A 17 años de la histórica defensa de la sede de Racing de Villa del Parque

Defensa de la sede de Racing de Villa del Parque

El 12 de Agosto de 1999 socios e hinchas de Racing tomaron la sede para impedir el remate judicial que estaba dispuesto para ese mismo día. Eran días de crisis para Racing.

Al pasar hoy en día por la sede de Racing, nada hace suponer la batalla que se desató en el corazón de Villa del Parque el 12 de agosto de 1999. El saldo: 5 detenidos, 6 policías y 4 civiles con heridas cortantes. Un cura de mediador y un remate judicial suspendido por los incidentes y la violencia.

La historia comenzó el 12 de agosto, bien temprano, cuando unos 45 hinchas de racing se atrincheraron en el edificio y trabaron todas las puertas con tablas de madera para impedir que nadie ingrese. Otros hinchas los apoyarían con cantos desde la calle y con banderas cubriendo la fachada. Pero a las 10 h esas banderas fueron descolgadas por los policías, que recibieron huevazos e insultos a cambio.

Recortes del diario Clarín del 13 de Agosto de 1999, día posterior a los incidentes en Villa del Parque.

Cerca del mediodía, uno de los martilleros, Marcelo Babenco, estaba en las cercanías de Racing, aguardando la llegada de los otros tres martilleros, Ricardo Seoane, Horacio Mooney y Horacio Napolitano, y de la secretaria del juzgado que entiende en la quiebra del club, María Cristina de la Fuente.

Ni siquiera llegaron a reunirse, los problemas comenzaron cuando los hinchas advirtieron la presencia de Babenco. En la esquina de Nogoyá y Helguera, fue rodeado por periodistas y policías e hinchas que lo insultaban.

De pronto, la calle fue un pandemónium: sólo una muralla de policías frenó los cascotazos y escupitajos que buscaban al martillero. Un cortejo de policías, con Babenco como núcleo, corrió por Helguera perseguido por otro de hinchas.

Defensa de la sede de Racing de Villa del ParquePlaca conmemorativa en la sede de Racing de Villa del Parque.

Un milagro salvó a Babenco: a 100 metros de allí, el encargado de un estacionamiento de la calle Helguera levantó medio metro el portón de entrada y el rematador fue virtualmente lanzado hacia adentro, en posición horizontal, por los hombres que lo cubrían.

Entre tanto tumulto e incidentes, había lugar para las especulaciones: “Vamos, que si hay quilombo esto no se remata. ¡Vamos, Racing!”, se le oyó gritar a un hincha. “Las condiciones no están dadas, pero necesitamos la palabra del juez”, decía, por entonces, el encargado del operativo de seguridad, comisario Eduardo Cottone.

Temblando, y, ya oculto en el garaje, Marcelo Babenco telefoneó a sus colegas. Al rato, el juez Gorostegui suspendía el remate.

Cuando se comenzó a difundir la noticia de que el remate estaba suspendido, todavía había seis personas atrincheradas dentro de la Sede. Los hinchas salieron cuando el reloj ya marcaba las 13:30 horas.

El resto de los manifestantes, quienes estuvieron protegiendo el edificio desde afuera, los ovacionaron como si se tratara de que el equipo saliera al campo de juego para disputar un partido. Luego, sólo hubo lugar para algún otro tumulto por la detención de los seis hinchas.

Con el operativo “antirremate” ya cumplido, la calma volvió. Habían cumplido su objetivo; mantener viva a la Sede de Racing de Villa del Parque.

¿Cómo fue el plan que idearon los hinchas para evitar el remate?

Un grupo de aproximadamente treinta personas, se auto-convocó para el miércoles a la mañana en la sede. Se juntaron en el buffet e idearon cómo impedir el ingreso de la justicia y los rematadores.

Con Juan “Tano” Scardillo a la cabeza, (uno de los jefes de la barra en aquel entonces) comenzaron a colocar detrás de la puerta de rejas cien maderas del escenario de uno de los salones de la sede. “Nos vinieron al pelo para trabar, porque el tema era que no entraran. Además tenemos pastillas de Gamexane (insecticida potente). No permitiremos que destruyan todo lo que hicimos acá. No estamos dispuestos a entregarnos”, había asegurado Perone, uno de los idealistas del plan en la noche del miércoles.

Cuando aproximadamente eran las 23:40 hs llegó un patrullero y un camión policial cargado de vallas. Sin embargo, los hinchas no detuvieron su trabajo e, incluso, los efectivos les permitieron seguir. “¡¿todas esas maderas van a poner?!”, le dijo sorprendido uno de ellos a los barras.

Había ocupaciones para todos. Muchos, durante la madrugada del jueves, desde la Sede se dedicaron a vigilar el único acceso que estaba desprotegido, sobre la calle Helguera. Como si fuese un operativo de inteligencia, se turnaron en períodos de 30 minutos para que no se les escapara detalle alguno.

Cuando comenzaron a llegar los medios informativos, un grupo de 20 hinchas abandonó el edificio para salir a manifestarse contra el remate frente a la decena de cámaras.

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