Alumnos de un colegio de la comuna 11 son blanco fácil para los ladrones

Colegio Carlos SteebAlgunos vecinos dicen que no es suficiente la vigilancia policial en la zona. Foto: Fernando Massobrio

Padres de alumnos del Instituto Carlos Steeb y vecinos del barrio se quejan de los robos callejeros; dicen que no es suficiente la vigilancia policial.

Con solamente 14 años, Pedro vivió muy de cerca la inseguridad. Semanas atrás, en el barrio porteño de Villa Santa Rita, un delincuente le apuntó al estómago con un arma de fuego para robarle el celular y le hizo pasar uno de los peores momentos de su corta vida.

Lamentablemente, es uno de los tantos alumnos del Instituto Carlos Steeb que en los últimos meses fue asaltado en el camino hacia o desde la escuela.

La preocupación está más presente que nunca en la comunidad educativa de ese instituto, sobre todo en el nivel medio, donde los estudiantes adolescentes empiezan a desandar de a poco sus primeros pasos de independencia en la vida.

“Sí, lamentablemente ocurren estos hechos. Desde el año pasado que se vienen repitiendo”, dijo resignado, en diálogo con LA NACION, Ariel Arévalo, el rector del colegio secundario al que asisten 498 estudiantes.

De hecho, las autoridades tuvieron varias reuniones con los jefes de comisarías con jurisdicción en la zona y decidieron en conjunto disponer de un patrullero y una consigna policial en la escuela para controlar el ingreso y egreso de los alumnos y también las adyacencias.

Un par de policías federales porteños recorren la manzana y otros dos uniformados vigilan desde un patrullero los accesos a dicho establecimiento educativo. Pero parece que esa vigilancia no basta. Los asaltos de motochorros a estudiantes suceden unas cuadras más allá del instituto, situado en Margariños Cervantes y Cuenca.

“¿Qué ladrón va a ir a robar frente a la escuela? El problema es a la redonda”, denunciaban uno de los padres.

Los robos a los estudiantes ocurren casi de manera cotidiana. Por semana, los miembros de la comunidad educativa saben que al menos ocurren tres hechos de inseguridad en los que los adolescentes sufren el hurto de sus smartphones, tal vez el poco dinero que llevan consigo y, en algunos casos, los morrales con algunas pertenencias personales. “A un compañero le robaron la mochila. Se la arrancaron desde una moto”, relató un alumno del Steeb.

Generalmente, el o los ladrones se movilizan en motocicletas. Y los docentes de la escuela no son ajenos a esta problemática. Días atrás, una profesora fue golpeada por delincuentes cuando le sustrajeron la cartera, recordó el rector Arévalo. Algo similar sucedió a fines del año pasado.

Fuente: La Nacion

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