El Monstruo no debe caminar tranquilo

Mercedes MoránMercedes Morán

Mercedes Morán interpretó en Guapas hace unas semanas un momento conmovedor en el papel que interpreta aconsejándole a su hija lo siguiente: “No hay nada, nada, absolutamente nada, nada que vos puedas haber hecho, nada que puedas haber dicho, no hay ningún escenario, no hay nada que justifique que él te pegue. Eso está mal. Siempre, siempre, siempre está mal… Siempre que alguien te pegue, está mal”.

Yo miraba la novela con una mujer que me empezó a apretar la mano fuerte, muy fuerte. Le pregunté si le pasaba algo y me dijo que no, simplemente que se había emocionado con la escena. Por dentro me pregunté si todos los años anteriores de vicios nocturnos y hábitos desordenados me habían hecho perder momentos como este, aunque supuse que no era tiempo de reparar en eso.

Ese apretón de manos se volvió a hacer presente unos días después. La misma persona con que la miraba la novela, me invitó a cenar con el pretexto de contarme algo importante. Me imaginaba que pudiera estar embarazada, o que la habían ascendido en el trabajo, o que se estaba por mudar, ya que eran los temas que más me hablaba cada vez que nos juntábamos.

Lamentablemente, no hubo motivos para festejar: “Te pido perdón por todos esos años en los que estuve ausente. Tenía vergüenza de que me vieras golpeada, herida, llorando y llena de moretones. Ese monstruo que te presenté alguna vez como mi compañero de vida me tuvo aterrorizada durante años, gritándome y pegándome, arruinando mi presente y mi futuro, arruinando mi vida. Nunca me animé a denunciarlo, no sabía que eso existía (Nota: por dentro exploté de ira por tamaña ignorancia, claro que no se lo dije), hoy la historia hubiese sido distinta. Tan grave era la situación que ni siquiera supe defender a mi entorno que también sufría de esa violencia”.

Ese monólogo me cerró el estómago. No pude ni pedir la entrada. Si no fuera por el extremo pedido de confidencialidad que me hizo esa mujer, denunciaría con nombre y apellido a la bestia que cada día sale a la calle como si nada hubiera sucedido. Además, dudo que todavía no sea una práctica habitual en su cotidianeidad. Tal vez un día lo cruce en el subte y lo señale, no hay nada peor que la condena social y su posterior venganza. Nadie así debe caminar tranquilamente.

Por obvias razones, tengo que mantener el anonimato de la señora que me contó su historia y cualquier dato que pudiera darlo a entender, pero a vos te aconsejo que no dudes en denunciar, hoy es muy fácil y accesible, y te evitás dolores y daños que no merecés vivir. Y si sabés de alguien que lo está sufriendo y no se anima, ayudalo, te lo va a agradecer siempre.

Siempre, en caso de emergencia, llamá al 911. Y sino al 144, línea específica para denunciar la violencia de género.

Emotiva charla de Mónica con su hija luego de ser golpeada

Link con todos los lugares donde podés denunciar:

entremujeres.clarin.com/genero/violencia_domestica_denuncia_0_223177688.html

www.mseg.gba.gov.ar/mjysseg/dgcpg/Denuncia.html

www.jus.gob.ar/atencion-al-ciudadano/guia-de-derivaciones/violencia-familiar.aspx

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