgullece: la que agita como bandera el hacer. Hacer teatro, hacer danza, hacer literatura: eso es esta ciudad”.

Futuros posibles

Las cifras del último censo realizado por AReCIA revelan que el aporte del sector a la industria gráfica pyme local es de más de 4 millones mensuales, y que la tirada del sector es de 248.375 ejemplares mensuales en el caso de las revistas gráficas, en tanto las digitales alcanzan un promedio de 4 millones de lectores por mes. En cada publicación, además, trabajan un promedio de 6 periodistas. Más de la mitad de las revistas culturales independientes que conforman este sector se editan, imprimen, distribuyen y comercializan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El proyecto no sólo está dirigido a “proteger y fomentar” la producción independiente y autogestiva, tanto en formato gráfico como digital, sino también a declarar de patrimonio cultural de la Ciudad “al trabajo de producción independiente y autogestiva de comunicación cultural”. La iniciativa alienta al Ministerio de Cultura porteño a difundir y promover la sustentabilidad de las publicaciones, créditos con tasas accesibles del Banco Ciudad y a “adoptar las medidas necesarias” para garantizar y proteger la distribución y circulación de las revistas.

“Esta ley no se limita a fortalecer a las publicaciones existentes, sino a alentar a la edición independiente como forma de ampliar los futuros posibles de la comunicación cultural con el objetivo de profesionalizarla, alentar la calidad de sus contenidos, posibilitar la modernización de su infraestructura y garantizar los derechos de quienes allí trabajan”, afirma el texto. “Es, también, una herramienta concreta de impulsar empleo digno para las y los periodistas, pero también condiciones dignas de creación de contenidos”.

Límites a embargos y juicios

Un factor importante del proyecto es el que plantea el artículo 20: “Las sanciones económicas o multas judiciales, administrativas o de origen tributario que afecten a las revistas culturales independientes y autogestionadas sólo pueden ser ejecutadas judicialmente contra activos que no resulten, directa o indirectamente, imprescindibles para el ejercicio de tal actividad”.

La ley también estipula líneas de fomento para financiar infraestructura, impresión y difusión de las publicaciones, además de la compra de papel para las publicaciones gráficas y definir un porcentaje de la pauta publicitaria en respeto a los criterios de equidad de distribución de publicidad oficial. Asimismo, alienta al Ministerio a convocar concursos y premios estímulo para nuevas ediciones independientes y autogestivas en el ámbito porteño. A su vez, establece la compra mínima de ejemplares para su distribución en escuelas, bibliotecas y establecimientos educativos y de salud.

“La libertad de expresión no es un derecho abstracto”, esgrime el proyecto en sus fundamentos. “Requiere políticas de Estado concretas. Esta ley expresa eso: la voluntad de las y los legisladores porteños de garantizar que las ideas expresadas por las revistas culturales independientes sean cada día más diversas, más libres y más fuertes. En este sentido, contar con la presencia de quienes conformaron el equipo de Humor®, no solo nos llena de orgullo, también nos fortalece”.

El proyecto, cuyo autor es Pablo Ferreyra (FpV) lleva las firmas de Carlos Tomada, Lorena Pokoik, Maximiliano Ferraro, Andrea Conde, Paula Penacca, Magdalena Tiesso y José Cruz Campagnol, Gabriel Fuks (Corriente Nacional de la Militancia), Silvia María Eva Gottero (Bloque Peronista), Roy Cortina (Partido Socialista) y Marcelo Guouman (Sumá +).

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