El día que la máquina de River Plate enfrentó a Canillitas Parquenses en Villa del Parque

Crónica de la época titulaba: "Revivieron sus Tiempos de Potrero los cracks de R. Plate, Enfrentando a los Canillitas Parquenses".Crónica de la época titulaba: "Revivieron sus Tiempos de Potrero los cracks de R. Plate, Enfrentando a los Canillitas Parquenses".

Esa mañana del 27 de Noviembre de 1948, el sol resplandecía como nunca sobre el elegante barrio de Villa del Parque, en el cruce de las calles Álvarez Jonte y Emilio Lamarca una muchedumbre de cerca de diez mil personas esperaban ver al equipo local, Los Canillitas Parquenses , campeón de la liga amateur del año 1947 , contra la máquina de River Plate.

A las ocho de la mañana el sol “picaba” como nunca en esa primavera, nadie dormía todos estaban en la calle rodeando los terrenos de Emilio Lamarca y Álvarez Jonte, racimos humanos cubrían las paredes y postes telefónicos (los postes tenían clavados en forma horizontal varillas de acero que servían como escalas) las damas desplegaban sus sombrillas protegiéndose de Febo y las “lechuzas” (los antiguos fotógrafos de plaza) buscaban un buen lugar que valorizara su trabajo. Las terrazas de las casas vecinas estaban repletas de buenos y conocidos vecinos que mataban la ansiedad mate mediante. Media hora después, a las ocho y treinta no cabía un alfiler en la zona, igualito a los clásicos.

Los reporteros gráficos de los grandes diarios y revistas deportivas hacían guardia, mientras se cocinaban pacientemente en la ardiente mañana, era una fiesta y en esa fiesta y a esa hora (8.30 h) entraron a jugar, Unión Libertad vs. Club Atlético Villa Soldati, el partido fue muy disputado y los oriundos de la quema (Villa Soldati) sucumbieron en el último minuto ante los anarquistas de Unión Libertad.

Tim Micheletti, en un carrito improvisado con unas llantas de automóvil y un barril recorría el lugar vendiendo su naranjada casera, la reposición del refresco era rápida puesto que Tim vivía enfrente a la cancha, en los comestibles “atendían” dos tanos, uno que con un barrilete promocionaba sus maníes y lupines y otro con una gran pizzería donde llevaba apilada varias pizzas a la piedra y que portaba sobre su cabeza, las pizzas eran solo de tomate y muy picantes, la famosa pizza de cancha se hacía presente.

Josecito Miranda llegó alrededor de las diez de la mañana, hora que se había anunciado el partido, hubo asombro y un murmullo que hizo eco por todos los barrios de Buenos Aires se escuchó claramente, siguió un silencio como de duelo, triste y largo silencio: el mufa del barrio había llegado, sus antepasados fueron mufas y sus descendientes seguirían su nada envidiable tradición.

Tres amigos y fervientes hinchas de los Canillitas invitaron a Josecito a ver mejor el partido desde una terraza vecina, cuando llegaron a la casa lo encerraron en un baño a los nobles efectos de evitar cualquier desgracia que su sola presencia auguraba.

Enterados todos que el mufa estaba bien guardado el clima festivo volvió a ser lo que era, mientras tanto en la sede del Club Pacífico los jugadores de ambos equipos cambiaban sus ropas, luego de esto los jugadores se dirigieron al patio de la institución, donde había un mástil e izaron la enseña nacional, ceremonia que estuvo protagonizada por los dos capitanes: F. Iácono por River Plate y Lorenzo por canillitas Parquenses.

Adelantándose a ellos el “cura gaucho”, verdadero artífice de este encuentro, el padre José Dubosc, se dirigió a la cancha acompañado del comisario del barrio que se había hecho presente con una escolta de agentes y suboficiales “para ver qué pasa con tanto alboroto” apenas llegaron a la cancha el padre Dubosc levantó los brazos y llamando la atención de la multitud pidió un fuerte aplauso para el comisario que ha venido a unirse a esta fiesta de la gente del barrio, dicho esto comprometió más al comisario pidiéndole que sus agentes colaboren como mojones puesto que la invasión a la cancha era un hecho.

El cura fue un extraordinario promotor de eventos en el barrio y formó parte de comisiones de diferentes instituciones, luego en los años sesenta se trasladó a la villa de Retiro donde tuvo una destacadisima actuación pastoral, murió hace pocos años pero su extraordinaria obra y su querido recuerdo como pastor que vivió con y para su rebaño quedó en el corazón de todos los que lo conocieron.

Detrás aparecieron los cracks de River y Canillitas Parquenses, que formaron de la siguiente manera:

River Plate: Grisetti, Sporto, Fariña, Ferreiro, F. Iácono, Amorín, Bussi, Moreno, Di Stefano, Labruna, E.Iácono.

Canillitas Parquenses: Duro, Suarez, Garcia, Ezeiza, Gomez, Bruno, Rezza, Callá, Adán, Lorenzo, Boquini.

Un viejito que decía que era de la época de los hermanos Brown quería jugar de cualquier manera, se lo fue conformando poniéndolo de lineman, acción que fue premiada por una ovación cuando terminó el partido, el árbitro fue Manuel Barancat, que según la unánime opinión, dirigió mejor que los ingleses, por esos años los referatos eran conducidos por los ingleses.

No hubo sorteo y empezó moviendo la pelota River, Di Stefano a Labruna éste a Moreno que eludió a cuatro rivales y cedió a Di Stefano que tiró apenas desviado, el partido fue vibrante y jugaron a “muerte”, cada vez que había que tirar un córner los agentes destinados a “mojones” dispersaban al público que invadía la esquina, a pito limpio.

Mientras algunas groserías dirigidas a las damas que usaban sombrillas para protegerse del sol, se escuchaban de labios de aquellos fanáticos que no podían ver, la cosa creció y las damas se tuvieron que alejar…botineras son las de ahora…psss.!

A los veinte minutos una maniobra de Moreno, Labruna y Di Stefano terminó en un remate de éste último, una contorsión en pleno vuelo y corrigiendo la dirección del cuerpo el arquero de los Canillitas evita el gol ante el asombro de todos y el propio Di Stefano que se acercó a Felicitarlo.

El juego intenso y con peligro para los dos arcos crecía ante el regocijo de la concurrencia, y a los treinta y siete minutos la saeta rubia, Alfredo Di Stefano convierte desde unos diez metros del arco tras una combinación con Moreno. River 1-Canillitas 0, así terminó el primer tiempo.

Segundo tiempo: A las doce del mediodía y cuando el sol partía la tierra comienza el segundo tiempo y a los cinco minutos nuevamente Di Stefano marca el segundo gol, acá hacemos una aclaración, los jugadores de River no usaban botines de “Football” usaban zapatillas de básquet, la alegría de los millonarios duró poco, dos minutos después Adán, de tiro libre vence la valla de Grisetti, dos a uno y así terminaría el partido a los veinticinco minutos del segundo tiempo, el calor, la invasión involuntaria de las diez mil personas que rodeaban la cancha y el cansancio de los jugadores de ambos equipos que dieron todo fueron la causa.

Terminado el partido los jugadores fueron a la sede del Club Pacífico, donde los Canillitas agasajaron a sus rivales con un Vermouth y una comilona y donde quedó por supuesto invitado el “dueño” de los mojones o sea, el comisario.

1 Comment on "El día que la máquina de River Plate enfrentó a Canillitas Parquenses en Villa del Parque"

  1. DIEGUEZ FRANCISCO | 22 Diciembre, 2015 at 2:05 am |

    ESTUVE ESE DIA. YO TENIA….11 AÑOS……FUE UNA MULTITUD…..ERAN LAS CANCHA DE ORAN, ASI LE DECIAN AL LUGAR……TODAVIA NO EXISTIAN LOS EDIFICIOS DEL HOGAR……TODO EL BARRIO JUGABA ALLI AL FUTBOL………..

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